C. IVLI CAESARIS COMMENTARIORVM

DE BELLO GALLICO


LIBER SEXTVS


1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44

I. Recelándose César por varios indicios de mayor revolución en la Galia, trata de reclutar nuevas tropas por medio de sus legados Marco Silano, Cayo Antistio Regino y Tito Sertio; pide asimismo al procónsul Cneo Pompeyo, pues que por negocios de la república se hallaba mandando cerca de Roma, ordenase a los soldados que en la Galia Cicalpina había alistado siendo cónsul, acudiesen a sus banderas y viniesen a juntarse con él; juzgando importar mucho, aun para en adelante, que la Galia entendiese ser tanto el poder de Italia, que si alguna pérdida padecía en la guerra, no sólo era capaz de resarcirla presto, sino también de sobreponerse a ella. En efecto, satisfaciendo Pompeyo a la petición de César como celoso del bien público y buen amigo, llenando su comisión prontamente los legados, completas tres legiones y conducidas antes de acabarse el invierno, doblado el número de las cohortes que perecieron con Titurio, hizo ver no menos por la presteza que por los refuerzos hasta dónde llegaban los fondos de la disciplina y potencia del Pueblo Romano.

[1] Multis de causis Caesar maiorem Galliae motum exspectans per Marcum Silanum, Gaium Antistium Reginum, Titum Sextium legatos dilectum habere instituit; simul ab Gnaeo Pompeio proconsule petit, quoniam ipse ad urbem cum imperio rei publicae causa remaneret, quos ex Cisalpina Gallia consulis sacramento rogavisset, ad signa convenire et ad se proficisci iuberet, magni interesse etiam in reliquum tempus ad opinionem Galliae existimans tantas videri Italiae facultates ut, si quid esset in bello detrimenti acceptum, non modo id brevi tempore sarciri, sed etiam maioribus augeri copiis posset. Quod cum Pompeius et rei publicae et amicitiae tribuisset, celeriter confecto per suos dilectu tribus ante exactam hiemem et constitutis et adductis legionibus duplicatoque earum cohortium numero, quas cum Quinto Titurio amiserat, et celeritate et copiis docuit, quid populi Romani disciplina atque opes possent.
II. Muerto Induciomaro, como se ha dicho, los trevirenses dan el mando a sus parientes. Éstos no pierden ocasión de solicitar a los germanos y ofrecer dineros. No pudiendo persuadir a los vecinos, van tierra adentro; ganados algunos, hacen que los pueblos presten juramento, y para seguridad de la paga les dan fiadores, haciendo liga con Ambiórige. Sabido esto, César, viendo por todas partes aparatos de guerra; a los nervios, aduáticos y menapios juntamente con todos los germanos de esta parte del Rin, armados; no venir los de Sens al emplazamiento, sino coligarse con los chartreses y rayanos, y a los germanos instigados con repetidos mensajes de los trevirenses, determinó salir cuanto antes a campaña.

[2] Interfecto Indutiomaro, ut docuimus, ad eius propinquos a Treveris imperium defertur. Illi finitimos Germanos sollicitare et pecuniam polliceri non desistunt. Cum ab proximis impetrare non possent, ulteriores temptant. Inventis nonnullis civitatibus iureiurando inter se confirmant obsidibusque de pecunia cavent: Ambiorigem sibi societate et foedere adiungunt. Quibus rebus cognitis Caesar, cum undique bellum parari videret, Nervios, Aduatucos ac Menapios adiunctis Cisrhenanis omnibus Germanis esse in armis, Senones ad imperatum non venire et cum Carnutibus finitimisque civitatibus consilia communicare, a Treveris Germanos crebris legationibus sollicitari, maturius sibi de bello cogitandum putavit.
III. En consecuencia, sin esperar al fin del invierno, al frente de cuatro legiones las más inmediatas, entra por tierras de los nervios, y antes que pudiesen o apercibirse o escapar, habiendo tomado gran cantidad de ganados y personas, y repartido entre los soldados, gastados sus campos, los obligó a entregarse y darle rehenes. Concluido con brevedad este negocio, remitió las legiones a sus cuarteles de invierno. En la primavera llamando a Cortes de la Galia, según lo tenía pensado, y asistiendo todos menos los de Sens, de Chartres y Tréveris, persuadido de que tal proceder era lo mismo que rebelarse y declarar la guerra, para mostrar que todo lo posponía a esto, trasladó las Cortes a París. Su distrito confinaba con el de Sens, y en tiempos pasados estaban unidos los dos, pero se creía que no había tenido parte en esta conjuración. Intimidada la traslación desde el solio, en el mismo día se puso en camino para Sens acompañado de las legiones, y a grandes jornadas llegó allá.

[3] Itaque nondum hieme confecta proximis quattuor coactis legionibus de improviso in fines Nerviorum contendit et, priusquam illi aut convenire aut profugere possent, magno pecoris atque hominum numero capto atque ea praeda militibus concessa vastatisque agris in deditionem venire atque obsides sibi dare coegit. Eo celeriter confecto negotio rursus in hiberna legiones reduxit. Concilio Galliae primo vere, ut instituerat, indicto, cum reliqui praeter Senones, Carnutes Treverosque venissent, initium belli ac defectionis hoc esse arbitratus, ut omnia postponere videretur, concilium Lutetiam Parisiorum transfert. Confines erant hi Senonibus civitatemque patrum memoria coniunxerant, sed ab hoc consilio afuisse existimabantur. Hac re pro suggestu pronuntiata eodem die cum legionibus in Senones proficiscitur magnisque itineribus eo pervenit.
IV. Luego que Acón, autor de la conjura, supo su venida, manda que todos se recojan a las fortalezas. Mientras se disponen, antes de poderlo ejecutar, viene la noticia de la llegada de los romanos; con que por fuerza mudan de parecer, envían diputados a excusarse con César, y ponen por mediadores a los eduos, sus antiguos protectores. César, a petición de dios, les perdona de buena gana, y admite sus disculpas, atento que se debía emplear el verano en la guerra inminente y no en pleitos. Multándolos en cien rehenes, se los entrega a los eduos en custodia. También los de Chartres envían allá embajadores y rehenes valiéndose de la intercesión de los remenses sus patronos, y reciben la misma respuesta de César, que cierra las Cortes, mandando a las ciudades contribuir con gente de a caballo.

[4] Cognito eius adventu Acco, qui princeps eius consili fuerat, iubet in oppida multitudinem convenire. Conantibus, priusquam id effici posset, adesse Romanos nuntiatur. Necessario sententia desistunt legatosque deprecandi causa ad Caesarem mittunt: adeunt per Aeduos, quorum antiquitus erat in fide civitas. Libenter Caesar petentibus Aeduis dat veniam excusationemque accipit, quod aestivum tempus instantis belli, non quaestionis esse arbitrabatur. Obsidibus imperatis centum hos Aeduis custodiendos tradit. Eodem Carnutes legatos obsidesque mittunt usi deprecatoribus Renis, quorum erant in clientela: eadem ferunt responsa. Peragit concilium Caesar equitesque imperat civitatibus.
V. Sosegada esta parte de la Galia, todas sus miras y atenciones se dirigen a la expedición contra los trevirenses y Ambiórige. Da orden a Cavarino que le siga con labrigada de Sens para evitar las pendencias que podrían originarse o del enojo de éste, o del odio que se había acarreado de sus ciudadanos. Arreglado esto, teniendo por cierto que Ambiórige no se arriesgaría a una batalla, andaba indagando cuáles eran sus ideas. Los menapios, vecinos a los eburones, cercados de lagunas y bosques eran los únicos que nunca trataron de paz con César. No ignoraba tener con ellos Ambiórige derecho de hospedaje, y haber también contraído amistad con los germanos por medio le los trevirenses. Parecióle por tanto privarle ante todas cosas de estos recursos, no fuese que o desesperado se guareciese entre los menapios, o se viese obligado a unirse con los germanos de la otra parte del Rin. Con este fin remite a Labieno los bagajes de todo el ejército con la escolta de dos legiones, y él con cinco a la ligera marcha contra los menapios. Éstos, sin hacer gente alguna, fiados en la fortaleza del sitio, se refugian entre los sotos y lagos con todos sus haberes.

[5] Hac parte Galliae pacata totus et mente et animo in bellum Treverorum et Ambiorigis insistit. Cavarinum cum equitatu Senonum secum proficisci iubet, ne quis aut ex huius iracundia aut ex eo, quod meruerat, odio civitatis motus exsistat. His rebus constitutis, quod pro explorato habebat Ambiorigem proelio non esse concertaturum, reliqua eius consilia animo circumspiciebat. Erant Menapii propinqui Eburonum finibus, perpetuis paludibus silvisque muniti, qui uni ex Gallia de pace ad Caesarem legatos numquam miserant. Cum his esse hospitium Ambiorigi sciebat; item per Treveros venisse Germanis in amicitiam cognoverat. Haec prius illi detrahenda auxilia existimabat quam ipsum bello lacesseret, ne desperata salute aut se in Menapios abderet aut cum Transrhenanis congredi cogeretur. Hoc inito consilio totius exercitus impedimenta ad Labienum in Treveros mittit duasque legiones ad eum proficisci iubet; ipse cum legionibus expeditis quinque in Menapios proficiscitur. Illi nulla coacta manu loci praesidio freti in silvas paludesque confugiunt suaque eodem conferunt.
VI. César, repartiendo sus tropas con el legado Cayo Fabio y el cuestor Marco Craso, formados de pronto unos pontones, acomete por tres partes, quema caserías y aldeas, y coge gran porción de ganado y gente. Con cuya pérdida forzados los menapios, le despachan embajadores pidiendo paz. Él, recibidos rehenes en prendas, protesta que los tratará como a enemigos si dan acogida en su país a la persona de Ambiórige, o a sus legados. Ajustadas estas cosas, deja en los menapios a Comió el de Artois con su caballería para tenerlos a raya, y él toma el camino de Tréveris.

[6] Caesar partitis copiis cum Gaio Fabio legato et Marco Crasso quaestore celeriterque effectis pontibus adit tripertito, aedificia vicosque incendit, magno pecoris atque hominum numero potitur. Quibus rebus coacti Menapii legatos ad eum pacis petendae causa mittunt. Ille obsidibus acceptis hostium se habiturum numero confirmat, si aut Ambiorigem aut eius legatos finibus suis recepissent. His confirmatis rebus Commium Atrebatem cum equitatu custodis loco in Menapiis relinquit; ipse in Treveros proficiscitur.
VII. En esto los trevirenses, con un grueso ejército de infantes y caballos se disponían a atacar por sorpresa a Labieno, que con una legión sola invernaba en su comarca. Y ya estaban a dos jornadas no más de él, cuando tienen noticia de las dos legiones enviadas por César. Con eso, acampándose a quince millas de distancia, determinan aguardar los socorros de Germania. Labieno, calado el intento de los enemigos, esperando que el arrojo de ellos le presentaría ocasión de pelear con ventaja, dejadas cinco cohortes en guardia de los bagajes, él con veinticinco y buen golpe de caballería marcha contra el enemigo, y a una milla de distancia fortifica su campo. Mediaba entre Labieno y el enemigo un río de difícil paso y de riberas escarpadas. Ni él pensaba en atravesarlo, ni creía tampoco que los enemigos lo pasasen. Creciendo en éstos cada día la esperanza de pronto socorro, dice Labieno en público, «que supuesto corren voces de que los germanos están cerca, no quiere aventurar su persona ni el ejército, y que al amanecer del día siguiente alzará el campo». Al punto dan parte de esto al enemigo; que como había tantos galos en la caballería, algunos, llevados del afecto nacional, favorecían su partido. Labieno, por la noche, llamando a los tribunos y centuriones principales, les descubre lo que pensaba hacer, y a fin de confirmar a los enemigos en la sospecha de su miedo, manda mover las tropas con mayor estruendo y batahola de lo que ordinariamente se usa entre los romanos. Así hace que la marcha tenga apariencias de huida. También de esto avisan sus espías a los enemigos antes del alba, estando como estaban cercanos a nuestras tiendas.

[7] Dum haec a Caesare geruntur, Treveri magnis coactis peditatus equitatusque copiis Labienum cum una legione, quae in eorum finibus hiemaverat, adoriri parabant, iamque ab eo non longius bidui via aberant, cum duas venisse legiones missu Caesaris cognoscunt. Positis castris a milibus passuum XV auxilia Germanorum exspectare constituunt. Labienus hostium cognito consilio sperans temeritate eorum fore aliquam dimicandi facultatem praesidio quinque cohortium impedimentis relicto cum viginti quinque cohortibus magnoque equitatu contra hostem proficiscitur et mille passuum intermisso spatio castra communit. Erat inter Labienum atque hostem difficili transitu flumen ripisque praeruptis. Hoc neque ipse transire habebat in animo neque hostes transituros existimabat. Augebatur auxiliorum cotidie spes. Loquitur in concilio palam, quoniam Germani appropinquare dicantur, sese suas exercitusque fortunas in dubium non devocaturum et postero die prima luce castra moturum. Celeriter haec ad hostes deferuntur, ut ex magno Gallorum equitum numero nonnullos Gallicis rebus favere natura cogebat. Labienus noctu tribunis militum primisque ordinibus convocatis, quid sui sit consili proponit et, quo facilius hostibus timoris det suspicionem, maiore strepitu et tumultu, quam populi Romani fert consuetudo castra moveri iubet. His rebus fugae similem profectionem effecit. Haec quoque per exploratores ante lucem in tanta propinquitate castrorum ad hostes deferuntur.
VIII. No bien nuestra retaguardia había desfilado de las trincheras, cuando los galos unos a otros se convidan a no soltar la presa de las manos: ser por demás, estando intimidados los romanos, esperar el socorro de los germanos, y contra su decoro, no atreverse con tanta gente a batir un puñado de hombres, y esos fugitivos y embarazados. En resolución, atraviesan el río, y traban batalla en lugar harto incómodo. Labieno, que lo había adivinado, llevando adelante su estratagema, caminaba lentamente hasta tenerlos a todos de esta parte del río. Entonces, enviando algún trecho adelante los bagajes, y colocándolos en un ribazo: «He aquí, dice, oh soldados, la ocasión que tanto habéis deseado: tenéis al enemigo empeñado en paraje donde no puede revolverse; mostrad ahora bajo mis órdenes el esfuerzo de que habéis dado ya tantas pruebas a nuestro jefe; haced cuenta que se halla él aquí presente y os está mirando. » Dicho esto, manda volver las armas contra el enemigo, y destacando algunos caballos para resguardo del bagaje, con los demás cubre los flancos. Los nuestros súbitamente, alzando un grande alarido, disparan sus dardos contra los enemigos; los cuales, cuando impensadamente vieron venir contra sí a banderas desplegadas a losque suponían fugitivos, ni aun sufrir pudieron su carga, y vueltas al primer choque las espaldas, huyeron a los bosques cercanos; mas alcanzándolos Labieno con su caballería, mató a muchos, prendió a varios, y en pocos días recobró todo el país. Porque los germanos que venían de socorro, sabida la desgracia, se volvieron a sus casas, yendo tras ellos los parientes de Induciomaro, que como autores de la rebelión abandonaron su patria, y cuyo señorío y gobierno recayó en Cingetórige que, según va declarado, siempre se mantuvo leal a los romanos.

[8] Vix agmen novissimum extra munitiones processerat, cum Galli cohortati inter se, ne speratam praedam ex manibus dimitterent--longum esse per territis Romanis Germanorum auxilium exspectare, neque suam pati dignitatem ut tantis copiis tam exiguam manum praesertim fugientem atque impeditam adoriri non audeant--flumen transire et iniquo loco committere proelium non dubitant. Quae fore suspicatus Labienus, ut omnes citra flumen eliceret, eadem usus simulatione itineris placide progrediebatur. Tum praemissis paulum impedimentis atque in tumulo quodam collocatis "Habetis," inquit, "milites, quam petistis facultatem: hostem impedito atque iniquo loco tenetis: praestate eandem nobis ducibus virtutem, quam saepe numero imperatori praestitistis, atque illum adesse et haec coram cernere existimate." Simul signa ad hostem converti aciemque dirigi iubet, et paucis turmis praesidio ad impedimenta dimissis reliquos equites ad latera disponit. Celeriter nostri clamore sublato pila in hostes immittunt. Illi, ubi praeter spem quos fugere credebant infestis signis ad se ire viderunt, impetum modo ferre non potuerunt ac primo concursu in fugam coniecti proximas silvas petierunt. Quos Labienus equitatu consectatus, magno numero interfecto, compluribus captis, paucis post diebus civitatem recepit. Nam Germani qui auxilio veniebant percepta Treverorum fuga sese domum receperunt. Cum his propinqui Indutiomari, qui defectionis auctores fuerant, comitati eos ex civitate excesserunt. Cingetorigi, quem ab initio permansisse in officio demonstravimus, principatus atque imperium est traditum.
IX. César, llegado a Tréveris después de la expedición de los menapios, determinó pasar el Rin, por dos razones: la primera, porque los germanos habían enviado socorros a los trevirenses; la segunda, porque Ambiórige no hallase acogida en sus tierras. Con esta resolución da orden de lanzar un puente poco más arriba del sitio por donde la otra vez transportó el ejército. Instruidos ya de la traza y modo los soldados, a pocos días, por su gran esmero dieron concluida la obra. César, puesta buena guarnición en el puente por la banda de Tréveris para precaver toda sorpresa, pasa las demás tropas y caballería. Los ubios, que antes le habían dado rehenes y la obediencia, por sincerarse le despachan embajadores protestando no haber concurrido al socorro de los trevirenses, ni violado la fe; por tanto, le suplican rendidamente no los maltrate, ni los envuelva en el odio común de los germanos, castigando a los inocentes por los culpados; que si quiere más rehenes, están prontos a darlos. Averiguado el hecho, se certifica que los suevos fueron los que prestaron los socorros; con que recibe a los ubios en su gracia, y se informa de los caminos por donde se podía entrar en la Suevia.

[9] Caesar, postquam ex Menapiis in Treveros venit, duabus de causis Rhenum transire constituit; quarum una erat, quod auxilia contra se Treveris miserant, altera, ne ad eos Ambiorix receptum haberet. His constitutis rebus paulum supra eum locum quo ante exercitum traduxerat facere pontem instituit. Nota atque instituta ratione magno militum studio paucis diebus opus efficitur. Firmo in Treveris ad pontem praesidio relicto, ne quis ab his subito motus oreretur, reliquas copias equitatumque traducit. Vbii, qui ante obsides dederant atque in deditionem venerant, purgandi sui causa ad eum legatos mittunt, qui doceant neque auxilia ex sua civitate in Treveros missa neque ab se fidem laesam: petunt atque orant ut sibi parcat, ne communi odio Germanorum innocentes pro nocentibus poenas pendant; si amplius obsidum vellet, dare pollicentur. Cognita Caesar causa reperit ab Suebis auxilia missa esse; Vbiorum satisfactionem accipit, aditus viasque in Suebos perquirit.
X. En esto, a pocos días le avisan los ubios cómo los suevos iban juntando todas sus tropas en un lugar, obligando a las naciones sujetas a que acudiesen con sus gentes de a pie y de a caballo. Conforme a estas noticias, hace provisión de granos, y asienta sus reales en sitio ventajoso. Manda a los ubios a recoger los ganados y todas sus haciendas de los campos a poblado, esperando que los suevos, como gente ruda y sin disciplina, forzados a la penuriade alimentos, se resolverían a pelear, aun siendo desigual el partido. Encarga que por medio de frecuentes espías averigüen cuanto pasa en los suevos. Hacen dios lo mandado, y después de algunos días, vienen con la noticia de que los suevos, desde que supieron de cierto la venida de los romanos, con todas sus tropas y las auxiliares se habían retirado tierra adentro a lo último de sus confines. Allí se tiende una selva interminable llamada Bacene, que puesta por naturaleza como por barrera entre los suevos y queruscos, los defiende recíprocamente para que no se hagan mal ni daño los unos a los otros. A la entrada de esta selva tenían determinado los suevos aguardar a los romanos.

[10] Interim paucis post diebus fit ab Vbiis certior Suebos omnes in unum locum copias cogere atque eis nationibus quae sub eorum sint imperio denuntiare, ut auxilia peditatus equitatusque mittant. His cognitis rebus rem frumentariam providet, castris idoneum locum deligit; Vbiis imperat ut pecora deducant suaque omnia ex agris in oppida conferant, sperans barbaros atque imperitos homines inopia cibariorum adductos ad iniquam pugnandi condicionem posse deduci; mandat, ut crebros exploratores in Suebos mittant quaeque apud eos gerantur cognoscant. Illi imperata faciunt et paucis diebus intermissis referunt: Suebos omnes, posteaquam certiores nuntii de exercitu Romanorum venerint, cum omnibus suis sociorumque copiis, quas coegissent, penitus ad extremos fines se recepisse: silvam esse ibi infinita magnitudine, quae appellatur Bacenis; hanc longe introrsus pertinere et pro nativo muro obiectam Cheruscos ab Suebis Suebosque ab Cheruscis iniuriis incursionibusque prohibere: ad eius initium silvae Suebos adventum Romanorum exspectare constituisse.
XI. Mas ya que la ocasión se ha ofrecido, no será fuera de propósito describir las costumbres de la Galia y la Germania, y la diferencia que hay entre ambas naciones. En la Galia no sólo los Estados, partidos y distritos están divididos en bandos, sino también cada familia. De estos bandos son cabezas los que a juicio de los otros se reputan por hombres de mayor autoridad, a cuyo arbitrio y prudencia se confía la decisión de todos los negocios y deliberaciones. Esto lo establecieron a mi ver los antiguos con el fin de que ningún plebeyo faltase apoyo contra los poderosos, pues quien es cabeza de partido no permite que sus parciales sean oprimidos o calumniados; si así no lo hace, pierde todo el crédito entre los suyos. Esta misma práctica se observaba en el gobierno de toda la Galia, cuyas provincias están todas divididas en dos facciones.

[11] Quoniam ad hunc locum perventum est, non alienum esse videtur de Galliae Germaniaeque moribus et quo differant hae nationes inter sese proponere. In Gallia non solum in omnibus civitatibus atque in omnibus pagis partibusque, sed paene etiam in singulis domibus factiones sunt, earumque factionum principes sunt qui summam auctoritatem eorum iudicio habere existimantur, quorum ad arbitrium iudiciumque summa omnium rerum consiliorumque redeat. Itaque eius rei causa antiquitus institutum videtur, ne quis ex plebe contra potentio rem auxili egeret: suos enim quisque opprimi et circumveniri non patitur, neque, aliter si faciat, ullam inter suos habet auctoritatem. Haec eadem ratio est in summa totius Galliae: namque omnes civitates in partes divisae sunt duas.
XII. Cuando César vino a la Galia, de la una eran jefes los eduos, y los secuanos de la otra. Éstos, reconociéndose inferiores porque de tiempo antiguo los eduos los sobrepujaban en autoridad y en número de vasallos, se coligaron con los germanos y Ariovisto, empeñándolos en su partido a costa de grandes dádivas y promesas. Con eso, ganadas varias victorias, y degollada toda la nobleza de los eduos, vinieron a tal pujanza, que les quitaron gran parte de los vasallos y los obligaron a dar en prendas los hijos de los principales, y a jurar solemnemente que nunca emprenderían cosa en perjuicio de los secuanos; y a la sazón poseían una porción del territorio confinante que ocuparon por fuerza con el principado de toda la Galia. Ésta fue la causa que obligó a Diviciaco a ir a Roma a pedir auxilio al Senado, si bien no le obtuvo. Trocáronse con la venida de César las suertes, restituyéronse a los eduos sus rehenes, recobrados los antiguos vasallos, y adquiridos otros nuevos por el favor de César, pues veían que los que se aliaban con ellos mejoraban de condición y de gobierno, distinguidos y privilegiados en todo los eduos, perdieron los secuanos el principado. En su lugar sucedieron los remenses, que, como privaban igualmente con César, lo que por enemistades envejecidas no podían avenirse con los eduos, se hicieron del bando de los remenses, los cuales procuraban protegerlos con todo empeño. Así sostenían la nueva dignidad a que de repente habían subido. La cosa, por fin, estaba en términos que los eduos gozaban sin disputa el primer lugar, el segundo los remenses.

[12] Cum Caesar in Galliam venit, alterius factionis principes erant Aedui, alterius Sequani. Hi cum per se minus valerent, quod summa auctoritas antiquitus erat in Aeduis magnaeque eorum erant clientelae, Germanos atque Ariovistum sibi adiunxerant eosque ad se magnis iacturis pollicitationibusque perduxerant. Proeliis vero compluribus factis secundis atque omni nobilitate Aeduorum interfecta tantum potentia antecesserant, ut magnam partem clientium ab Aeduis ad se traducerent obsidesque ab eis principum filios acciperent et publice iurare cogerent nihil se contra Sequanos consili inituros et partem finitimi agri per vim occupatam possiderent Galliaeque totius principatum obtinerent. Qua necessitate adductus Diviciacus auxili petendi causa Romam ad senatum profectus infecta re redierat. Adventu Caesaris facta commutatione rerum, obsidibus Aeduis redditis, veteribus clientelis restitutis, novis per Caesarem comparatis, quod hi, qui se ad eorum amicitiam adgregaverant, meliore condicione atque aequiore imperio se uti videbant, reliquis rebus eorum gratia dignitateque amplificata Sequani principatum dimiserant. In eorum locum Remi successerant: quos quod adaequare apud Caesarem gratia intellegebatur, ei, qui propter veteres inimicitias nullo modo cum Aeduis coniungi poterant, se Remis in clientelam dicabant. Hos illi diligenter tuebantur: ita et novam et repente collectam auctoritatem tenebant. Eo tum statu res erat, ut longe principes haberentur Aedui, secundum locum dignitatis Remi obtinerent.
XIII. En toda la Galia dos son los estados de personas de que se hace cuenta y estimación; puesto que los plebeyos son mirados como esclavos, que por sí nada emprenden, ni son jamás admitidos a consejo. Los más, en viéndose adeudados, o apremiados del peso de los tributos o de la tiranía de los poderosos, se dedican al servicio de los nobles, que con ellos ejercitan los mismos derechos que los señores con sus esclavos. De los dos estados uno es el de los druidas, el otro el de los caballeros. Aquéllos atienden al cultivo divino, ofrecen los sacrificios públicos y privados, interpretan los misterios de la religión. A su escuela concurre gran número de jóvenes a instruirse, siendo grande el respeto que les tienen. Ellos son los que sentencian casi todos los pleitos del común y de los particulares; si algún delito se comete, si sucede alguna muerte, si hay discusión sobre herencia, o sobre linderos, ellos son los que deciden; ellos determinan los premios y los castigos, y cualquiera persona, ora sea privada, ora sea pública, que no se rinde a su sentencia, es excomulgada, que para ellos es la pena más grave. Los tales excomulgados se miran como impíos y facinerosos; todos se esquivan de ellos rehuyendo su encuentro y conversación, por no contaminarse; no se les hace justicia por más que la pidan, ni se les fía cargo alguno honroso. A todos los druidas preside uno con autoridad suprema. Muerto éste, le sucede quiena los demás se aventaja en prendas. En caso de haber muchos iguales, se hace la elección por votos de los druidas, y aun tal vez de mano armada se disputan la primacía. En cierta estación del año, se congregan en el país de Chartres, tenido por centro de toda la Galia, en un lugar sagrado. Aquí concurren todos los que tienen pleitos, y están a sus juicios y decisiones. Créese que la tal ciencia fue inventada en Bretaña y trasladada de allí a la Galia, Aun hoy día los que quieren saberla a fondo van allá por lo común a estudiaría.

[13] In omni Gallia eorum hominum, qui aliquo sunt numero atque honore, genera sunt duo. Nam plebes paene servorum habetur loco, quae nihil audet per se, nullo adhibetur consilio. Plerique, cum aut aere alieno aut magnitudine tributorum aut iniuria potentiorum premuntur, sese in servitutem dicant nobilibus: in hos eadem omnia sunt iura, quae dominis in servos. Sed de his duobus generibus alterum est druidum, alterum equitum. Illi rebus divinis intersunt, sacrificia publica ac privata procurant, religiones interpretantur: ad hos magnus adulescentium numerus disciplinae causa concurrit, magnoque hi sunt apud eos honore. Nam fere de omnibus controversiis publicis privatisque constituunt, et, si quod est admissum facinus, si caedes facta, si de hereditate, de finibus controversia est, idem decernunt, praemia poenasque constituunt; si qui aut privatus aut populus eorum decreto non stetit, sacrificiis interdicunt. Haec poena apud eos est gravissima. Quibus ita est interdictum, hi numero impiorum ac sceleratorum habentur, his omnes decedunt, aditum sermonemque defugiunt, ne quid ex contagione incommodi accipiant, neque his petentibus ius redditur neque honos ullus communicatur. His autem omnibus druidibus praeest unus, qui summam inter eos habet auctoritatem. Hoc mortuo aut si qui ex reliquis excellit dignitate succedit, aut, si sunt plures pares, suffragio druidum, nonnumquam etiam armis de principatu contendunt. Hi certo anni tempore in finibus Carnutum, quae regio totius Galliae media habetur, considunt in loco consecrato. Huc omnes undique, qui controversias habent, conveniunt eorumque decretis iudiciisque parent. Disciplina in Britannia reperta atque inde in Galliam translata esse existimatur, et nunc, qui diligentius eam rem cognoscere volunt, plerumque illo discendi causa proficiscuntur.
XIV. Los druidas no suelen ir a la guerra, ni pagan tributos como los demás; están exentos de la milicia y de todas las cargas concejiles. Con el atractivo de tantos privilegios son muchos los que se dedican a esta profesión; unos por inclinación propia, otros por destino de sus padres y parientes. Dícese que allí aprenden gran número de versos, y pasan a menudo veinte años en este aprendizaje. No tienen por lícito escribir lo que aprenden, no obstante que casi en todo lo demás de negocios públicos y particulares se sirven de ceracteres griegos. Por dos causas, según yo pienso, han establecido esta ley: porque ni quieren divulgar su doctrina, ni tampoco que los estudiantes, fiados en los escritos, descuiden en el ejercicio de la memoria, lo que suele acontecer a muchos, que teniendo a mano los libros, aflojan en el ejercicio de aprender y retener las cosas en la memoria. Esméranse sobre todo en persuadir la inmortalidad de las almas y su trasmigración de unos cuerpos en otros, cuya creencia juzgan ser grandísimo incentivo para el valor, poniendo aparte el temor de la muerte. Otras muchas cosas disputan y enseñan a la juventud acerca de los astros y su movimiento, de la grandeza del mundo y de la tierra, de la naturaleza de las cosas, del poder y soberanía de los dioses inmortales.

[14] Druides a bello abesse consuerunt neque tributa una cum reliquis pendunt; militiae vacationem omniumque rerum habent immunitatem. Tantis excitati praemiis et sua sponte multi in disciplinam conveniunt et a parentibus propinquisque mittuntur. Magnum ibi numerum versuum ediscere dicuntur. Itaque annos nonnulli vicenos in disciplina permanent. Neque fas esse existimant ea litteris mandare, cum in reliquis fere rebus, publicis privatisque rationibus Graecis litteris utantur. Id mihi duabus de causis instituisse videntur, quod neque in vulgum disciplinam efferri velint neque eos, qui discunt, litteris confisos minus memoriae studere: quod fere plerisque accidit, ut praesidio litterarum diligentiam in perdiscendo ac memoriam remittant. In primis hoc volunt persuadere, non interire animas, sed ab aliis post mortem transire ad alios, atque hoc maxime ad virtutem excitari putant metu mortis neglecto. Multa praeterea de sideribus atque eorum motu, de mundi ac terrarum magnitudine, de rerum natura, de deorum immortalium vi ac potestate disputant et iuventuti tradunt.
XV. El segundo estado es de los caballeros. Todos éstos salen a campaña siempre que lo pide el caso u ocurre alguna guerra (y antes de la venida de César ocurría casi todos los años, ya fuese ofensiva, ya defensiva); y cuanto uno es más noble y rico, tanto mayor acompañamiento lleva de dependientes y criados, lo cual tiene por único distintivo de su grandeza y poder.

[15] Alterum genus est equitum. Hi, cum est usus atque aliquod bellum incidit (quod fere ante Caesaris adventum quotannis accidere solebat, uti aut ipsi iniurias inferrent aut illatas propulsarent), omnes in bello versantur, atque eorum ut quisque est genere copiisque amplissimus, ita plurimos circum se ambactos clientesque habet. Hanc unam gratiam potentiamque noverunt.
XVI. Toda la nación de los galos es supersticiosa en extremo; y por esta causa los que padecen enfermedades graves, y se hallan en batallas y peligros, o sacrifican hombres, o hacen voto de sacrificarlos, para cuyos sacrificios se valen del ministerio de los druidas, persuadidos de que no se puede aplacar la ira de los dioses inmortales en orden a la conservación de la vida de un hombre si no se hace ofrenda de la vida de otro; y por pública ley tienen ordenados sacrificios de esta misma especie. Otros forman de mimbres entretejidos ídolos colosales, cuyos huecos llenan de hombres vivos, y pegando fuego a los mimbres, rodeados ellos de las llamas rinden el alma. En su estimación los sacrificios de ladrones, salteadores y otros delincuentes son los más gratos a los dioses, si bien a falta de ésos no reparan en sacrificar los inocentes.

[16] Natio est omnis Gallorum admodum dedita religionibus, atque ob eam causam, qui sunt adfecti gravioribus morbis quique in proeliis periculisque versantur, aut pro victimis homines immolant aut se immolaturos vovent administrisque ad ea sacrificia druidibus utuntur, quod, pro vita hominis nisi hominis vita reddatur, non posse deorum immortalium numen placari arbitrantur, publiceque eiusdem generis habent instituta sacrificia. Alii immani magnitudine simulacra habent, quorum contexta viminibus membra vivis hominibus complent; quibus succensis circumventi flamma exanimantur homines. Supplicia eorum qui in furto aut in latrocinio aut aliqua noxia sint comprehensi gratiora dis immortalibus esse arbitrantur; sed, cum eius generis copia defecit, etiam ad innocentium supplicia descendunt.
XVII. Su principal devoción es al dios Mercurio, de quien tienen muchísimos simulacros. Celébranle por inventor de todas las artes; por guía de los caminos y viajes, y atribúyenle grandísima virtud para las ganancias del dinero y para el comercio. Después de éste son sus dioses Apolo, Marte, Júpiter y Minerva, de los cuales sienten lo mismo que las demás naciones: que Apolo cura las enfermedades, que Minerva es maestra de las manufacturas y artefactos, que Júpiter gobierna el cielo y Marte preside la guerra. A éste, cuando entran en batalla, suelen ofrecer en voto los despojos del enemigo. Los animales que sobran del pillaje son sacrificados; lo demás de la presa amontonan en un lugar. Y en muchas ciudades se ven rimeros de estas ofrendas en lugares sagrados. Rara vez se halla quien se atreva, despreciando la religión, a encubrir algo de lo que cogió, o a hurtar lo depositado, que semejante delito se castiga con pena de muerte atrocísima.

[17] Deum maxime Mercurium colunt. Huius sunt plurima simulacra: hunc omnium inventorem artium ferunt, hunc viarum atque itinerum ducem, hunc ad quaestus pecuniae mercaturasque habere vim maximam arbitrantur. Post hunc Apollinem et Martem et Iovem et Minervam. De his eandem fere, quam reliquae gentes, habent opinionem: Apollinem morbos depellere, Minervam operum atque artificiorum initia tradere, Iovem imperium caelestium tenere, Martem bella regere. Huic, cum proelio dimicare constituerunt, ea quae bello ceperint plerumque devovent: cum superaverunt, animalia capta immolant reliquasque res in unum locum conferunt. Multis in civitatibus harum rerum exstructos tumulos locis consecratis conspicari licet; neque saepe accidit, ut neglecta quispiam religione aut capta apud se occultare aut posita tollere auderet, gravissimumque ei rei supplicium cum cruciatu constitutum est.
XVIII. Blasonan los galos de tener todos por padre a Plutón, y ésta dicen ser la tradición de los druidas. Por cuya causa hacen el cómputo de los tiempos no por días, sino por noches, y así en sus cumpleaños, en los principios de meses y años, siempre la noche precede al día. En los demás estilos se diferencian particularmente de otros hombres en que no permiten a sus hijos el que se les presenten públicamente hasta haber llegado a la edad competente para la milicia, y es desdoro de un padre tener a su lado en público a su hijo todavía niño.

[18] Galli se omnes ab Dite patre prognatos praedicant idque ab druidibus proditum dicunt. Ob eam causam spatia omnis temporis non numero dierum sed noctium finiunt; dies natales et mensum et annorum initia sic observant ut noctem dies subsequatur. In reliquis vitae institutis hoc fere ab reliquis differunt, quod suos liberos, nisi cum adoleverunt, ut munus militiae sustinere possint, palam ad se adire non patiuntur filiumque puerili aetate in publico in conspectu patris adsistere turpe ducunt.
XIX. Los maridos, a la dote recibida de su mujer, añaden otro tanto caudal de la hacienda propia, precedida tasación. Todo este caudal se administra por junto, y se depositan los frutos; el que alcanza en días al otro queda en posesión de todo el capital con los bienes gananciales del tiempo del matrimonio. Los maridos son dueños absolutos de la vida y muerte de sus mujeres, igualmente que de los hijos; y en muriendo algún padre de familia del estado noble, se juntan los parientes, y sobre su muerte, caso que haya motivo de sospecha, ponen a la mujer a cuestión de tormento como si fuese esclava. Si resulta culpada, le quitan la vida con fuego y tormentos crudelísimos. Los entierros de los galos son a su modo magníficos y suntuosos, quemando con ellos todas las cosas que a su parecer amaban más en vida, inclusos los animales, y no ha mucho tiempo que solían, acabadas las exequias de los difuntos, echar con ellos en la misma hoguera sus siervos y criados más queridos.

[19] Viri, quantas pecunias ab uxoribus dotis nomine acceperunt, tantas ex suis bonis aestimatione facta cum dotibus communicant. Huius omnis pecuniae coniunctim ratio habetur fructusque servantur: uter eorum vita superarit, ad eum pars utriusque cum fructibus superiorum temporum pervenit. Viri in uxores, sicuti in liberos, vitae necisque habent potestatem; et cum paterfamiliae illustriore loco natus decessit, eius propinqui conveniunt et, de morte si res in suspicionem venit, de uxoribus in servilem modum quaestionem habent et, si compertum est, igni atque omnibus tormentis excruciatas interficiunt. Funera sunt pro cultu Gallorum magnifica et sumptuosa; omniaque quae vivis cordi fuisse arbitrantur in ignem inferunt, etiam animalia, ac paulo supra hanc memoriam servi et clientes, quos ab eis dilectos esse constabat, iustis funeribus confectis una cremabantur.
XX. Las repúblicas más acreditadas por su buen gobierno tienen por ley inviolable que, cuando alguno entendiere de los comarcanos algún rumor o voz pública tocante al Estado, la declare al magistrado sin comunicarla con nadie, porque la experiencia enseña que muchas veces las personas inconsideradas y sencillas se asustan con falsos rumores, dan en desafueros, y toman resolución en asuntos de la mayor importancia. Los magistrados callan lo que les parece, y lo que juzgan conveniente propónenlo al pueblo. Del gobierno no se puede hablar sino en consistorio.

[20] Quae civitates commodius suam rem publicam administrare existimantur, habent legibus sanctum, si quis quid de re publica a finitimis rumore aut fama acceperit, uti ad magistratum deferat neve cum quo alio communicet, quod saepe homines temerarios atque imperitos falsis rumoribus terreri et ad facinus impelli et de summis rebus consilium capere cognitum est. Magistratus quae visa sunt occultant quaeque esse ex usu iudicaverunt multitudini produnt. De re publica nisi per concilium loqui non conceditur.
XXI. Las costumbres de los germanos son muy diferentes. Pues ni tienen druidas que hagan oficio de sacerdotes, ni se curan de sacrificios. Sus dioses son solos aquellos -que ven con los ojos y cuya beneficencia experimentan sensiblemente, como el sol, el fuego y la luna; de los demás ni aun noticia tienen. Toda la vida gastan en caza y en ejercicios de la milicia. Desde niños se acostumbran al trabajo y al sufrimiento. Los que por más tiempo permanecen castos se llevan la palma entre los suyos. Creen que así se medra en estatura, fuerzas y bríos. El conocer mujer antes de los veinte años es para ellos de grandísima infamia, y es cosa que no se puede ocultar, porque se bañan sin distinción de sexo en los ríos y se visten de pellicos y zamarras, dejando desnuda gran parte del cuerpo.

[21] Germani multum ab hac consuetudine differunt. Nam neque druides habent, qui rebus divinis praesint, neque sacrificiis student. Deorum numero eos solos ducunt, quos cernunt et quorum aperte opibus iuvantur, Solem et Vulcanum et Lunam, reliquos ne fama quidem acceperunt. Vita omnis in venationibus atque in studiis rei militaris consistit: ab parvulis labori ac duritiae student. Qui diutissime impuberes permanserunt, maximam inter suos ferunt laudem: hoc ali staturam, ali vires nervosque confirmari putant. Intra annum vero vicesimum feminae notitiam habuisse in turpissimis habent rebus; cuius rei nulla est occultatio, quod et promiscue in fluminibus perluuntur et pellibus aut parvis renonum tegimentis utuntur magna corporis parte nuda.
XXII. No se dedican a la agricultura, y la mayor parte de su vianda se reduce a leche, queso y carne. Ninguno tiene posesión ni heredad fija; sino que los alcaldes y regidores cada año señalan a cada familia y parentela que hacen un cuerpo tantas yugadas en tal término, según les parece, y el año siguiente los obligan a mudarse a otro sitio. Para esto alegan muchas razones: no sea que encariñados al territorio, dejen la milicia por la labranza; que traten de ampliar sus linderos, y los más poderosos echen a los más débiles de su pertenencia; que fabriquen casas demasiado cómodas para repararse contra los fríos y calores; que se introduzca el apego al dinero, semillero de rencillas y discordias; en fin, para que la gente menuda esté contenta con su suerte, viéndose igualada en bienes con la más granada.

[22] Agriculturae non student, maiorque pars eorum victus in lacte, caseo, carne consistit. Neque quisquam agri modum certum aut fines habet proprios; sed magistratus ac principes in annos singulos gentibus cognationibusque hominum, qui una coierunt, quantum et quo loco visum est agri attribuunt atque anno post alio transire cogunt. Eius rei multas adferunt causas: ne adsidua consuetudine capti studium belli gerendi agricultura commutent; ne latos fines parare studeant, potentioresque humiliores possessionibus expellant; ne accuratius ad frigora atque aestus vitandos aedificent; ne qua oriatur pecuniae cupiditas, qua ex re factiones dissensionesque nascuntur; ut animi aequitate plebem contineant, cum suas quisque opes cum potentissimis aequari videat.
XXIII. Los pueblos ponen su gloria en estar rodeados de páramos vastísimos, asolados todos los contornos. Juzgan ser gran prueba de valor que los confinantes exterminados les cedan el campo y que ninguno de fuera ose hacer asiento cerca de ellos. Demás que con eso se dan por más seguros, quitando el miedo de toda sorpresa. Cuando una nación sale a la guerra, ya sea defensiva, ya ofensiva, nombran jefe de ella con jurisdicción de horca y cuchillo. En tiempo de paz no hay magistrado sobre toda la nación; sólo en cada provincia y partido los más sobresalientes administran a los suyos justicia y deciden los pleitos. Los robos hechos en territorio ajeno no se tienen por reprensibles, antes los cohonestan con decir que sirven para ejercicio de la juventud y destierro del ocio. Si es que alguno de los principales se ofrece en el concejo a ser capitán, convidando a los que quieran seguirle, se alzan en pie los que aprueban la empresa y la persona, y prometenacompañarle. El pueblo los vitorea, y los que no están 3 lo prometido, son mirados como desertores y traidores, quedando para siempre desacreditados. Nunca tienen por lícito el violar a los forasteros: los que van a sus tierras por cualquier motivo, gozan de salvoconducto y son respetados de todos, y no hay para ellos puerta cerrada ni mesa que no sea franca.

[23] Civitatibus maxima laus est quam latissime circum se vastatis finibus solitudines habere. Hoc proprium virtutis existimant, expulsos agris finitimos cedere, neque quemquam prope audere consistere; simul hoc se fore tutiores arbitrantur repentinae incursionis timore sublato. Cum bellum civitas aut illa tum defendit aut infert, magistratus, qui ei bello praesint, ut vitae necisque habeant potestatem, deliguntur. In pace nullus est communis magistratus, sed principes regionum atque pagorum inter suos ius dicunt controversiasque minuunt. Latrocinia nullam habent infamiam, quae extra fines cuiusque civitatis fiunt, atque ea iuventutis exercendae ac desidiae minuendae causa fieri praedicant. Atque ubi quis ex principibus in concilio dixit se ducem fore, qui sequi velint, profiteantur, consurgunt ei qui et causam et hominem probant suumque auxilium pollicentur atque ab multitudine collaudantur: qui ex his secuti non sunt, in desertorum ac proditorum numero ducuntur, omniumque his rerum postea fides derogatur. Hospitem violare fas non putant; qui quacumque de causa ad eos venerunt, ab iniuria prohibent, sanctos habent, hisque omnium domus patent victusque communicatur.
XXIV. En lo antiguo los galos eran más valientes que los germanos; y les movían guerras, y por la multiplicación de la gente y estrechez del país enviaban colonias al otro lado del Rin. Así fue que los volcas tectosages se apoderaron de los campos más fértiles de Germania en los contornos de la selva Hercinia (de que veo haber tenido noticia Eratóstenes y algunos griegos que la llaman Orcinia) y fundaron allí pueblos, y hasta el día de hoy habitan en ellos con gran fama de justicia y gloria militar, hechos ya al rigor y pobreza de los germanos, y a sus alimentos y traje. A los galos la cercanía del mar y el comercio ultramarino surte de muchas cosas de conveniencia y regalo; con que acostumbrados insensiblemente a experimentar la superioridad de los contrarios, y a ser vencidos en muchas batallas, al presente ni aun ellos mismos se comparan en valor con los germanos.

[24] Ac fuit antea tempus, cum Germanos Galli virtute superarent, ultro bella inferrent, propter hominum multitudinem agrique inopiam trans Rhenum colonias mitterent. Itaque ea quae fertilissima Germaniae sunt loca circum Hercyniam silvam, quam Eratostheni et quibusdam Graecis fama notam esse video, quam illi Orcyniam appellant, Volcae Tectosages occupaverunt atque ibi consederunt; quae gens ad hoc tempus his sedibus sese continet summamque habet iustitiae et bellicae laudis opinionem. Nunc quod in eadem inopia, egestate, patientia qua Germani permanent, eodem victu et cultu corporis utuntur; Gallis autem provinciarum propinquitas et transmarinarum rerum notitia multa ad copiam atque usus largitur, paulatim adsuefacti superari multisque victi proeliis ne se quidem ipsi cum illis virtute comparant.
XXV. La selva Hercinia, de que arriba se hizo mención, tiene de ancho nueve largas jornadas; sin que se pueda explicar de otra suerte, pues no tienen medidas itinerarias. Comienza en los confines de los helvecios, nemetes y rauracos; y por las orillas del Danubio va en derechura hasta las fronteras de los dacos y anartes. Desde allí tuerce a mano izquierda por regiones apartadas del río, y por ser tan extendida, entra en los términos de muchas naciones. No hay hombre de la Germania conocida que asegure haber llegado al principio de esta selva aun después de haber andado sesenta días de camino, o que tenga noticia de dónde nace. Sábese que cría varias razas defieras nunca vistas en otras partes. Las más extrañas y notables son las que siguen.

[25] Huius Hercyniae silvae, quae supra demonstrata est, latitudo novem dierum iter expedito patet: non enim aliter finiri potest, neque mensuras itinerum noverunt. Oritur ab Helvetiorum et Nemetum et Rauracorum finibus rectaque fluminis Danubi regione pertinet ad fines Dacorum et Anartium; hinc se flectit sinistrorsus diversis ab flumine regionibus multarumque gentium fines propter magnitudinem adtingit; neque quisquam est huius Germaniae, qui se aut adisse ad initium eius silvae dicat, cum dierum iter LX processerit, aut, quo ex loco oriatur, acceperit: multaque in ea genera ferarum nasci constat, quae reliquis in locis visa non sint; ex quibus quae maxime differant ab ceteris et memoriae prodenda videantur haec sunt.
XXVI. En primer lugar, cierto buey parecido al ciervo, de cuya frente entre las dos orejas sale un cuerno más elevado y más derecho que los conocidos. En su punta se esparcen muchos ramos muy anchos a manera de palmas. La hembra tiene el mismo tamaño, figura y cornamenta del macho.

[26] Est bos cervi figura, cuius a media fronte inter aures unum cornu exsistit excelsius magisque directum his, quae nobis nota sunt, cornibus: ab eius summo sicut palmae ramique late diffunduntur. Eadem est feminae marisque natura, eadem forma magnitudoque cornuum.
XXVII. Otras fieras hay que se llaman alces, semejantes en la figura y variedad de la piel a los corzos. Verdad es que son algo mayores y carecen de cuerno, y por tener las piernas sin junturas y artejos, ni se tienen para dormir, ni pueden levantarse o valerse, si por algún azar caen en tierra. Los árboles les sirven de albergue, arrímanse a ellos, y así reclinadas un tanto, descansan. Observando los cazadores por las huellas cuál suele ser la guarida, socavan en aquel paraje el tronco, o asierran los árboles con tal arte que a la vista parezcan enteros. Cuando vienen a reclinarse en su apoyo acostumbrado, con el propio peso derriban los árboles endebles, y caen juntamente con ellos.

[27] Sunt item, quae appellantur alces. Harum est consimilis capris figura et varietas pellium, sed magnitudine paulo antecedunt mutilaeque sunt cornibus et crura sine nodis articulisque habent neque quietis causa procumbunt neque, si quo adflictae casu conciderunt, erigere sese aut sublevare possunt. His sunt arbores pro cubilibus: ad eas se applicant atque ita paulum modo reclinatae quietem capiunt. Quarum ex vestigiis cum est animadversum a venatoribus, quo se recipere consuerint, omnes eo loco aut ab radicibus subruunt aut accidunt arbores, tantum ut summa species earum stantium relinquatur. Huc cum se consuetudine reclinaverunt, infirmas arbores pondere adfligunt atque una ipsae concidunt.
XXVIII. La tercera raza es de los que llaman uros, los cuales vienen a ser algo menores que los elefantes; la catadura, el color, la figura de toros, siendo grande su bravura y ligereza. Sea hombre o bestia, en avistando el bulto, se tiran a él. Mátanlos cogiéndolos en hoyos con trampas. Con tal afán se curten los jóvenes, siendo este género de caza su principal ejercicio; los que hubiesen muerto más de éstos, presentando por prueba los cuernos al público, reciben grandes aplausos. Pero no es posible domesticarlos ni amansarlos, aunque los cacen de chiquitos. La grandeza, figura y encaje de sus cuernos se diferencia mucho de los de nuestros bueyes. Recogidos con diligencia, los guarnecen de plata, y les sirven de copas en los más espléndidos banquetes.

[28] Tertium est genus eorum, qui uri appellantur. Hi sunt magnitudine paulo infra elephantos, specie et colore et figura tauri. Magna vis eorum est et magna velocitas, neque homini neque ferae quam conspexerunt parcunt. Hos studiose foveis captos interficiunt. Hoc se labore durant adulescentes atque hoc genere venationis exercent, et qui plurimos ex his interfecerunt, relatis in publicum cornibus, quae sint testimonio, magnam ferunt laudem. Sed adsuescere ad homines et mansuefieri ne parvuli quidem excepti possunt. Amplitudo cornuum et figura et species multum a nostrorum boum cornibus differt. Haec studiose conquisita ab labris argento circumcludunt atque in amplissimis epulis pro poculis utuntur.
XXIX. Después que supo César por relación de los exploradores ubios cómo los suevos se habían retirado a los bosques, temiendo la falta de trigo, porque los germanos, como apuntamos arriba, no cuidan de labrar los campos, resolvió no pasar adelante. Sin embargo, paracontener a los bárbaros con el miedo de su vuelta, y embarazar el tránsito de sus tropas auxiliares, pasado el ejército, derribó doscientos pies de la punta del puente que terminaba en tierra de los ubios, y en la otra levantó una torre de cuatro altos, y puso en ella para guarnición y defensa del puente doce cohortes, quedando bien pertrechado este puesto, y por su gobernador el joven Cayo Volcacio Tulo. Él, cuando ya los panes iban madurando, de partida para la guerra de Ambiórige, envía delante a Lucio Minucio Basilo con toda la caballería por la selva Ardena, la mayor de la Galia, que de las orillas del Rin y fronteras de los trevirenses corre por más de quinientas millas, alargándose hasta los nervios; y por ver si con la celeridad de la marcha y coyuntura del tiempo podía lograr algún buen lance le previene no permita hacer lumbres en el campo a fin de que no se aparezca de lejos señal de su venida, y añade que presto le seguirá.

[29] Caesar, postquam per Vbios exploratores comperit Suebos sese in silvas recepisse, inopiam frumenti veritus, quod, ut supra demonstravimus, minime omnes Germani agriculturae student, constituit non progredi longius; sed, ne omnino metum reditus sui barbaris tolleret atque ut eorum auxilia tardaret, reducto exercitu partem ultimam pontis, quae ripas Vbiorum contingebat, in longitudinem pedum ducentorum rescindit atque in extremo ponte turrim tabulatorum quattuor constituit praesidiumque cohortium duodecim pontis tuendi causa ponit magnisque eum locum munitionibus firmat. Ei loco praesidioque Gaium Volcatium Tullum adulescentem praefecit. Ipse, cum maturescere frumenta inciperent, ad bellum Ambiorigis profectus per Arduennam silvam, quae est totius Galliae maxima atque ab ripis Rheni finibusque Treverorum ad Nervios pertinet milibusque amplius quingentis in longitudinem patet, Lucium Minucium Basilum cum omni equitatu praemittit, si quid celeritate itineris atque opportunitate temporis proficere possit; monet, ut ignes in castris fieri prohibeat, ne qua eius adventus procul significatio fiat: sese confestim subsequi dicit.
XXX. Ejecutada por Basilo la orden, y hecho en diligencia y contra toda expectación el viaje, sorprende a muchos en medio de sus labores, y por las señas que le dieron éstos va volando al paraje donde decían estar Ambiórige con unos cuantos caballos. En todo vale mucho la fortuna, y más en la guerra. Pues como fue gran ventura de Basilo cogerle descuidado y desprevenido, y ser visto de aquellos hombres antes que supiesen nada de su venida, así fue no menor la de Ambiórige en poder escapar, después de ser despojado de todo el tren de carrozas y caballos que tenía consigo. Su dicha estuvo en que sus compañeros y sirvientes detuvieron un rato el ímpetu de nuestra caballería dentro del recinto de su palacio, el cual estaba cercado de un soto, como suelen estarlo las casas de los galos, que para defenderse de los calores del estío buscan la frescura de florestas y ríos. Con esto, mientras peleaban los demás, uno de sus criados le trajo un caballo, y él huyendo se perdió de vista en el bosque. Así la fortuna mostró su mucho poder en meterle y sacarle del peligro.

[30] Basilus, ut imperatum est, facit. Celeriter contraque omnium opinionem confecto itinere multos in agris inopinantes deprehendit: eorum indicio ad ipsum Ambiorigem contendit, quo in loco cum paucis equitibus esse dicebatur. Multum cum in omnibus rebus tum in re militari potest fortuna. Nam <sicut> magno accidit casu ut in ipsum incautum etiam atque imparatum incideret, priusque eius adventus ab omnibus videretur, quam fama ac nuntius adferretur: sic magnae fuit fortunae omni militari instrumento, quod circum se habebat, erepto, raedis equisque comprehensis ipsum effugere mortem. Sed hoc quoque factum est, quod aedificio circumdato silva, ut sunt fere domicilia Gallorum, qui vitandi aestus causa plerumque silvarum atque fluminum petunt propinquitates, comites familiaresque eius angusto in loco paulisper equitum nostrorum vim sustinuerunt. His pugnantibus illum in equum quidam ex suis intulit: fugientem silvae texerunt. Sic et ad subeundum periculum et ad vitandum multum fortuna valuit.
XXXI. Dúdase si Ambiórige dejó de juntar sus tropas de propósito, por haber creído que no serían necesarias, o si por falta de tiempo y nuestra repentina llegada no pudo hacerlo, persuadido de que venía detrás el resto del ejército. Lo cierto es que despachó luego secretamente correos portodo el país, avisando que se salvasen como pudiesen. Con eso unos se refugiaron en la selva Ardena, otros entre las lagunas inmediatas, los vecinos al Océano en los islotes que suelen formar los esteros. Muchos, abandonada su patria, se pusieron con todas sus cosas en manos de las gentes más extrañas. Cativulco, rey de la mitad del país de los eburones, cómplice de Ambiórige, agobiado de la vejez, no pudiendo aguantar las fatigas de la guerra ni de la fuga, abominando de Ambiórige, autor de la conjura, se atosigó con zumo de tejo, de que hay grande abundancia en la Galia y en la Germania.

[31] Ambiorix copias suas iudicione non conduxerit, quod proelio dimicandum non existimarit, an tempore exclusus et repentino equitum adventu prohibitus, cum reliquum exercitum subsequi crederet, dubium est. Sed certe dimissis per agros nuntiis sibi quemque consulere iussit. Quorum pars in Arduennam silvam, pars in continentes paludes profugit; qui proximi Oceano fuerunt, his insulis sese occultaverunt, quas aestus efficere consuerunt: multi ex suis finibus egressi se suaque omnia alienissimis crediderunt. Catuvolcus, rex dimidiae partis Eburonum, qui una cum Ambiorige consilium inierat, aetate iam confectus, cum laborem aut belli aut fugae ferre non posset, omnibus precibus detestatus Ambiorigem, qui eius consilii auctor fuisset, taxo, cuius magna in Gallia Germaniaque copia est, se exanimavit.
XXXII. Los senos y condrusos, descendientes de los germanos, situados entre los eburones y trevirenses, enviaron legados a César, suplicándole «que no los contase entre los enemigos, ni creyese ser igualmente reos todos los germanos, habitantes de esta parte del Rin; que ni se habían mezclado en esta guerra, ni favorecido el partido de Ambiórige». César, averiguada la verdad examinando a los prisioneros, les ordenó que si se acogiesen a ellos algunos eburones fugitivos se los entregasen. Con esta condición les dio palabra de no molestarlos. Luego, distribuyendo el ejército en tres trozos, hizo conducir los equipajes de todas las legiones a un castillo que tiene por nombre Atuatica, situado casi en medio de los eburones, donde Titurio y Arunculeyo estuvieron de invernada. Prefirió César este sitio, así por las demás conveniencias, como por estar aún en pie las fortificaciones del año antecedente, con que ahorraba el trabajo a los soldados. Para escolta del bagaje dejó la legión decimocuarta, una de las tres alistadas últimamente y traídas de Italia, y por comandante a Quinto Tulio Cicerón con doscientos caballos a sus órdenes.

[32] Segni Condrusique, ex gente et numero Germanorum, qui sunt inter Eburones Treverosque, legatos ad Caesarem miserunt oratum, ne se in hostium numero duceret neve omnium Germanorum, qui essent citra Rhenum, unam esse causam iudicaret: nihil se de bello cogitavisse, nulla Ambiorigi auxilia misisse. Caesar explorata re quaestione captivorum, si qui ad eos Eburones ex fuga convenissent, ad se ut reducerentur, imperavit; si ita fecissent, fines eorum se violaturum negavit. Tum copiis in tres partes distributis impedimenta omnium legionum Aduatucam contulit. Id castelli nomen est. Hoc fere est in mediis Eburonum finibus, ubi Titurius atque Aurunculeius hiemandi causa consederant. Hunc cum reliquis rebus locum probabat, tum quod superioris anni munitiones integrae manebant, ut militum laborem sublevaret. Praesidio impedimentis legionem quartamdecimam reliquit, unam ex eis tribus, quas proxime conscriptas ex Italia traduxerat. Ei legioni castrisque Quintum Tullium Ciceronem praeficit ducentosque equites attribuit.
XXXIII. En la repartición del ejército da orden a Tito Labieno de marchar con tres legiones hacia las costas del Océano confinantes con los menapios. Envía con otras tantas a Cayo Trebonio a talar la región adyacente de los aduáticos; él, con las tres restantes, determina ir en busca de Ambiórige, que, según le decían, se había retiradohacia el Sambre con algunos caballos, donde se junta este río con el Mosa al remate de la selva Ardena. Al partir promete volver dentro de siete días, en que se cumplía el plazo de la paga del trigo que sabía deberse a la legión que quedaba en el presidio. Encarga a Labieno y Trebonio que, si buenamente pueden, vuelvan para el mismo día con ánimo de comenzar otra vez con nuevos bríos la guerra, conferenciando entre sí primero, y averiguando las intenciones del enemigo.

[33] Partito exercitu Titum Labienum cum legionibus tribus ad Oceanum versus in eas partes quae Menapios attingunt proficisci iubet; Gaium Trebonium cum pari legionum numero ad eam regionem quae ad Aduatucos adiacet depopulandam mittit; ipse cum reliquis tribus ad flumen Scaldem, quod influit in Mosam, extremasque Arduennae partis ire constituit, quo cum paucis equitibus profectum Ambiorigem audiebat. Discedens post diem septimum sese reversurum confirmat; quam ad diem ei legioni quae in praesidio relinquebatur deberi frumentum sciebat. Labienum Treboniumque hortatur, si rei publicae commodo facere possint, ad eum diem revertantur, ut rursus communicato consilio exploratisque hostium rationibus aliud initium belli capere possint.
XXXIV. Éste, como arriba declaramos, ni andaba unido en tropas, ni estaba fortificado en plaza ni lugar de defensa, sino que por todas partes tenía derramadas las gentes. Cada cual se guarecía donde hallaba esperanza de asilo a la vida, o en la hondonada de un valle, o en la espesura de un monte, o entre lagunas impracticables. Estos parajes eran conocidos sólo de los naturales, y era menester gran cautela, no para resguardar el grueso del ejército (que ningún peligro podía temerse de hombres despavoridos y dispersos), sino por respeto a la seguridad de cada soldado, de que pendía en parte la conservación de todo el ejército; siendo así que por la codicia del pillaje muchos se alejaban demasiado, y la variedad de los senderos desconocidos les impedía el marchar juntos. Si quería de una vez extirpar esta canalla de hombres forajidos, era preciso destacar varias partidas de tropa desmembrando el ejército; si mantener las cohortes formadas según la disciplina militar de los romanos, la situación misma sería la mejor defensa para los bárbaros, no faltándoles osadía para armar emboscadas y cargar a los nuestros en viéndolos separados. Como quiera, en tales apuros se tomaban todas las providencias posibles, mirando siempre más a precaver el daño propio que a insistir mucho en el ajeno, aunque todos ardían en deseos de venganza. César despacha correos a las ciudades comarcanas convidándolas con el cebo del botín al saqueo de los eburones, queriendo más exponer la vida de los galos en aquellos jarales que la de sus soldados, y tirando también a que ojeándolos el gran gentío, no quedase rastro ni memoria de tal casta en pena desu alevosía. Mucha fue la gente que luego acudió de todas partes a este ojeo.

[34] Erat, ut supra demonstravimus, manus certa nulla, non oppidum, non praesidium, quod se armis defenderet, sed in omnes partes dispersa multitudo. Vbi cuique aut valles abdita aut locus silvestris aut palus impedita spem praesidi aut salutis aliquam offerebat, consederat. Haec loca vicinitatibus erant nota, magnamque res diligentiam requirebat non in summa exercitus tuenda (nullum enim poterat universis <a> perterritis ac dispersis periculum accidere), sed in singulis militibus conservandis; quae tamen ex parte res ad salutem exercitus pertinebat. Nam et praedae cupiditas multos longius evocabat, et silvae incertis occultisque itineribus confertos adire prohibebant. Si negotium confici stirpemque hominum sceleratorum interfici vellet, dimittendae plures manus diducendique erant milites; si continere ad signa manipulos vellet, ut instituta ratio et consuetudo exercitus Romani postulabat, locus ipse erat praesidio barbaris, neque ex occulto insidiandi et dispersos circumveniendi singulis deerat audacia. Vt in eiusmodi difficultatibus, quantum diligentia provideri poterat providebatur, ut potius in nocendo aliquid praetermitteretur, etsi omnium animi ad ulciscendum ardebant, quam cum aliquo militum detrimento noceretur. Dimittit ad finitimas civitates nuntios Caesar: omnes ad se vocat spe praedae ad diripiendos Eburones, ut potius in silvis Gallorum vita quam legionarius miles periclitetur, simul ut magna multitudine circumfusa pro tali facinore stirps ac nomen civitatis tollatur. Magnus undique numerus celeriter convenit.
XXXV. Tal era el estado de las cosas en los eburones en vísperas del día séptimo, plazo de la vuelta prometida de César a la legión que guardaba el bagaje. En esta ocasión se pudo echar de ver cuánta fuerza tiene la fortuna en los varios accidentes de la guerra. Deshechos y atemorizados los enemigos, no quedaba ni una partida que ocasionase el más leve recelo. Vuela entre tanto la fama del saqueo de los eburones a los germanos del otro lado del Rin, y como todos, eran convidados a la presa. Los sicambros vecinos al Rin, que recogieron, según queda dicho, a los tencteros y usipetes fugitivos, juntan dos mil caballos, y pasando el río en barcas y balsas treinta millas más abajo del sitio donde estaba el puente cortado y la guarnición puesta por César, entran por las fronteras de los eburones: cogen a muchos que huían descarriados, y juntamente grandes hatos de ganados de que ellos son muy codiciosos. Cebados en la presa, prosiguen adelante, sin detenerse por lagunas ni por selvas, como gente criada en guerras y latrocinios. Preguntan a los cautivos dónde para César. Respondiéndoles que fue muy lejos, y con él todo su ejército, uno de los cautivos: « ¿Para qué os cansáis, dice, en correr tras esta ruin y mezquina ganancia, pudiendo haceros riquísimos a poca costa? En tres horas podéis estar en Atuática, donde han almacenado los romanos todas sus riquezas. La guarnición es tan corta, que ni aun a cubrir el muro alcanza; ni hay uno que ose salir del cercado. » Los germanos que esto supieron, ponen a recaudo la presa hecha, y vanse derechos al castillo, llevando a su consejero por guía.

[35] Haec in omnibus Eburonum partibus gerebantur, diesque appetebat septimus, quem ad diem Caesar ad impedimenta legionemque reverti constituerat. Hic quantum in bello fortuna possit et quantos adferat casus cognosci potuit. Dissipatis ac perterritis hostibus, ut demonstravimus, manus erat nulla quae parvam modo causam timoris adferret. Trans Rhenum ad Germanos pervenit fama, diripi Eburones atque ultro omnes ad praedam evocari. Cogunt equitum duo milia Sugambri, qui sunt proximi Rheno, a quibus receptos ex fuga Tencteros atque Vsipetes supra docuimus. Transeunt Rhenum navibus ratibusque triginta milibus passuum infra eum locum, ubi pons erat perfectus praesidiumque ab Caesare relictum: primos Eburonum fines adeunt; multos ex fuga dispersos excipiunt, magno pecoris numero, cuius sunt cupidissimi barbari, potiuntur. Invitati praeda longius procedunt. Non hos palus in bello latrociniisque natos, non silvae morantur. Quibus in locis sit Caesar ex captivis quaerunt; profectum longius reperiunt omnemque exercitum discessisse cognoscunt. Atque unus ex captivis "Quid vos," inquit, "hanc miseram ac tenuem sectamini praedam, quibus licet iam esse fortunatissimos? Tribus horis Aduatucam venire potestis: huc omnes suas fortunas exercitus Romanorum contulit: praesidi tantum est, ut ne murus quidem cingi possit, neque quisquam egredi extra munitiones audeat." Oblata spe Germani quam nacti erant praedam in occulto relinquunt; ipsi Aduatucam contendunt usi eodem duce, cuius haec indicio cognoverant.
XXXVI. Cicerón, todos los días precedentes, según las órdenes de César, había contenido con el mayor cuidado a los soldados dentro de los reales, sin permitir que saliese de la fortaleza ni siquiera un furriel, pero el día séptimo, desconfiando que César cumpliese su palabra, por haber oído que se había alejado mucho y no tener la menor noticia de su vuelta, picado al mismo tiempo de los dichos de algunos que su tesón calificaban con el nombre de asedio, pues no les era lícito dar fuera un paso, sin recelo de desgracia alguna, como que en espacio sólo de tres millas estaban acuarteladas nueve legiones con un grueso cuerpo de caballería, disipados y casi reducidos a nada los enemigos, destaca cinco cohortes a forrajear en las mieses vecinas, entre las cuales y los cuarteles sólo mediaba un collado. Muchos soldados de otras legiones habían quedado enfermos en los reales. De éstos al pie de trescientos ya convalecidos son también enviados con su bandera; tras ellos va, obteniendo el permiso, una gran cáfila de vivanderos que se hallaban en el campo con su gran recua de acémilas.

[36] Cicero, qui omnes superiores dies praeceptis Caesaris cum summa diligentia milites in castris continuisset ac ne calonem quidem quemquam extra munitionem egredi passus esset, septimo die diffidens de numero dierum Caesarem fidem servaturum, quod longius progressum audiebat, neque ulla de reditu eius fama adferebatur, simul eorum permotus vocibus, qui illius patientiam paene obsessionem appellabant, siquidem ex castris egredi non liceret, nullum eiusmodi casum exspectans, quo novem oppositis legionibus maximoque equitatu dispersis ac paene deletis hostibus in milibus passuum tribus offendi posset, quinque cohortes frumentatum in proximas segetes mittit, quas inter et castra unus omnino collis intererat. Complures erant ex legionibus aegri relicti; ex quibus qui hoc spatio dierum convaluerant, circiter CCC, sub vexillo una mittuntur; magna praeterea multitudo calonum, magna vis iumentorum, quae in castris subsederant, facta potestate sequitur.
XXXVII. A tal tiempo y coyuntura sobrevienen los germanos a caballo, y a carrera abierta formados como venían forcejean a romper por la puerta de socorro en los reales, sin que por la interposición de las selvas fuesen vistos de nadie hasta que ya estaban encima; tanto, que los mercaderes, que tenían sus tiendas junto al campo, no tuvieron lugar de meterse dentro. Sorprendidos los nuestros con la novedad, se asustan, y a duras penas los centinelas sufren la primera carga. Los enemigos se abalanzan a todas partes por si pueden hallar entrada por alguna. Los nuestros, con harto trabajo, defienden las puertas, que las esquinas bien guarnecidas estacan por situación y por arte. Corren azorados, preguntándose unos a otros la causa de aquel tumulto; ni aciertan a donde acudir con las banderas, ni a qué parte agregarse. Quién dice que los reales han sido tomados; quién asevera que degollado el ejército con el general, los bárbaros vencedores se han echado sobre ellos; los más se imaginan nuevos malos agüeros, representándoseles vivamente la tragedia de Cota y Titurio que allí mismo perecieron. Atónitos todos del espanto, los bárbaros se confirman en la opinión de que no hay dentro guarnición de provecho, como había dicho el cautivo, y pugnan por abrir brecha exhortándose unos a otros a no soltar de las manos dicha tan grande.

[37] Hoc ipso tempore et casu Germani equites interveniunt protinusque eodem illo, quo venerant, cursu ab decumana porta in castra irrumpere conantur, nec prius sunt visi obiectis ab ea parte silvis, quam castris appropinquarent, usque eo ut qui sub vallo tenderent mercatores recipiendi sui facultatem non haberent. Inopinantes nostri re nova perturbantur, ac vix primum impetum cohors in statione sustinet. Circumfunduntur ex reliquis hostes partibus, si quem aditum reperire possent. Aegre portas nostri tuentur, reliquos aditus locus ipse per se munitioque defendit. Totis trepidatur castris, atque alius ex alio causam tumultus quaerit; neque quo signa ferantur neque quam in partem quisque conveniat provident. Alius iam castra capta pronuntiat, alius deleto exercitu atque imperatore victores barbaros venisse contendit; plerique novas sibi ex loco religiones fingunt Cottaeque et Tituri calamitatem, qui in eodem occiderint castello, ante oculos ponunt. Tali timore omnibus perterritis confirmatur opinio barbaris, ut ex captivo audierant, nullum esse intus praesidium. Perrumpere nituntur seque ipsi adhortantur, ne tantam fortunam ex manibus dimittant.
XXXVIII. Había quedado enfermo en los reales Publio Sestio Báculo, ayudante mayor de César, de quien hemos hecho mención en las batallas anteriores, y hacía ya cinco días que estaba sin comer. Éste, desesperanzado de su vida y de la de todos, sale desarmado del pabellón; viendo a los enemigos encima y a los suyos en el último apuro, arrebata las armas al primero que encuentra, y plántase en la puerta; síguenle los centuriones del batallón que hacía la guardia, y juntos sostienen por un rato la pelea. Desfallece Sestio traspasado de graves heridas, y desmayado, aunque con gran pena, y en brazos le retiran vivo del combate. A favor de este intermedio los demás cobran aliento de modo que ya se atreven a dejarse ver en las barreras y aparentar defensa.

[38] Erat aeger cum praesidio relictus Publius Sextius Baculus, qui primum pilum ad Caesarem duxerat, cuius mentionem superioribus proeliis fecimus, ac diem iam quintum cibo caruerat. Hic diffisus suae atque omnium saluti inermis ex tabernaculo prodit: videt imminere hostes atque in summo esse rem discrimine: capit arma a proximis atque in porta consistit. Consequuntur hunc centuriones eius cohortis quae in statione erat: paulisper una proelium sustinent. Relinquit animus Sextium gravibus acceptis vulneribus: aegre per manus tractus servatur. Hoc spatio interposito reliqui sese confirmant tantum, ut in munitionibus consistere audeant speciemque defensorum praebeant.
XXXIX. En esto, nuestros soldados, a la vuelta del forrajeo, oyen la gritería; adelántanse los caballos; reconocen lo grande del peligro, pero sobrecogidos del terror, no hay para ellos lugar seguro. Como todavía eran bisoños y sin experiencia en el arte militar, vuelven los ojos al tribuno y capitanes para ver qué les ordenan. Ninguno hay tan bravo que no esté sobresaltado con la novedad del caso. Los bárbaros, descubriendo a lo lejos estandartes, desisten el ataque, creyendo a primera vista de retorno las legiones, que por informe de los cautivos suponían muy distantes, Mas después, visto el corto número, arremeten por todas partes.

[39] Interim confecta frumentatione milites nostri clamorem exaudiunt: praecurrunt equites; quanto res sit in periculo cognoscunt. Hic vero nulla munitio est quae perterritos recipiat: modo conscripti atque usus militaris imperiti ad tribunum militum centurionesque ora convertunt; quid ab his praecipiatur exspectant. Nemo est tam fortis quin rei novitate perturbetur. Barbari signa procul conspicati oppugnatione desistunt: redisse primo legiones credunt, quas longius discessisse ex captivis cognoverant; postea despecta paucitate ex omnibus partibus impetum faciunt.
XL. Los vivanderos suben corriendo a un altillo vecino. Echados luego allí, se dejan caer entre las banderas y pelotones de los soldados, que ya intimidados, con eso se asustan más. Unos son de parecer que, pues tan cerca se hallan de los reales, cercados en forma triangular se arrojen de golpe; que si algunos cayeren, siquiera los demás podrán salvarse. Otros, que no se mueven de la colina, resueltos a correr todos una misma suerte. No aprobaban este partido aquellos soldados viejos que fueron también con su bandera en compañía de los otros, como se ha dicho, y así, animándose recíprocamente, capitaneados por Cayo Trebonio, su comandante, penetran por medio de los enemigos, y todos sin faltar uno, entran en los reales. Los vivanderos y jinetes, corriendo tras ellos por el camino abierto, amparados del valor de los soldados, se salvan igualmente. Al contrario los que se quedaron en el cerro, como bisoños, ni perseveraron en el propósito de hacerse fuertes en aquel lugar ventajoso, ni supieron imitar el vigor y actividad que vieron haber sido tan saludable a los otros, sino que intentando acogerse a los reales, se metieron en un barranco. Algunos centuriones que del grado inferior de otras legiones por sus méritos habían sido promovidos al superior de ésta, por no mancillar el honor antes ganado en la milicia, murieron peleando valerosamente. Por el denuedo de éstos arredrados los enemigos, una parte de los soldados contra toda esperanza llegó sin lesión a los reales; la otra, rodeada de los bárbaros, pereció.

[40] Calones in proximum tumulum procurrunt. Hinc celeriter deiecti se in signa manipulosque coniciunt: eo magis timidos perterrent milites. Alii cuneo facto ut celeriter perrumpant censent, quoniam tam propinqua sint castra, et si pars aliqua circumventa ceciderit, at reliquos servari posse confidunt; alii, ut in iugo consistant atque eundem omnes ferant casum. Hoc veteres non probant milites, quos sub vexillo una profectos docuimus. Itaque inter se cohortati duce Gaio Trebonio, equite Romano, qui eis erat praepositus, per medios hostes perrumpunt incolumesque ad unum omnes in castra perveniunt. Hos subsecuti calones equitesque eodem impetu militum virtute servantur. At ei qui in iugo constiterant, nullo etiam nunc usu rei militaris percepto neque in eo quod probaverant consilio permanere, ut se loco superiore defenderent, neque eam quam prodesse aliis vim celeritatemque viderant imitari potuerunt, sed se in castra recipere conati iniquum in locum demiserunt. Centuriones, quorum nonnulli ex inferioribus ordinibus reliquarum legionum virtutis causa in superiores erant ordines huius legionis traducti, ne ante partam rei militaris laudem amitterent, fortissime pugnantes conciderunt. Militum pars horum virtute summotis hostibus praeter spem incolumis in castra pervenit, pars a barbaris circumventa periit.
XLI. Los germanos, perdida la esperanza de apoderarse de los reales, viendo que los nuestros pusieron pie dentro de las trincheras, se retiraron tras el Rin con la presa guardada en el bosque. Pero el terror de los nuestros, aun después de la retirada de los enemigos, duró tanto, que llegando aquella noche Cayo Voluseno con la caballería enviado a darles noticia de la venida próxima de César con el ejército entero, nadie lo creía. Tan atolondrados estaban del miedo, que sin escuchar razones, se cerraban en decir que, destrozada toda la infantería, la caballería sola había podido salvarse, pues nunca los germanos hubieran intentado el asalto estando el ejército en pie. La presencia sola de César pudo, en fin, serenarlos.

[41] Germani desperata expugnatione castrorum, quod nostros iam constitisse in munitionibus videbant, cum ea praeda quam in silvis deposuerant trans Rhenum sese receperunt. Ac tantus fuit etiam post discessum hostium terror ut ea nocte, cum Gaius Volusenus missus cum equitatu ad castra venisset, fidem non faceret adesse cum incolumi Caesarem exercitu. Sic omnino animos timor praeoccupaverat ut paene alienata mente deletis omnibus copiis equitatum se ex fuga recepisse dicerent neque incolumi exercitu Germanos castra oppugnaturos fuisse contenderent. Quem timorem Caesaris adventus sustulit.
XLII. Vuelto éste, haciéndose cargo de los incidentes de la guerra, una cosa reprendió no más: que se hubiesen destacado las cohortes que debían estar en guardia en el campo; que por ningún caso convino aventurarse. Por lo demás hizo esta reflexión: que si la fortuna tuvo mucha parte en el inopinado ataque de los enemigos, mucho más propicia se mostró en que hubiesen rechazado a los bárbaros, estando ya casi dentro del campo. Sobre todo, era de admirar que los germanos, salidos de sus tierras con el fin de saquear las de Ambiórige, dando casualmente en los reales de los romanos, le viniesen a hacer el mayor beneficio que pudiera desear.

[42] Reversus ille eventus belli non ignorans unum, quod cohortes ex statione et praesidio essent emissae, questus ne minimo quidem casu locum relinqui debuisse, multum fortunam in repentino hostium adventu potuisse iudicavit, multo etiam amplius, quod paene ab ipso vallo portisque castrorum barbaros avertisset. Quarum omnium rerum maxime admirandum videbatur, quod Germani, qui eo consilio Rhenum transierant, ut Ambiorigis fines depopularentur, ad castra Romanorum delati optatissimum Ambiorigi beneficium obtulerunt.
XLIII. Marchando César a molestar de nuevo a los enemigos, despachó por todas partes gran número de tropas recogidas de las ciudades comarcanas. Quemaban cuantos cortijos y caserías encontraban, entrando a saco todos los lugares. Las mieses no sólo fueron destruidas de tanta muchedumbre de hombres y bestias, sino también por causa de la estación y de las lluvias que echaron a perder lo que pudo quedar; de suerte que aun lo que por entonces se guareciesen, retrocediendo el ejército, se vieran necesitados a perecer de pura miseria. Y como tanta gente de a caballo dividida en piquetes discurría por todas partes, tal vez llegó la cosa a términos que los prisioneros afirmaban no sólo haber visto cómo iba huyendo Ambiórige, sino estarle todavía viendo; con que la esperanza de alcanzarle, a costa de infinito trabajo, muchos que pensaban ganarse con eso suma estimación de César, hacían más que hombres por salir de su intento. Y siempre a punto de prenderle, por un si es no es erraban el golpe más venturoso, escapándoseles de entre las manos en los escondrijos, matorrales y sotos, favorecido de la oscuridad de la noche, huyendo a diversas regiones y parajes sin más guardia que las de cuatro caballos, a quien únicamente osaba fiar su vida.

[43] Caesar rursus ad vexandos hostes profectus magno coacto numero ex finitimis civitatibus in omnes partes dimittit. Omnes vici atque omnia aedificia quae quisque conspexerat incendebantur; praeda ex omnibus locis agebatur; frumenta non solum tanta multitudine iumentorum atque hominum consumebantur, sed etiam anni tempore atque imbribus procubuerant ut, si qui etiam in praesentia se occultassent, tamen his deducto exercitu rerum omnium inopia pereundum videretur. Ac saepe in eum locum ventum est tanto in omnes partes diviso equitatu, ut modo visum ab se Ambiorigem in fuga circumspicerent captivi nec plane etiam abisse ex conspectu contenderent, ut spe consequendi illata atque infinito labore suscepto, qui se summam ab Caesare gratiam inituros putarent, paene naturam studio vincerent, semperque paulum ad summam felicitatem defuisse videretur, atque ille latebris aut saltibus se eriperet et noctu occultatus alias regiones partesque peteret non maiore equitum praesidio quam quattuor, quibus solis vitam suam committere audebat.
XLIV. Asoladas en la dicha forma las campiñas, César recoge su ejército menoscabado de dos cohortes a la ciudad de Reims, donde llamando a Cortes de la Galia, deliberó tratar en ellas la causa de la conjuración de los senones y chartreses; y pronunciada sentencia de muerte contra el príncipe Acón, que había sido su cabeza, la ejecutó según costumbre de los romanos. Algunos por temor a la justicia se ausentaron; y habiéndolos desnaturalizado, alojó dos legiones para aquel invierno en tierra de Tréveris, dos en Langres, las otras seis en Sens, y dejándolas todas provistas de bastimentos, partió para Italia a tener las acostumbradas juntas.

[44] Tali modo vastatis regionibus exercitum Caesar duarum cohortium damno Durocortorum Remorum reducit concilioque in eum locum Galliae indicto de coniuratione Senonum et Carnutum quaestionem habere instituit et de Accone, qui princeps eius consili fuerat, graviore sententia pronuntiata more maiorum supplicium sumpsit. Nonnulli iudicium veriti profugerunt. Quibus cum aqua atque igni interdixisset, duas legiones ad fines Treverorum, duas in Lingonibus, sex reliquas in Senonum finibus Agedinci in hibernis collocavit frumentoque exercitui proviso, ut instituerat, in Italiam ad conventus agendos profectus est.