C. IVLI CAESARIS COMMENTARIORVM

DE BELLO GALLICO


LIBER QVINTVS


1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58
I. En el consulado de Lucio Domicio y Apio Claudio, César, al partirse de los cuarteles de invierno para Italia, como solía todos los años, da orden a los legados comandantes de las legiones de construir cuantas naves pudiesen, y de reparar las viejas, dándoles las medidas y forma de su construcción. Para cargarlas prontamente y tirarlas en seco hácelas algo más bajas de las que solemos usar en el Mediterráneo, tanto más que tenía observado que por las continuas mudanzas de la marea no se hinchan allí tanto las olas, y asimismo un poco más anchas que las otras para el transporte de los fardos y tantas bestias. Quiere que las hagan todas muy veleras, a que contribuye mucho el ser chatas, mandando traer el aparejo de España. Él en persona, terminadas las Cortes de la Galia Citerior, parte para d Ilírico, por entender que los pirustas con sus correrías infestaban las fronteras de aquella provincia. Llegado allá, manda que las ciudades acudan con las milicias a cierto lugar que les señaló. Con esta noticia los pirustas envíanle embajadores que le informen cómo nada de esto se había ejecutado de público acuerdo, y que estaban prontos a darle satisfacción entera de los excesos cometidos. Admitida su disculpa, ordénales dar rellenes, señalándoles plazo para la entrega; donde no, protesta que les hará la guerra a fuego y sangre. Presentados los rehenes en el término asignado, elige jueces árbitros que tasen los daños y prescriban la multa.

[1] L. Domitio Ap. Claudio consulibus, discedens ab hibernis Caesar in Italiam, ut quotannis facere consuerat, legatis imperat quos legionibus praefecerat uti quam plurimas possent hieme naves aedificandas veteresque reficiendas curarent. Earum modum formamque demonstrat. Ad celeritatem onerandi subductionesque paulo facit humiliores quam quibus in nostro mari uti consuevimus, atque id eo magis, quod propter crebras commutationes aestuum minus magnos ibi fluctus fieri cognoverat; ad onera, ad multitudinem iumentorum transportandam paulo latiores quam quibus in reliquis utimur maribus. Has omnes actuarias imperat fieri, quam ad rem multum humilitas adiuvat. Ea quae sunt usui ad armandas naves ex Hispania apportari iubet. Ipse conventibus Galliae citeribris peractis in Illyricum proficiscitur, quod a Pirustis finitimam partem provinciae incursionibus vastari audiebat. Eo cum venisset, civitatibus milites imperat certumque in locum convenire iubet. Qua re nuntiata Pirustae legatos ad eum mittunt qui doceant nihil earum rerum publico factum consilio, seseque paratos esse demonstrant omnibus rationibus de iniuriis satisfacere. Accepta oratione eorum Caesar obsides imperat eosque ad certam diem adduci iubet; nisi ita fecerint, sese bello civitatem persecuturum demonstrat. Eis ad diem adductis, ut imperaverat, arbitros inter civitates dat qui litem aestiment poenamque constituant.
II, Hecho esto, y concluidas las juntas, vuelve a la Galia Citerior y de allí al ejército. Cuando llegó a él, recorriendo todos los cuarteles, halló ya fabricados por la singular aplicación de la tropa, sin embargo de la universal falta de medios, cerca de seiscientos bajeles en la forma dicha, y veintiocho galeras -que dentro de pocos días se podrían botar al agua. Dadas las gracias a los soldados y a los sobrestantes, manifiesta su voluntad, y mándales juntarlas todas en el puerto Icio, de donde se navega con la mayor comodidad a Bretaña por un estrecho de treinta millas poco más o menos. Destina a este fin un número competente de soldados, marchando él con cuatro legiones a la ligera y ochocientos caballos contra los trevirenses, que ni venían a Cortes, ni obedecían a los mandados, y aun se decía que andaban solicitando a los germanos transrenanos.

[2] His confectis rebus conventibusque peractis, in citeriorem Galliam revertitur atque inde ad exercitum proficiscitur. Eo cum venisset, circuitis omnibus hibernis, singulari militum studio in summa omnium rerum inopia circiter sescentas eius generis cuius supra demonstravimus naves et longas XXVIII invenit instructas neque multum abesse ab eo quin paucis diebus deduci possint. Collaudatis militibus atque eis qui negotio praefuerant, quid fieri velit ostendit atque omnes ad portum Itium convenire iubet, quo ex portu commodissimum in Britanniam traiectum esse cognoverat, circiter milium passuum XXX transmissum a continenti: huic rei quod satis esse visum est militum reliquit. Ipse cum legionibus expeditis IIII et equitibus DCCC in fines Treverorum proficiscitur, quod hi neque ad concilia veniebant neque imperio parebant Germanosque Transrhenanos sollicitare dicebantur.
III. La república de Tréveris es sin comparación la más poderosa de toda la Galia en caballería; tiene numerosa infantería, y es bañada del Rin, como arriba declaramos. En ella se disputaban la primacía Induciomaro y Cingetórige; de los cuales el segundo, al punto que supo la venida de César y de las legiones, fue a presentársele, asegurando que así él como los suyos guardarían lealtad y no se apartarían de la amistad del Pueblo Romano, y le dio cuenta de lo que pasaba en Tréveris. Mas Induciomaro empezó a reclutar gente de a pie y de a caballo y a disponerse para la guerra, después de haber puesto en cobro a los que por su edad no eran para ella, en la selva Ardena, que desde el Rin con grandes bosques atraviesa por el territorio trevirense hasta terminar en el de Reims. Con todo eso, después que algunos de los más principales ciudadanos, no menos movidos de la familiaridad con Cingetórige que intimidados con la entrada de nuestro ejército, fueron a César y empezaron a tratar de sus intereses particulares, ya que no podían mirar por los de la república, Induciomaro, temiendo quedarse solo, despacha embajadores a César representando «no haber querido separarse de los suyos por ir a visitarle, con la mira puesta de mantener mejor al pueblo en su deber, y que no se desmandase por falta de consejo en ausencia de toda la nobleza; que en efecto el pueblo estaba a su disposición, y él mismo en persona, si César se lo permitía, iría luego a ponerse en sus manos con todas sus cosas y las del Estado».

[3] Haec civitas longe plurimum totius Galliae equitatu valet magnasque habet copias peditum Rhenumque, ut supra demonstravimus, tangit. In ea civitate duo de principatu inter se contendebant, Indutiomarus et Cingetorix; e quibus alter, simul atque de Caesaris legionumque adventu cognitum est, ad eum venit, se suosque omnes in officio futuros neque ab amicitia populi Romani defecturos confirmavit quaeque in Treveris gererentur ostendit. At Indutiomarus equitatum peditatumque cogere, eisque qui per aetatem in armis esse non poterant in silvam Arduennam abditis, quae ingenti magnitudine per medios fines Treverorum a flumine Rheno ad initium Remorum pertinet, bellum parare instituit. Sed posteaquam nonnulli principes ex ea civitate et familiaritate Cingetorigis adducti et adventu nostri exercitus perterriti ad Caesarem venerunt et de suis privatim rebus ab eo petere coeperunt, quoniam civitati consulere non possent, veritus ne ab omnibus desereretur Indutiomarus legatos ad Caesarem mittit: sese idcirco ab suis discedere atque ad eum venire noluisse, quo facilius civitatem in officio contineret, ne omnis nobilitatis discessu plebs propter imprudentiam laberetur: itaque esse civitatem in sua potestate, seseque, si Caesar permitteret, ad eum in castra venturum, suas civitatisque fortunas eius fidei permissurum.
IV. César, si bien penetraba el motivo de este lenguaje y de la mudanza de su primer propósito, a pesar de todo, por no gastar en Tréveris el verano, hechos ya todos los preparativos para la expedición de Bretaña, le mandó presentarse con doscientos rehenes. Entregados juntamente con un hijo suyo y todos sus parientes que los pidió César expresamente, consoló a Induciomaro exhortándole a perseverar en la fe prometida; mas no por eso dejó de convocar a los señores trevirenses, y de recomendar a que sobre ser debido esto a su mérito, importaba mucho que tuviese la principal autoridad entre los suyos quien tan fina voluntad le había mostrado. Llevólo muy a mal Induciomaro, con que su crédito se disminuía entre los suyos, y el que antes ya nos aborrecía, con este sentimiento quedó mucho más enconado.

[4] Caesar, etsi intellegebat qua de causa ea dicerentur quaeque eum res ab instituto consilio deterreret, tamen, ne aestatem in Treveris consumere cogeretur omnibus ad Britannicum bellum rebus comparatis, Indutiomarum ad se cum CC obsidibus venire iussit. His adductis, in eis filio propinquisque eius omnibus, quos nominatim evocaverat, consolatus Indutiomarum hortatusque est uti in officio maneret; nihilo tamen setius principibus Treverorum ad se convocatis hos singillatim Cingetorigi conciliavit, quod cum merito eius a se fieri intellegebat, tum magni interesse arbitrabatur eius auctoritatem inter suos quam plurimum valere, cuius tam egregiam in se voluntatem perspexisset. Id tulit factum graviter Indutiomarus, suam gratiam inter suos minui, et, qui iam ante inimico in nos animo fuisset, multo gravius hoc dolore exarsit.
V. Dispuestas así las cosas, en fin llegó César con las legiones al puerto Icio. Aquí supo que cuarenta naves fabricadas en los meldas no pudieron por el viento contrario seguir su viaje, sino que volvieron de arribada al puerto mismo de donde salieron; las demás halló listas para navegar y bien surtidas de todo. Juntóse también aquí la caballería de toda la Galia, compuesta de cuatro mil hombres y la gente más granada de todas las ciudades, de que César tenía deliberado dejar en la Galia muy pocos, de fidelidad probada, y llevarse consigo a los demás como en prendas recelándose en su ausencia de algún levantamiento en la Galia.

[5] His rebus constitutis Caesar ad portum Itium cum legionibus pervenit. Ibi cognoscit LX naves, quae in Meldis factae erant, tempestate reiectas cursum tenere non potuisse atque eodem unde erant profectae revertisse; reliquas paratas ad navigandum atque omnibus rebus instructas invenit. Eodem equitatus totius Galliae convenit, numero milium quattuor, principesque ex omnibus civitatibus; ex quibus perpaucos, quorum in se fidem perspexerat, relinquere in Gallia, reliquos obsidum loco secum ducere decreverat, quod, cum ipse abesset, motum Galliae verebatur.
VI. Hallábase con ellos el eduo Dumnórige, de quien ya hemos hablado, al cual principalmente resolvió llevar consigo, porque sabía ser amigo de novedades y de mandar, de mucho espíritu y autoridad entre los galos. A más que él se dejó decir una vez en junta general de los eduos, «que César le brindaba con el reino», dicho de que se ofendieron gravemente los eduos, dado que no se atrevían a proponer a César por medio de una embajada sus representaciones y súplicas en contrario, lo que César vino a saber por algunode sus huéspedes. Él al principio pretendió, a fuerza de instancias y ruegos, que lo dejasen en la Galia, alegando unas veces que temía al mar, otras que se lo disuadían ciertos malos agüeros. Visto que absolutamente se le negaba la licencia, y que por ninguna vía podía recabarla, empezó a ganar a los nobles, a hablarles a solas y a exhortarles a no embarcarse; poniéndolos en el recelo de que no en balde se pretendía despojar a la Galia de toda la nobleza; ser bien manifiesto el intento de César de conducirlos a Bretaña para degollarlos, no atreviéndose a ejecutarlo a los ojos de la Galia. Tras esto empeñaba su palabra, y pedía juramento a los demás, de que practicarían de común acuerdo cuanto juzgasen conveniente al bien de la patria.

[6] Erat una cum ceteris Dumnorix Aeduus, de quo ante ab nobis dictum est. Hunc secum habere in primis constituerat, quod eum cupidum rerum novarum, cupidum imperi, magni animi, magnae inter Gallos auctoritatis cognoverat. Accedebat huc quod in concilio Aeduorum Dumnorix dixerat sibi a Caesare regnum civitatis deferri; quod dictum Aedui graviter ferebant, neque recusandi aut deprecandi causa legatos ad Caesarem mittere audebant. Id factum ex suis hospitibus Caesar cognoverat. Ille omnibus primo precibus petere contendit ut in Gallia relinqueretur, partim quod insuetus navigandi mare timeret, partim quod religionibus impediri sese diceret. Posteaquam id obstinate sibi negari vidit, omni spe impetrandi adempta principes Galliae sollicitare, sevocare singulos hortarique coepit uti in continenti remanerent: metu territare: non sine causa fieri, ut Gallia omni nobilitate spoliaretur; id esse consilium Caesaris, ut quos in conspectu Galliae interficere vereretur, hos omnes in Britanniam traductos necaret; fidem reliquis interponere, iusiurandum poscere, ut quod esse ex usu Galliae intellexissent communi consilio administrarent. Haec a compluribus ad Caesarem deferebantur.
VII. Eran muchos los que daban parte de estos tratos a César, quien por la gran estimación que hacía de la nación Edua procuraba reprimir y enfrenar a Dumnórige por todos los medios posibles; mas viéndole tan empeñado en sus desvaríos, ya era forzoso precaver que ni a él ni a la República pudiese acarrear daño. Por eso, cerca de veinticinco días que se detuvo en el puerto, por impedirle la salida el cierzo, viento que suele aquí reinar gran parte del año, hacía por tener a raya a Dumnórige sin descuidarse de velar sobre todas sus tramas. Al fin, soplando viento favorable, manda embarcar toda la infantería y caballería. Cuando más ocupados andaban todos en esto, Dumnórige, sin saber nada César, con la brigada de los eduos empezó a desfilar hacia su tierra. Avisado César, suspende el embarco, y posponiendo todo lo demás, destaca un buen trozo de caballería en su alcance con orden de arrestarle, y en caso de resistencia y porfía, que le maten, juzgando que no haría en su ausencia cosa a derechas quien, teniéndole presente, despreciaba su mandamiento. Con efecto, reconvenido, comenzó a resistir y defenderse a mano armada, y a implorar el favor de los suyos, repitiendo a voces «que él era libre y ciudadano de república independiente», a pesar de lo cual, es cercado según la orden, y muerto. Mas los eduos de su séquito todos se volvieron a César.

[7] Qua re cognita Caesar, quod tantum civitati Aeduae dignitatis tribuebat, coercendum atque deterrendum quibuscumque rebus posset Dumnorigem statuebat; quod longius eius amentiam progredi videbat, prospiciendum, ne quid sibi ac rei publicae nocere posset. Itaque dies circiter XXV in eo loco commoratus, quod Corus ventus navigationem impediebat, qui magnam partem omnis temporis in his locis flare consuevit, dabat operam ut in officio Dumnorigem contineret, nihilo tamen setius omnia eius consilia cognosceret: tandem idoneam nactus tempestatem milites equitesque conscendere in naves iubet. At omnium impeditis animis Dumnorix cum equitibus Aeduorum a castris insciente Caesare domum discedere coepit. Qua re nuntiata Caesar intermissa profectione atque omnibus rebus postpositis magnam partem equitatus ad eum insequendum mittit retrahique imperat; si vim faciat neque pareat, interfici iubet, nihil hunc se absente pro sano facturum arbitratus, qui praesentis imperium neglexisset. Ille enim revocatus resistere ac se manu defendere suorumque fidem implorare coepit, saepe clamitans liberum se liberaeque esse civitatis. Illi, ut erat imperatum, circumsistunt hominem atque interficiunt: at equites Aedui ad Caesarem omnes revertuntur.
VIII. Hecho esto, dejando a Labieno en el Continente con tres legiones y dos mil caballos encargado de la defensa de los puertos, del cuidado de las provisiones, y de observar los movimientos de la Galia, gobernándose conforme al tiempo y las circunstancias, él con cinco legiones y otros dosmil caballos, al poner del sol se hizo a la vela. Navegó a favor de un ábrego fresco, pero a eso de medianoche, calmado el viento, perdió el rumbo, y llevado de las corrientes un gran trecho, advirtió a la mañana siguiente que había dejado la Bretaña a la izquierda. Entonces virando de bordo, a merced del reflujo, y la fuerza de remos procuró ganar la playa que observó el verano antecedente ser la más cómoda para el desembarco. Fue mucho de alabar en este lance el esfuerzo de los soldados, que con tocarles navíos de trasporte y pesados, no cansándose de remar, corrieron parejas con las veleras. Arribó toda la armada a la isla casi al hilo del mediodía sin que se dejara ver enemigo alguno por la costa; y es que, según supo después César de los prisioneros, habiendo concurrido a ella gran número de tropas, espantadas de tanta muchedumbre de naves (que con las del año antecedente, y otras de particulares fletadas para su propia conveniencia, aparecieron de un golpe más de ochocientas velas), se habían retirado y metídose tierra adentro.

[8] His rebus gestis, Labieno in continente cum tribus legionibus et equitum milibus duobus relicto ut portus tueretur et rem frumentariam provideret quaeque in Gallia gererentur cognosceret consiliumque pro tempore et pro re caperet, ipse cum quinque legionibus et pari numero equitum, quem in continenti reliquerat, ad solis occasum naves solvit et leni Africo provectus media circiter nocte vento intermisso cursum non tenuit, et longius delatus aestu orta luce sub sinistra Britanniam relictam conspexit. Tum rursus aestus commutationem secutus remis contendit ut eam partem insulae caperet, qua optimum esse egressum superiore aestate cognoverat. Qua in re admodum fuit militum virtus laudanda, qui vectoriis gravibusque navigiis non intermisso remigandi labore longarum navium cursum adaequarunt. Accessum est ad Britanniam omnibus navibus meridiano fere tempore, neque in eo loco hostis est visus; sed, ut postea Caesar ex captivis cognovit, cum magnae manus eo convenissent, multitudine navium perterritae, quae cum annotinis privatisque quas sui quisque commodi fecerat amplius octingentae uno erant visae tempore, a litore discesserant ac se in superiora loca abdiderant.
IX. Desembarcado el ejército, y cogido puesto acomodado para los reales; informado César de los prisioneros dónde estaban apostadas las tropas enemigas, dejó diez cohortes con trescientos caballos en la ribera para resguardo de las naves, de que, por estar ancladas en playa tan apacible y despejada, temía menos riesgo, y después de medianoche partió contra el enemigo y nombró comandante del presidio naval a Quinto Atrio. Habiendo caminado de noche obra de doce millas, alcanzó a descubrir los enemigos, los cuales, avanzando con su caballería y carros armados hasta la ría, tentaron de lo alto estorbar nuestra marcha y trabar batalla. Rechazados por la caballería, se guarecieron en los bosques dentro de cierto paraje bien pertrechado por la naturaleza y arte, prevenido de antemano, a lo que parecía, con ocasión de sus guerras domésticas; pues tenían tomadas todas las avenidas con árboles cortados, puestos unos sobre otros. Ellos desde adentro esparcidos a trechos impedían a los nuestros la entrada en las bardas. Pero los soldados de la legión séptima, empavesados y levantando terraplén contra el seto, le montaron sin recibir más daño que algunas heridas. Verdad es que César no permitió seguir el alcance, así por no tener conocido el terreno, como por ser ya tarde y querer que le quedase tiempo para fortificar su campo.

[9] Caesar exposito exercitu et loco castris idoneo capto, ubi ex captivis cognovit quo in loco hostium copiae consedissent, cohortibus decem ad mare relictis et equitibus trecentis, qui praesidio navibus essent, de tertia vigilia ad hostes contendit, eo minus veritus navibus, quod in litore molli atque aperto deligatas ad ancoram relinquebat, et praesidio navibus Q. Atrium praefecit. Ipse noctu progressus milia passuum circiter XII hostium copias conspicatus est. Illi equitatu atque essedis ad flumen progressi ex loco superiore nostros prohibere et proelium committere coeperunt. Repulsi ab equitatu se in silvas abdiderunt, locum nacti egregie et natura et opere munitum, quem domestici belli, ut videbantur, causa iam ante praeparaverant: nam crebris arboribus succisis omnes introitus erant praeclusi. Ipsi ex silvis rari propugnabant nostrosque intra munitiones ingredi prohibebant. At milites legionis septimae, testudine facta et aggere ad munitiones adiecto, locum ceperunt eosque ex silvis expulerunt paucis vulneribus acceptis. Sed eos fugientes longius Caesar prosequi vetuit, et quod loci naturam ignorabat, et quod magna parte diei consumpta munitioni castrorum tempus relinqui volebat.
X. Al otro día de mañana envió sin equipaje alguno tres partidas de infantes y caballos en seguimiento de los fugitivos. A pocos pasos, estando todavía los últimos a la vista, vinieron a César mensajeros a caballo con la noticia de que la noche precedente, con una tempestad deshecha que se levantó de repente, casi todas las naves habían sido maltratadas y arrojadas sobre la costa; que ni áncoras ni amarras las contenían, ni marineros ni pilotos podían resistir a la furia del huracán; que por consiguiente del golpeo de unas naves con otras había resultado notable daño.

[10] Postridie eius diei mane tripertito milites equitesque in expeditionem misit, ut eos qui fugerant persequerentur. His aliquantum itineris progressis, cum iam extremi essent in prospectu, equites a Quinto Atrio ad Caesarem venerunt, qui nuntiarent superiore nocte maxima coorta tempestate prope omnes naves adflictas atque in litore eiectas esse, quod neque ancorae funesque subsisterent, neque nautae gubernatoresque vim tempestatis pati possent; itaque ex eo concursu navium magnum esse incommodum acceptum.
XI. Con esta novedad, César manda volver atrás las legiones y la caballería; él da también la vuelta a las naves, y ve por sus ojos casi lo mismo que acababa de saber de palabra y por escrito: que desgraciadas cuarenta, las demás admitían sí composición, pero a gran costa. Por lo cual saca de las legiones algunos carpinteros, y manda llamar a otros de tierra firme. Escribe a Labieno que con ayuda de sus legiones apreste cuantas más naves pueda. Él, por su parte, sin embargo de la mucha dificultad y trabajos, determinó para mayor seguridad sacar todas las embarcaciones a tierra, y meterlas con las tiendas dentro de unas mismas trincheras. En estas maniobras empleó casi diez días, no cesando los soldados en el trabajo ni aun por la noche. Sacados a tierra los buques, y fortificados muy bien los reales, deja el arsenal guarnecido de las mismas tropas que antes, y marcha otra vez al lugar de donde vino. Al tiempo de su llegada era ya mayor el número de tropas enemigas que se habían juntado allí de todas partes. Diose de común consentimiento el mando absoluto y cuidado de esta guerra a Casivelauno, cuyos Estados separa de los pueblos marítimos el río Támesis a distancia de unas ochenta millas del mar. De tiempo atrás andaba éste en continuas guerras con esos pueblos; mas aterrados los britanos con nuestro arribo, le nombraron desde luego por su general y caudillo.

[11] His rebus cognitis Caesar legiones equitatumque revocari atque in itinere resistere iubet, ipse ad naves revertitur; eadem fere quae ex nuntiis litterisque cognoverat coram perspicit, sic ut amissis circiter XL navibus reliquae tamen refici posse magno negotio viderentur. Itaque ex legionibus fabros deligit et ex continenti alios arcessi iubet; Labieno scribit, ut quam plurimas posset eis legionibus, quae sunt apud eum, naves instituat. Ipse, etsi res erat multae operae ac laboris, tamen commodissimum esse statuit omnes naves subduci et cum castris una munitione coniungi. In his rebus circiter dies X consumit ne nocturnis quidem temporibus ad laborem militum intermissis. Subductis navibus castrisque egregie munitis easdem copias, quas ante, praesidio navibus reliquit: ipse eodem unde redierat proficiscitur. Eo cum venisset, maiores iam undique in eum locum copiae Britannorum convenerant summa imperi bellique administrandi communi consilio permissa Cassivellauno, cuius fines a maritimis civitatibus flumen dividit, quod appellatur Tamesis, a mari circiter milia passuum LXXX. Huic superiore tempore cum reliquis civitatibus continentia bella intercesserant; sed nostro adventu permoti Britanni hunc toti bello imperioque praefecerant.
XII. La parte interior de Bretaña es habitada de los naturales, originarios de la misma isla, según cuenta la fama; las costas, de los belgas, que acá pasaron con ocasión de hacer presas y hostilidades; los cuales todos conservan los nombres de las ciudades de su origen, de donde trasmigraron, y fijando su asiento a fuerza de armas, empezaron a cultivar los campos como propios. Es infinito el gentío, muchísimas las caserías, y muy parecidas a las de la Galia; hay grandes rebaños de ganado. Usan por moneda cobre o anillos de hierro de cierto peso. En medio de la isla se hallan minas de estaño, y en las marinas, de hierro, aunque poco. El cobre le traen de fuera. Hay todo género de madera como en la Galia, menos de haya y pinabete. No tienen por lícito el comer liebre, ni gallina, ni ganso, puesto que los crían para su diversión y recreo. El clima es más templado que el de la Galia, no siendo los fríos tan intensos.

[12] Britanniae pars interior ab eis incolitur quos natos in insula ipsi memoria proditum dicunt, maritima ab eis, qui praedae ac belli inferendi causa ex Belgio transierunt (qui omnes fere eis nominibus civitatum appellantur, quibus orti ex civitatibus eo pervenerunt) et bello illato ibi permanserunt atque agros colere coeperunt. Hominum est infinita multitudo creberrimaque aedificia fere Gallicis consimilia, pecorum magnus numerus. Vtuntur aut aere aut nummo aureo aut taleis ferreis ad certum pondus examinatis pro nummo. Nascitur ibi plumbum album in mediterraneis regionibus, in maritimis ferrum, sed eius exigua est copia; aere utuntur importato. Materia cuiusque generis ut in Gallia est, praeter fagum atque abietem. Leporem et gallinam et anserem gustare fas non putant; haec tamen alunt animi voluptatisque causa. Loca sunt temperatiora quam in Gallia, remissioribus frigoribus.
XIII. La isla es de figura triangular. Un costado cae enfrente de la Galia; de este costado el ángulo que forma el promontorio Canelo, adonde ordinariamente vienen a surgir las naves de la Galia, está mirando al Oriente; el otro inferior a Mediodía. Este primer costado tiene casi quinientas millas; el segundo mira a España y al Poniente. Hacia la misma parte yace la Hibernia, que, según se cree, es la mitad menos que Bretaña, en igual distancia de ella que la Galia. En medio de este estrecho está una isla llamada Man. Dícese también que más allá se encuentran varias isletas; de las cuales algunos han escrito que hacia el solsticio del invierno por treinta días continuos es siempre de noche. Yo, por más preguntas que hice, no pude averiguar nada de eso, sino que por las experiencias de los relojes de agua observaba ser aquí más cortas las noches que en el Continente. Tiene de largo este lado, en opinión de los isleños, setecientas millas. El tercero está contrapuesto al Norte sin ninguna tierra enfrente, si bien la punta de él mira especialmente a la Germania. Su longitud es reputada de ochocientas millas, con que toda la isla viene a tener el ámbito de dos mil.

[13] Insula natura triquetra, cuius unum latus est contra Galliam. Huius lateris alter angulus, qui est ad Cantium, quo fere omnes ex Gallia naves appelluntur, ad orientem solem, inferior ad meridiem spectat. Hoc pertinet circiter mila passuum quingenta. Alterum vergit ad Hispaniam atque occidentem solem; qua ex parte est Hibernia, dimidio minor, ut aestimatur, quam Britannia, sed pari spatio transmissus atque ex Gallia est in Britanniam. In hoc medio cursu est insula, quae appellatur Mona: complures praeterea minores subiectae insulae existimantur, de quibus insulis nonnulli scripserunt dies continuos triginta sub bruma esse noctem. Nos nihil de eo percontationibus reperiebamus, nisi certis ex aqua mensuris breviores esse quam in continenti noctes videbamus. Huius est longitudo lateris, ut fert illorum opinio, septingentorum milium. Tertium est contra septentriones; cui parti nulla est obiecta terra, sed eius angulus lateris maxime ad Germaniam spectat. Hoc milia passuum octingenta in longitudinem esse existimatur. Ita omnis insula est in circuitu vicies centum milium passuum.
XIV. Entre todos, los más tratables son los habitantes de Kent, cuyo territorio está todo en la costa del mar, y se diferencian poco en las costumbres de los galos. Los que viven tierra adentro por lo común no hacen sementeras, sino que se mantienen de leche y carne, y se visten de pieles. Pero generalmente todos los britanos se pintan de color verdinegro con el zumo de gualda, y por eso parecen más fieros en las batallas; dejan crecer el cabello, pelado todo el cuerpo, menos la cabeza y el bigote. Diez y doce hombres tienen de común las mujeres, en especial hermanos con hermanos y padres con hijos. Los que nacen de ellas son reputados hijos de los que primero esposaron las doncellas.

[14] Ex his omnibus longe sunt humanissimi qui Cantium incolunt, quae regio est maritima omnis, neque multum a Gallica differunt consuetudine. Interiores plerique frumenta non serunt, sed lacte et carne vivunt pellibusque sunt vestiti. Omnes vero se Britanni vitro inficiunt, quod caeruleum efficit colorem, atque hoc horridiores sunt in pugna aspectu; capilloque sunt promisso atque omni parte corporis rasa praeter caput et labrum superius. Vxores habent deni duodenique inter se communes et maxime fratres cum fratribus parentesque cum liberis; sed qui sunt ex his nati, eorum habentur liberi, quo primum virgo quaeque deducta est.
XV. Los caballos enemigos y los carreros trabaron en el camino un recio choque con nuestra caballería, bien que ésta en todo llevó la ventaja, forzándolos a retirarse a los bosques y cerros. Mas como los nuestros, matando a muchos, fuesen tras ellos con demasiado ardimiento, perdieron algunos. Los enemigos, de allá un rato, cuando los nuestros estaban descuidados y ocupados en fortificar su campo, salieron al improviso del bosque, y arremetiendo a los que hacían guardia delante de los reales pelearon bravamente. Envió entonces César las dos primeras cohortes de dos legiones en su ayuda y haciendo éstas alto muy cerca una de otra, asustados los nuestros con tan extraño género de combate, rompieron ellos por medio de todos con extremada osadía y se retiraron sin recibir daño. Perdió la vida en esta jornada el tribuno Quinto Laberio Duro. En fin, con el refuerzo de otras cohortes fueron rechazados.

[15] Equites hostium essedariique acriter proelio cum equitatu nostro in itinere conflixerunt, tamen ut nostri omnibus partibus superiores fuerint atque eos in silvas collesque compulerint; sed compluribus interfectis cupidius insecuti nonnullos ex suis amiserunt. At illi intermisso spatio imprudentibus nostris atque occupatis in munitione castrorum subito se ex statione pro castris collocati, acriter pugnaverunt, duabusque missis subsidio cohortibus a Caesare atque eis primis legionum duarum, cum hae perexiguo intermisso loci spatio inter se constitissent, novo genere pugnae perterritis nostris per medios audacissime perruperunt seque inde incolumes receperunt. Eo die Quintus Laberius Durus, tribunus militum, interficitur. Illi pluribus submissis cohortibus repelluntur.
XVI. Por toda esta refriega, como que sucedió delante de los reales y a la vista de todos, se echó de ver que los nuestros, no pudiendo ir tras ellos cuando cejaban por la pesadez de las armas, ni atreviéndose a desamparar sus banderas, eran poco expeditos en el combate con estas gentes; que la caballería tampoco podía obrar sin gran riesgo, por cuanto ellos muchas veces retrocedían de propósito, yhabiendo apartado a los nuestros algún trecho de las legiones, saltaban a tierra de sus carros y peleaban a pie con armas desiguales. Así que, o cediesen o avanzasen los nuestros, con esta forma de pelear daban en igual, antes en el mismo peligro. Fuera de que ellos nunca combatían unidos, sino separados y a grandes trechos, teniendo cuerpos de reserva apostados; con que unos a otros se daban la mano, y los de fuerzas enteras entraban de refresco a reemplazar los cansados.

[16] Toto hoc in genere pugnae, cum sub oculis omnium ac pro castris dimicaretur, intellectum est nostros propter gravitatem armorum, quod neque insequi cedentes possent neque ab signis discedere auderent, minus aptos esse ad huius generis hostem, equites autem magno cum periculo proelio dimicare, propterea quod illi etiam consulto plerumque cederent et, cum paulum ab legionibus nostros removissent, ex essedis desilirent et pedibus dispari proelio contenderent. Equestris autem proeli ratio et cedentibus et insequentibus par atque idem periculum inferebat. Accedebat huc ut numquam conferti sed rari magnisque intervallis proeliarentur stationesque dispositas haberent, atque alios alii deinceps exciperent, integrique et recentes defetigatis succederent.
XVII. Al día siguiente se apostaron los enemigos lejos de los reales en los cerros, y comenzaron a presentarse no tantos, y a escaramuzar con la caballería más flojamente que el día antes. Pero al mediodía, habiendo César destacado tres legiones y toda la caballería con el legado Cayo Trebonio al forraje, de repente se dejaron caer por todas partes sobre los que andaban muy desviados de las banderas y legiones. Los nuestros, dándoles una fuerte carga, los rebatieron, y no cesaron de perseguirlos hasta tanto que la caballería, fiada en el apoyo de las legiones que venían detrás, los puso en precipitada fuga; y haciendo en ellos gran riza, no les dio lugar a rehacerse, ni detenerse, o saltar de los carricoches. Después de esta fuga, las tropas auxiliares, que concurrieron de todas partes, desaparecieron al punto. Nunca más de allí adelante pelearon los enemigos de poder a poder con nosotros.

[17] Postero die procul a castris hostes in collibus constiterunt rarique se ostendere et lenius quam pridie nostros equites proelio lacessere coeperunt. Sed meridie, cum Caesar pabulandi causa tres legiones atque omnem equitatum cum Gaio Trebonio legato misisset, repente ex omnibus partibus ad pabulatores advolaverunt, sic uti ab signis legionibusque non absisterent. Nostri acriter in eos impetu facto reppulerunt neque finem sequendi fecerunt, quoad subsidio confisi equites, cum post se legiones viderent, praecipites hostes egerunt magnoque eorum numero interfecto neque sui colligendi neque consistendi aut ex essedis desiliendi facultatem dederunt. Ex hac fuga protinus, quae undique convenerant, auxilia discesserunt, neque post id tempus umquam summis nobiscum copiis hostes contenderunt.
XVIII. César, calados sus intentos, fuese con el ejército al reino de Casivelauno en las riberas del Támesis, río que por un solo paraje se puede vadear, y aun eso trabajosamente. Llegado a él, vio en la orilla opuesta formadas muchas tropas de los enemigos, y las márgenes guarnecidas con estacas puntiagudas, y otras semejantes clavadas en el hondo del río debajo del agua. Enterado César de esto por los prisioneros y desertores, echando adelante la caballería, mandó que las legiones le siguiesen inmediatamente. Tanta prisa se dieron los soldados, y fue tal su coraje, si bien sola la cabeza llevaban fuera del agua, que no pudiendo los enemigos sufrir el ímpetu de las legiones y caballos, despejaron la ribera, poniendo pies en polvorosa.

[18] Caesar cognito consilio eorum ad flumen Tamesim in fines Cassivellauni exercitum duxit; quod flumen uno omnino loco pedibus, atque hoc aegre, transiri potest. Eo cum venisset, animum advertit ad alteram fluminis ripam magnas esse copias hostium instructas. Ripa autem erat acutis sudibus praefixis munita, eiusdemque generis sub aqua defixae sudes flumine tegebantur. His rebus cognitis a captivis perfugisque Caesar praemisso equitatu confestim legiones subsequi iussit. Sed ea celeritate atque eo impetu milites ierunt, cum capite solo ex aqua exstarent, ut hostes impetum legionum atque equitum sustinere non possent ripasque dimitterent ac se fugae mandarent.
XIX. Casivelauno, como ya insinuamos, perdida toda esperanza de contrarrestar, y despedida la mayor parte de sus tropas, quedándose con cuatro mil combatientes de los carros, iba observando nuestras marchas, tal vez se apartaba un poco del camino, y se ocultaba en barrancos y breñas. En sabiendo el camino que habíamos de llevar, hacía recoger hombres y ganados de los campos a las selvas, y cuando nuestra caballería se tendía por las campiñas a correrlas y talarlas, por todas las vías y sendas conocidas disparaba de los bosques los carros armados, y la ponía en gran conflicto, estorbando con esto que anduviese tan suelta. No había más arbitrios para evitar tales peligros sino que César no la permitiese alejarse de las legiones, y que las talas y quemas en daño del enemigo sólo se alargasen cuanto pudiera llevar el trabajo y la marcha de los soldados legionarios.

[19] Cassivellaunus, ut supra demonstravimus, omni deposita spe contentionis dimissis amplioribus copiis milibus circiter quattuor essedariorum relictis itinera nostra servabat paulumque ex via excedebat locisque impeditis ac silvestribus sese occultabat, atque eis regionibus quibus nos iter facturos cognoverat pecora atque homines ex agris in silvas compellebat et, cum equitatus noster liberius praedandi vastandique causa se in agros eiecerat, omnibus viis semitisque essedarios ex silvis emittebat et magno cum periculo nostrorum equitum cum eis confligebat atque hoc metu latius vagari prohibebat. Relinquebatur ut neque longius ab agmine legionum discedi Caesar pateretur, et tantum in agris vastandis incendiisque faciendis hostibus noceretur, quantum labore atque itinere legionarii milites efficere poterant.
XX. A esta sazón, los trinobantes, nación la más poderosa de aquellos países (de donde el joven Mandubracio, abrazando el partido de César, vino a juntarse con él en la Galia, y cuyo padre Imanuencio, siendo rey de ella, murió a manos de Casivelauno, y él mismo huyó por no caer en ellas), despachan embajadores a César, prometiendo entregársele y prestar obediencia, y le suplican que ampare a Mandubracio contra la tiranía de Casivelauno, se lo envíe, y restablezca en el reino. César les manda dar cuarenta rehenes y trigo para el ejército, y les restituye a Mandubracio. Ellos obedecieron al instante aprontando los rehenes pedidos y el trigo.

[20] Interim Trinobantes, prope firmissima earum regionum civitas, ex qua Mandubracius adulescens Caesaris fidem secutus ad eum in continentem Galliam venerat, cuius pater in ea civitate regnum obtinuerat interfectusque erat a Cassivellauno, ipse fuga mortem vitaverat, legatos ad Caesarem mittunt pollicenturque sese ei dedituros atque imperata facturos; petunt, ut Mandubracium ab iniuria Cassivellauni defendat atque in civitatem mittat, qui praesit imperiumque obtineat. His Caesar imperat obsides quadraginta frumentumque exercitui Mandubraciumque ad eos mittit. Illi imperata celeriter fecerunt, obsides ad numerum frumentumque miserunt.
XXI. Protegidos los trinobantes y libres de toda vejación de los soldados, los cenimaños, segonciacos, ancalites, bibrocos y casos, por medio de sus diputados, se rindieron a César. Infórmanle estos que no lejos de allí estaba la corte de Casivelauno, cercada de bosques y lagunas, donde se había encerrado buen número de hombres y ganados. Dan los britanos nombre de ciudad a cualquier selva enmarañada, guarnecida de valla y foso, donde se suelen acoger para librarse de las irrupciones de los enemigos. César va derecho allá con las legiones; encuentra el lugar harto bien pertrechado por naturaleza y arte; con todo, se empeña en asaltarlo por dos partes. Los enemigos, después de una corta detención, al cabo, no pudiendo resistir el ímpetu de los nuestros, echaron a huir por otro lado de la ciudad. Hallóse dentro crecido número de ganados, y en la fuga quedaron muchos prisioneros y muertos.

[21] Trinobantibus defensis atque ab omni militum inuria prohibitis Cenimagni, Segontiaci, Ancalites, Bibroci, Cassi legationibus missis sese Caesari dedunt. Ab his cognoscit non longe ex eo loco oppidum Cassivellauni abesse silvis paludibusque munitum, quo satis magnus hominum pecorisque numerus invenerit. Oppidum autem Britanni vocant, cum silvas impeditas vallo atque fossa munierunt, quo incursionis hostium vitandae causa convenire consuerunt. Eo proficiscitur cum legionibus: locum reperit egregie natura atque opere munitum; tamen hunc duabus ex partibus oppugnare contendit. Hostes paulisper morati militum nostrorum impetum non tulerunt seseque alia ex parte oppidi eiecerunt. Magnus ibi numerus pecoris repertus, multique in fuga sunt comprehensi atque interfecti.
XXII. Mientras iban así las cosas en esa parte de la isla, despacha Casivelauno mensajeros a la provincia de Kent, situada, como se ha dicho, sobre la costa del mar, cuyas merindades gobernaban cuatro régulos. Gingetórige, Carnilio, Taximagulo y Segonacte, y les manda que con todas sus fuerzas juntas ataquen los atrincheramientos navales. Venidos que fueron a los reales, los nuestros en una salida que hicieron matando a muchos de ellos, y prendiendo, entre otros, al noble caudillo Lugotórige, se restituyeron a las trincheras sin pérdida alguna. Casivelauno, desalentado con la nueva de esta batalla, por tantos daños recibidos, por la desolación de su reino, y mayormente por la rebelión de sus vasallos, valiéndose de la mediación de Comió Atrebatense, envía sus embajadores a César sobre la entrega. César, que estaba resuelto a invernar en el continente por temor de los motines repentinos de la Galia, quedándole ya poco tiempo del estío, y viendo que sin sentir podía pasársele aún éste, le manda dar rehenes, y señala el tributo que anualmente debía la Bretaña pechar al Pueblo Romano. Ordena expresamente y manda a Casivelauno que no moleste más a Mandubracio ni a los trinobantes.

[22] Dum haec in his locis geruntur, Cassivellaunus ad Cantium, quod esse ad mare supra demonstravimus, quibus regionibus quattuor reges praeerant, Cingetorix, Carvilius, Taximagulus, Segovax, nuntios mittit atque eis imperat uti coactis omnibus copiis castra navalia de improviso adoriantur atque oppugent. Ei cum ad castra venissent, nostri eruptione facta multis eorum interfectis, capto etiam nobili duce Lugotorige suos incolumes reduxerunt. Cassivellaunus hoc proelio nuntiato tot detrimentis acceptis, vastatis finibus, maxime etiam permotus defectione civitatum legatos per Atrebatem Commium de deditione ad Caesarem mittit. Caesar, cum constituisset hiemare in continenti propter repentinos Galliae motus, neque multum aestatis superesset, atque id facile extrahi posse intellegeret, obsides imperat et quid in annos singulos vectigalis populo Romano Britannia penderet constituit; interdicit atque imperat Cassivellauno, ne Mandubracio neu Trinobantibus noceat.
XXIII. Recibidos los rehenes, vuelve a la armada, y halla en buen estado las naves. Botadas éstas al agua, por ser grande el número de los prisioneros, y haberse perdido algunas embarcaciones en la borrasca, determinó transportar el ejército en dos convoyes. El caso fue, que de tantos bajeles y en tantas navegaciones, ninguno de los que llevaban soldados faltó ni en este año ni en el antecedente, pero de los que volvían en lastre del Continente hecho el primer desembarco, y de los sesenta que Labieno había mandado construir, aportaron muy pocos; los demás casi todos volvieron de arribada. Habiendo César esperado en vano algún tiempo, temiendo que la estación no le imposibilitase la navegación por la proximidad del equinoccio, hubo de estrechar los soldados según los buques, y en la mayor bonanza zarpando ya bien entrada la noche, al amanecer tomó tierra sin desgracia en toda la escuadra.

[23] Obsidibus acceptis exercitum reducit ad mare, naves invenit refectas. His deductis, quod et captivorum magnum numerum habebat, et nonnullae tempestate deperierant naves, duobus commeatibus exercitum reportare instituit. Ac sic accidit, uti ex tanto navium numero tot navigationibus neque hoc neque superiore anno ulla omnino navis, quae milites portaret, desideraretur; at ex eis, quae inanes ex continenti ad eum remitterentur et prioris commeatus eitis militibus et quas postea Labienus faciendas curaverat numero LX, perpaucae locum caperent, reliquae fere omnes reicerentur. Quas cum aliquamdiu Caesar frustra exspectasset, ne anni tempore a navigatione excluderetur, quod aequinoctium suberat, necessario angustius milites collocavit ac summa tranquillitate consecuta, secunda inita cum solvisset vigilia, prima luce terram attigit omnesque incolumes naves perduxit.
XXIV. Sacadas a tierra las naves, y tenida una junta con los galos en Samarobriva, por haber sido este año corta la cosecha de granos en la Galia por falta de aguas, le fue forzoso dar otra disposición que los años precedentes a los invernaderos del ejército, distribuyendo las legiones en diversos cantones. Una en los morinos, al mando de Cayo Fabio; la segunda en los nervios, al de Quinto Cicerón; la tercera en los eduos, al de Lucio Roscio; ordenando que la cuarta con Tito Labieno invernase en los remenses en la frontera de Tréveris; tres alojó en los belgas, a cargo del cuestor Marco Craso, y de los delegados Lucio Munacio Planeo y Cayo Trebonio. Una nuevamente alistada en Italia y cinco cohortes envió a los eburones, que por la mayor parte habitan entre el Mosa y el Rin, sujetos al señorío de Ambiórige y Cativulco; dióles por comandantes a los legados Quinto Titurio Sabino y Lucio Arunculeyo Cota. Repartidas en esta forma las legiones, juzgó que podrían proveerse más fácilmente en la carestía. Dispuso, sin embargo, que los cuarteles de todas estas legiones (salvo la que condujo Lucio Roscio al país más quieto y pacífico) estuviesen comprendidas en término de cien millas. Él resolvió detenerse en la Galia hasta tener alojadas las legiones, y certeza de que los cuarteles quedaban fortificados.

[24] Subductis navibus concilioque Gallorum Samarobrivae peracto, quod eo anno frumentum in Gallia propter siccitates angustius provenerat, coactus est aliter ac superioribus annis exercitum in hibernis collocare legionesque in plures civitates distribuere. Ex quibus unam in Morinos ducendam Gaio Fabio legato dedit, alteram in Nervios Quinto Ciceroni, tertiam in Esubios Lucio Roscio; quartam in Remis cum Tito Labieno in confinio Treverorum hiemare iussit. Tres in Belgis collocavit: eis Marcum Crassum quaestorem et Lucium Munatium Plancum et Gaium Trebonium legatos praefecit. Vnam legionem, quam proxime trans Padum conscripserat, et cohortes V in Eburones, quorum pars maxima est inter Mosam ac Rhenum, qui sub imperio Ambiorigis et Catuvolci erant, misit. Eis militibus Quintum Titurium Sabinum et Lucium Aurunculeium Cottam legatos praeesse iussit. Ad hunc modum distributis legionibus facillime inopiae frumentariae sese mederi posse existimavit. Atque harum tamen omnium legionum hiberna praeter eam, quam Lucio Roscio in pacatissimam et quietissimam partem ducendam dederat, milibus passuum centum continebantur. Ipse interea, quoad legiones collocatas munitaque hiberna cognovisset, in Gallia morari constituit.
XXV. Florecía, entre los chartreses Tasgecio, persona muy principal, cuyos antepasados habían sido reyes de su nación. César le había restituido su Estado en atención al valor y lealtad singularmente oficiosa de que se había servido en todas las guerras. Este año, que ya era el tercero de su reinado, sus enemigos le mataron públicamente, siendo asimismo cómplices muchos de los naturales. Dan parte a César de este atentado. Receloso él de que por ser tantos los culpados, no se rebelase a influjo de ellos el pueblo, manda a Lucio Planeo marchar prontamente con una legión de los belgas a los carnutes, tomar allí cuarteles de invierno, y remitirle presos a los que hallase reos de la muerte de Tasgecio. En este entretanto, todos los legados y el cuestor, encargados del gobierno de las legiones, le avisaron cómo ya estaban acuartelados y bien atrincherados.

[25] Erat in Carnutibus summo loco natus Tasgetius, cuius maiores in sua civitate regnum obtinuerant. Huic Caesar pro eius virtute atque in se benevolentia, quod in omnibus bellis singulari eius opera fuerat usus, maiorum locum restituerat. Tertium iam hunc annum regnantem inimici, multis palam ex civitate eius auctoribus, eum interfecerunt. Defertur ea res ad Caesarem. Ille veritus, quod ad plures pertinebat, ne civitas eorum impulsu deficeret, Lucium Plancum cum legione ex Belgio celeriter in Carnutes proficisci iubet ibique hiemare quorumque opera cognoverat Tasgetium interfectum, hos comprehensos ad se mittere. Interim ab omnibus legatis quaestoreque, quibus legiones tradiderat, certior factus est in hiberna perventum locumque hibernis esse munitum.
XXVI. A los quince días de alojados allí dieron principio a un repentino alboroto y alzamiento Ambiórige y Cativulco, que con haber salido a recibir a Sabino y a Cota a las fronteras de su reino, y acarreado trigo a los cuarteles, instigados por los mensajeros del trevirense Induciomaro, pusieron en armas a los suyos, y sorprendiendo de rebato a los leñadores, vinieron con gran tropel a forzar las trincheras. Como los nuestros, cogiendo al punto las armas, montando la línea y destacada por una banda la caballería española, llevasen con ella la ventaja en el choque, los enemigos, malogrando el lance, desistieron del asalto. A luego dieron voces, como acostumbran, que saliesen algunos de los nuestros a conferencia, que sobre intereses comunes querían poner ciertas condiciones, con que esperaban se podrían terminar las diferencias.

[26] Diebus circiter XV, quibus in hiberna ventum est, initium repentini tumultus ac defectionis ortum est ab Ambiorige et Catuvolco; qui, cum ad fines regni sui Sabino Cottaeque praesto fuissent frumentumque in hiberna comportavissent, Indutiomari Treveri nuntiis impulsi suos concitaverunt subitoque oppressis lignatoribus magna manu ad castra oppugnatum venerunt. Cum celeriter nostri arma cepissent vallumque adscendissent atque una ex parte Hispanis equitibus emissis equestri proelio superiores fuissent, desperata re hostes suos ab oppugnatione reduxerunt. Tum suo more conclamaverunt, uti aliqui ex nostris ad colloquium prodiret: habere sese, quae de re communi dicere vellent, quibus rebus controversias minui posse sperarent.
XXVII. Va a tratar con ellos Cayo Arpiño, caballero romano confidente de Quinto Titurio, con cierto español, Quinto Junio, que ya otras veces por parte de César había ido a verse con Ambiórige, el cual les habló de esta manera: «Que se confesaba obligadísimo a los beneficios recibidos de César, cuales eran haberle libertado del tributo que pagaba a los aduáticos sus confinantes; haberle restituido su hijo y un sobrino, que siendo enviados entre los rehenes a los aduáticos, los tuvieron en esclavitud y en cadenas; que en la tentativa de asalto no había procedido a arbitrio ni voluntad propia, sino compelido de la nación; ser su señorío de tal calidad, que no era menor la potestad del pueblo sobre él que la suya sobre el pueble, y que el motivo que tuvo éste para el rompimiento fue sólo el no poder resistir a la conspiración repentina de la Galia, cosa bien fácil de probar en vista de su poco poder; pues no es él tan necio que presuma poder con sus fuerzas contrastar las del Pueblo Romano. La verdad es ser este el común acuerdo de la Galia, y el día de hoy el aplazado para el asalto general de todos los cuarteles de César, para que ninguna legión pueda dar la mano a la otra. Como galos no pudieron fácilmente negarse a los galos, mayormente pareciendo ser su fin el recobrar la libertad común; mas ya que tenía cumplido con ellos por razón de deudo, debía atender ahora a la ley del agradecimiento. Así que, por respeto a los beneficios de César y al hospedaje de Titurio, le amonestaba y suplicaba mirase por su vida y la de sus soldados; que ya un gran cuerpo de germanos venía a servir a sueldo y había pasado el Rin; que llegaría dentro dedos días; viesen ellos si sería mejor, antes que lo entendiesen los comarcanos, sacar de sus cuarteles los soldados y trasladarlos a los de Cicerón o de Labieno, puesto que el uno distaba menos de cincuenta millas y el otro poco más. Lo que les prometía y aseguraba con juramento era darles paso franco por sus Estados; que con eso procuraba al mismo tiempo el bien del pueblo aliviándolo del alojamiento y el servicio de César en recompensar de sus mercedes». Dicho esto, se despide Ambiórige.

[27] Mittitur ad eos colloquendi causa Gaius Arpineius, eques Romanus, familiaris Quinti Tituri, et Quintus Iunius ex Hispania quidam, qui iam ante missu Caesaris ad Ambiorigem ventitare consuerat; apud quos Ambiorix ad hunc modum locutus est: Sese pro Caesaris in se beneficiis plurimum ei confiteri debere, quod eius opera stipendio liberatus esset, quod Aduatucis, finitimis suis, pendere consuesset, quodque ei et filius et fratris filius ab Caesare remissi essent, quos Aduatuci obsidum numero missos apud in servitute et catenis tenuissent; neque id, quod fecerit de oppugnatione castrorum, aut iudicio aut voluntate sua fecisse, sed coactu civitatis, suaque esse eiusmodi imperia, ut non minus haberet iuris in se multitudo quam ipse in multitudinem. Civitati porro hanc fuisse belli causam, quod repentinae Gallorum coniurationi resistere non potuerit. Id se facile ex humilitate sua probare posse, quod non adeo sit imperitus rerum ut suis copiis populum Romanum superari posse confidat. Sed esse Galliae commune consilium: omnibus hibernis Caesaris oppugnandis hunc esse dictum diem, ne qua legio alterae legioni subsidio venire posset. Non facile Gallos Gallis negare potuisse, praesertim cum de recuperanda communi libertate consilium initum videretur. Quibus quoniam pro pietate satisfecerit, habere nunc se rationem offici pro beneficiis Caesaris: monere, orare Titurium pro hospitio, ut suae ac militum saluti consulat. Magnam manum Germanorum conductam Rhenum transisse; hanc adfore biduo. Ipsorum esse consilium, velintne priusquam finitimi sentiant eductos ex hibernis milites aut ad Ciceronem aut ad Labienum deducere, quorum alter milia passuum circiter quinquaginta, alter paulo amplius ab eis absit. Illud se polliceri et iureiurando confirmare tutum iter per fines daturum. Quod cum faciat, et civitati sese consulere, quod hibernis levetur, et Caesari pro eius meritis gratiam referre. Hac oratione habita discedit Ambiorix.
XXVIII. Arpiño y Junio cuentan a los legados lo que acababan de oír. Ellos, asustados con la impensada nueva, aunque venía de boca del enemigo, no por eso creían deberla despreciar. Lo que más fuerza le hacía era no parecerles creíble que los eburones, gente de ningún nombre y tan para poco, se atreviesen de suyo a mover guerra contra el Pueblo Romano. Y así ponen la cosa en consejo, donde hubo grandes debates. Lucio Arunculeyo, con varios de los tribunos y capitanes principales, era de parecer «que no se debía atropellar ni salir de los reales sin orden de César; proponían que dentro de las trincheras se podían defender contra cualesquiera tropas, aun de germanos, por numerosas que fuesen; ser de esto buena prueba el hecho de haber resistido con tanto esfuerzo el primer ímpetu del enemigo, rebatiéndole con gran daño: que pan no les faltaba. Entre tanto vendrían socorros de los cuarteles vecinos y de César, que en conclusión, ¿puede haber temeridad ni desdoro mayor que tomar consejo del enemigo en punto de tanta monta?»

[28] Arpineius et Iunius, quae audierunt, ad legatos deferunt. Illi repentina re perturbati, etsi ab hoste ea dicebantur, tamen non neglegenda existimabant maximeque hac re permovebantur, quod civitatem ignobilem atque humilem Eburonum sua sponte populo Romano bellum facere ausam vix erat credendum. Itaque ad consilium rem deferunt magnaque inter eos exsistit controversia. Lucius Aurunculeius compluresque tribuni militum et primorum ordinum centuriones nihil temere agendum neque ex hibernis iniussu Caesaris discedendum existimabant: quantasvis [magnas] copias etiam Germanorum sustineri posse munitis hibernis docebant: rem esse testimonio, quod primum hostium impetum multis ultro vulneribus illatis fortissime sustinuerint: re frumentaria non premi; interea et ex proximis hibernis et a Caesare conventura subsidia: postremo quid esse levius aut turpius, quam auctore hoste de summis rebus capere consilium?
XXIX. Contra esto gritaba Titurio: «Que tarde caerían en la cuenta, cuando creciese más el número de los enemigos con la unión de los germanos, o sucediese algún desastre en los cuarteles vecinos; que el negocio pedía pronta resolución, y creía él que César se hubiese ido a Italia; si no, ¿cómo era posible que los chartreses conspirasen en matar a Tasgecio, ni los eburones en asaltar con tanto descaro nuestros reales?, que no atendía él al dicho del enemigo, sino a la realidad del hecho: el Rin inmediato; irritados los germanos por la muerte de Ariovisto y nuestras pasadas victorias; la Galia enconada por verse después de tantos malos tratamientos sujeta al Pueblo Romano, obscurecida su antigua gloria en las armas. Por último, ¿quién podrá persuadirse que Ambiórige se hubiese arriesgado a tomar este consejo sin tener seguridad de la cosa? En todo caso ser seguro su dictamen: si no hay algún contraste, se juntarán a su salvo con la legión inmediata; si la Galia toda se coligare con Germania, el único remedio es no perder momento. El parecer contrario de Cota y sus parciales ¿qué resultas tendrá? Cuando de presente no haya peligro, al menos en un largo asedio el hambre será inevitable».

[29] Contra ea Titurius sero facturos clamitabat, cum maiores manus hostium adiunctis Germanis convenissent aut cum aliquid calamitatis in proximis hibernis esset acceptum. Brevem consulendi esse occasionem. Caesarem arbitrari profectum in Italiam; neque aliter Carnutes interficiendi Tasgeti consilium fuisse capturos, neque Eburones, si ille adesset, tanta contemptione nostri ad castra venturos esse. Non hostem auctorem, sed rem spectare: subesse Rhenum; magno esse Germanis dolori Ariovisti mortem et superiores nostras victorias; ardere Galliam tot contumeliis acceptis sub populi Romani imperium redactam superiore gloria rei militaris exstincta. Postremo quis hoc sibi persuaderet, sine certa re Ambiorigem ad eiusmodi consilium descendisse? Suam sententiam in utramque partem esse tutam: si nihil esset durius, nullo cum periculo ad proximam legionem perventuros; si Gallia omnis cum Germanis consentiret, unam esse in celeritate positam salutem. Cottae quidem atque eorum, qui dissentirent, consilium quem habere exitum? In quo si non praesens periculum, at certe longinqua obsidione fames esset timenda.
XXX. En estas reyertas, oponiéndose vivamente Cota y los primeros oficiales: «Norabuena, dijo Sabino, salid con la vuestra, ya que así lo queréis», y en voz más alta, de modo que pudiesen oírle muchos de los soldados, añadió: «Sí, que no soy yo entre vosotros el que más teme la muerte. Los presentes verán lo que han de hacer, si acaeciere algún revés, tú sólo les serás responsable; y si los dejas, pasado mañana se verán juntos con los demás en los cuarteles vecinos para ser compañeros de su suerte, y no morir a hierro y hambre abandonados y apartados de los suyos».

[30] Hac in utramque partem disputatione habita, cum a Cotta primisque ordinibus acriter resisteretur, "Vincite," inquit, "si ita vultis," Sabinus, et id clariore voce, ut magna pars militum exaudiret; "neque is sum," inquit, "qui gravissime ex vobis mortis periculo terrear: hi sapient; si gravius quid acciderit, abs te rationem reposcent, qui, si per te liceat, perendino die cum proximis hibernis coniuncti communem cum reliquis belli casum sustineant, non reiecti et relegati longe ab ceteris aut ferro aut fame intereant."
XXXI. Levántanse con esto de la junta, y los principales se ponen de por medio y suplican a entrambos no lo echen todo a perder con su discordia y empeño; cualquier partido que tomen, o de irse o de quedarse, saldrá bien, si todos van a una; al contrario, si están discordes, se dan por perdidos. Durando la disputa hasta medianoche, al cabo, rendido Cota, cede. Prevalece la opinión de Sabino. Publícase marcha para el alba. El resto de la noche pasan en vela, registrando cada uno su mochila, para ver qué podría llevar consigo, qué no de los utensilios de los cuarteles. No parece sino que se discurren todos los medios de hacer peligrosa la detención, y aun más la marcha con la fatiga y el desvelo de los soldados. Venida la mañana, comienzan su viaje en la persuasión de que no un enemigo, sino el mayor amigo suyo, Ambiórige, les había dado este consejo, extendidos en filas muy largas y con mucho equipaje.

[31] Consurgitur ex consilio; comprehendunt utrumque et orant, ne sua dissensione et pertinacia rem in summum periculum deducat: facilem esse rem, seu maneant, seu proficiscantur, si modo unum omnes sentiant ac probent; contra in dissensione nullam se salutem perspicere. Res disputatione ad mediam noctem perducitur. Tandem dat Cotta permotus manus: superat sententia Sabini. Pronuntiatur prima luce ituros. Consumitur vigiliis reliqua pars noctis, cum sua quisque miles circumspiceret, quid secum portare posset, quid ex instrumento hibernorum relinquere cogeretur. Omnia excogitantur, quare nec sine periculo maneatur, et languore militum et vigiliis periculum augeatur. Prima luce sic ex castris proficiscuntur, ut quibus esset persuasum non ab hoste, sed ab homine amicissimo Ambiorige consilium datum, longissimo agmine maximisque impedimentis.
XXXII. Los enemigos, que por la bulla e inquietud de la noche barruntaron su partida, armadas dos emboscadas en sitio ventajoso y encubierto entre selvas, a distancia de dos millas estaban acechando el paso de los romanos; y cuando vieron la mayor parte internada en lo quebrado de aquel hondo valle, al improviso se, dejaron ver por el frente y espaldas picando la retaguardia, estorbando a la vanguardia la subida, y forzando a los nuestros a pelear en el peor paraje.

[32] At hostes, posteaquam ex nocturno fremitu vigiliisque de profectione eorum senserunt, collocatis insidiis bipertito in silvis opportuno atque occulto loco a milibus passuum circiter duobus Romanorum adventum exspectabant, et cum se maior pars agminis in magnam convallem demisisset, ex utraque parte eius vallis subito se ostenderunt novissimosque premere et primos prohibere ascensu atque iniquissimo nostris loco proelium committere coeperunt.
XXXIII. Aquí vieras a Titurio, que nunca tal pensara, asustarse, correr acá y allá, desordenadas las filas; pero todo como un hombre azorado que no sabe la tierra que pisa; que así suele acontecer a los que no se aconsejan hasta que se hallan metidos en el lance. Por el contrario Cota, que todo lo tenía previsto y por eso se había opuesto a la salida, nada omitía de lo conducente al bien común; ya llamando por su nombre a los soldados, ya esforzándolos, ya peleando, hacía a un tiempo el oficio de capitán y soldado. Mas visto que, por ser las filas muy largas, con dificultad podían acudir a todas partes y dar las órdenes convenientes, publicaron una general para que, soltando las mochillas, se formasen en rueda, resolución que, si bien no es de tachar en semejante aprieto, tuvo muy mal efecto; pues cuanto desalentó la esperanza de los nuestros, tanto mayor denuedo infundió a los enemigos, por parecerles que no se hacía esto sin extremos de temor y en caso desesperado. Además que los soldados de tropel, como era regular, desamparaban sus banderas, y cada cual iba corriendo a su lío a sacar y recoger las alhajas y preseas más estimadas, y no se oían sino alaridos y lamentos.

[33] Tum demum Titurius, qui nihil ante providisset, trepidare et concursare cohortesque disponere, haec tamen ipsa timide atque ut eum omnia deficere viderentur; quod plerumque eis accidere consuevit, qui in ipso negotio consilium capere coguntur. At Cotta, qui cogitasset haec posse in itinere accidere atque ob eam causam profectionis auctor non fuisset, nulla in re communi saluti deerat et in appellandis cohortandisque militibus imperatoris et in pugna militis officia praestabat. Cum propter longitudinem agminis minus facile omnia per se obire et, quid quoque loco faciendum esset, providere possent, iusserunt pronuntiare, ut impedimenta relinquerent atque in orbem consisterent. Quod consilium etsi in eiusmodi casu reprehendendum non est, tamen incommode accidit: nam et nostris militibus spem minuit et hostes ad pugnam alacriores effecit, quod non sine summo timore et desperatione id factum videbatur. Praeterea accidit, quod fieri necesse erat, ut vulgo milites ab signis discederent, quae quisque eorum carissima haberet, ab impedimentis petere atque arripere properaret, clamore et fletu omnia complerentur.
XXXIV. Mejor lo hicieron los bárbaros; porque sus capitanes intimaron a todo el ejército que ninguno abandonase su puesto; que contasen por suyo todo el despojo de los romanos, pero entendiesen que el único medio de conseguirlo era la victoria. Eran los nuestros por el número y fortaleza capaces de contrarrestar al enemigo, y dado caso que ni el caudillo ni la fortuna los ayudaba, todavía en su propio valor libraban la esperanza de la vida; y siempre que alguna cohorte daba un avance, de aquella banda caía por tierra gran número de enemigos. Advirtiéndolo Ambiórige, da orden que disparen de lejos, y que nunca se arrimen mucho, y dondequiera que los romanos arremetan, retrocedan ellos; que atento el ligero peso de sus armas y su continuo ejercicio no podían recibir daño, pero en viéndolos que se retiran a su formación, den tras ellos.

[34] At barbaris consilium non defuit. Nam duces eorum tota acie pronuntiare iusserunt, ne quis ab loco discederet: illorum esse praedam atque illis reservari quaecumque Romani reliquissent: proinde omnia in victoria posita existimarent. Erant et virtute et studio pugnandi pares; nostri, tametsi ab duce et a fortuna deserebantur, tamen omnem spem salutis in virtute ponebant, et quotiens quaeque cohors procurrerat, ab ea parte magnus numerus hostium cadebat. Qua re animadversa Ambiorix pronuntiari iubet, ut procul tela coniciant neu propius accedant et, quam in partem Romani impetum fecerint, cedant (levitate armorum et cotidiana exercitatione nihil eis noceri posse), rursus se ad signa recipientes insequantur.
XXXV. Ejecutada puntualísimamente esta orden, cuando una manga destacada del cerco acometía, los contrarios echaban para atrás velocísimamente. Con eso era preciso que aquella parte quedase indefensa, y por un portillo abierto expuesta a los tiros. Después al querer volver a su puesto, eran cogidos en medio así de los que se retiraban, comode los que estaban apostados a la espera; y cuando quisiesen mantenerse a pie firme, ni podían mostrar su valor, ni estando tan apiñados hurtar el cuerpo a los flechazos de tanta gente. Con todo eso, a pesar de tantos contrastes y de la mucha sangre derramada, se tenían fuertes, y pasada gran parte del día, peleando sin cesar del amanecer hasta las ocho, no cometían la menor vileza. En esto, con un venablo atravesaron de parte a parte ambos muslos de Tito Balvencio, varón esforzado y de gran cuenta, que desde el año antecedente mandaba la primera centuria. Quinto Lucanio, centurión del mismo grado, combatiendo valerosamente, por ir a socorrer a su hijo rodeado de los enemigos, cae muerto. El comandante Lucio Cota, mientras va corriendo las líneas y exhortando a los soldados, recibe en la cara una pedrada de honda.

[35] Quo praecepto ab eis diligentissime observato, cum quaepiam cohors ex orbe excesserat atque impetum fecerat, hostes velocissime refugiebant. Interim eam partem nudari necesse erat et ab latere aperto tela recipi. Rursus cum in eum locum unde erant egressi reverti coeperant, et ab eis qui cesserant et ab eis qui proximi steterant circumveniebantur; sin autem locum tenere vellent, nec virtuti locus relinquebatur, neque ab tanta multitudine coniecta tela conferti vitare poterant. Tamen tot incommodis conflictati, multis vulneribus acceptis resistebant et magna parte diei consumpta, cum a prima luce ad horam octavam pugnaretur, nihil quod ipsis esset indignum committebant. Tum Tito Balventio, qui superiore anno primum pilum duxerat, viro forti et magnae auctoritatis, utrumque femur tragula traicitur; Quintus Lucanius, eiusdem ordinis, fortissime pugnans, dum circumvento filio subvenit, interficitur; Lucius Cotta legatus omnes cohortes ordinesque adhortans in adversum os funda vulneratur.
XXXVI. Aterrado con estas desgracias Quinto Titurio, como divisase a lo lejos a Ambiórige que andaba animando a los suyos, envíale su intérprete Neo Pompeyo a suplicarle les perdone las vidas. Él respondió a la súplica: «que si quería conferenciar consigo, bien podía, cuanto a la vida de los soldados, esperaba que se podría recabar de su gente; tocante al mismo Titurio, empeñaba su palabra que no se le haría daño ninguno». Titurio lo comunica con Cota herido, diciendo: «que si tiene por bien salir del combate y abocarse con Ambiórige, hay esperanza de poder salvar sus vidas y las de los soldados». Cota dice, que de ningún modo irá al enemigo mientras le vea con las armas en la mano, y ciérrase en ello.

[36] His rebus permotus Quintus Titurius, cum procul Ambiorigem suos cohortantem conspexisset, interpretem suum Gnaeum Pompeium ad eum mittit rogatum ut sibi militibusque parcat. Ille appellatus respondit: si velit secum colloqui, licere; sperare a multitudine impetrari posse, quod ad militum salutem pertineat; ipsi vero nihil nocitum iri, inque eam rem se suam fidem interponere. Ille cum Cotta saucio communicat, si videatur, pugna ut excedant et cum Ambiorige una colloquantur: sperare ab eo de sua ac militum salute impetrari posse. Cotta se ad armatum hostem iturum negat atque in eo perseverat.
XXXVII. Sabino, vuelto a los tribunos circunstantes y a los primeros centuriones, manda que le sigan, y llegando cerca de Ambiórige, intimándole rendir las armas, obedece, ordenando a los suyos que hagan lo mismo. Durante la conferencia, mientras se trata de las condiciones, y Ambiórige alarga de propósito la plática, cércanle poco a poco, y le matan. Entonces fue la grande algazara y el gritar descompasado a su usanza, apellidando victoria, echarse sobre los nuestros, y desordenarlos. Allí Lucio Cota pierde combatiendo la vida, con la mayor parte de los soldados; los demás se refugian a los reales de donde salieron, entreéstos Lucio Petrosidio, alférez mayor, que, siendo acosado de un gran tropel de enemigos, tiró dentro del vallado la insignia del águila, defendiendo a viva fuerza la entrada, hasta que cayó muerto. Los otros a duras penas sostuvieron el asalto hasta la noche, durante la cual todos, desesperados, se dieron a sí mismos la muerte. Los pocos que de la batalla se escaparon, metidos entre los bosques, por caminos extraviados, llegan a los cuarteles de Tito Labieno y le cuentan la tragedia.

[37] Sabinus quos in praesentia tribunos militum circum se habebat et primorum ordinum centuriones se sequi iubet et, cum propius Ambiorigem accessisset, iussus arma abicere imperatum facit suisque ut idem faciant imperat. Interim, dum de condicionibus inter se agunt longiorque consulto ab Ambiorige instituitur sermo, paulatim circumventus interficitur. Tum vero suo more victoriam conclamant atque ululatum tollunt impetuque in nostros facto ordines perturbant. Ibi Lucius Cotta pugnans interficitur cum maxima parte militum. Reliqui se in castra recipiunt unde erant egressi. Ex quibus Lucius Petrosidius aquilifer, cum magna multitudine hostium premeretur, aquilam intra vallum proiecit; ipse pro castris fortissime pugnans occiditur. Illi aegre ad noctem oppugnationem sustinent; noctu ad unum omnes desperata salute se ipsi interficiunt. Pauci ex proelio lapsi incertis itineribus per silvas ad Titum Labienum legatum in hiberna perveniunt atque eum de rebus gestis certiorem faciunt.
XXXVIII. Engreído Ambiórige con esta victoria, marcha sin dilación con su caballería a los aduáticos, confinantes con su reino, sin parar día y noche, y manda que le siga la infantería. Incitados los aduáticos con la relación del hecho, al día siguiente pasa a los nervios, y los exhorta a que no pierdan la ocasión de asegurar para siempre su libertad y vengarse de los romanos por los ultrajes recibidos. Póneles delante la muerte de dos legados y la matanza de gran parte del ejército; ser muy fácil hacer lo mismo de la legión acuartelada con Cicerón, acogiéndola de sorpresa; él se ofrece por compañero de la empresa. No le fue muy dificultoso persuadir a los nervios.

[38] Hac victoria sublatus Ambiorix statim cum equitatu in Aduatucos, qui erant eius regno finitimi, proficiscitur; neque noctem neque diem intermittit pedita tumque subsequi iubet. Re demonstrata Aduatucisque concitatis postero die in Nervios pervenit hortaturque, ne sui in perpetuum liberandi atque ulciscendi Romanos pro eis quas acceperint iniuriis occasionem dimittant: interfectos esse legatos duos magnamque partem exercitus interisse demonstrat; nihil esse negoti subito oppressam legionem quae cum Cicerone hiemet interfici; se ad eam rem profitetur adiutorem. Facile hac oratione Nerviis persuadet.
Así que, despachando al punto correos a los centrones, grudios, levacos, pleumosios y gordunos, que son todos dependientes suyos, hacen las mayores levas que pueden, y de improviso vuelan a los cuarteles de Cicerón, que aun no tenía noticia de la desgracia de Titurio, con que no pudo precaver el que algunos soldados, esparcidos por las selvas en busca de leña y fajina, no fuesen sorprendidos con la repentina llegada de los caballos. Rodeados ésos, una gran turba de eburones, aduáticos y nervios con todos sus aliados y dependientes empieza a batir la legión. Los nuestros a toda prisa toman las armas y montan las trincheras. Costó mucho sostenerse aquel día, porque los enemigos ponían toda su esperanza en la brevedad, confiando que, ganada esta victoria, para siempre quedarían vencedores.

[39] Itaque confestim dimissis nuntiis ad Ceutrones, Grudios, Levacos, Pleumoxios, Geidumnos, qui omnes sub eorum imperio sunt, quam maximas manus possunt cogunt et de improviso ad Ciceronis hiberna advolant nondum ad eum fama de Tituri morte perlata. Huic quoque accidit, quod fuit necesse, ut nonnulli milites, qui lignationis munitionisque causa in silvas discessissent, repentino equitum adventu interciperentur. His circumventis magna manu Eburones, Nervii, Aduatuci atque horum omnium socii et clientes legionem oppugnare incipiunt. Nostri celeriter ad arma concurrunt, vallum conscendunt. Aegre is dies sustentatur, quod omnem spem hostes in celeritate ponebant atque hanc adepti victoriam in perpetuum se fore victores confidebant.
XL. Cicerón al instante despacha cartas a César, ofreciendo grandes premios a los portadores, que son luego presos por estar tomadas todas las sendas. Por la noche, del maderaje acarreado para barrearse, levantan ciento y veinte torres con presteza increíble, y acaban de fortificar los reales. Los enemigos al otro día los asaltan con mayor golpe de gente y llenan el foso. Los nuestros resisten como el día precedente; y así prosiguen en los consecutivos, no cesando de trabajar noches enteras, hasta los enfermos y heridos. De noche se apresta todo lo necesario para la defensa del otro día. Se hace prevención de cantidad de varales tostados a raigón y de garrochones, fórmanse tablados en las torres, almenas y parapetos de zarzos entretejidos. El mismo Cicerón, siendo de complexión delicadísima, no reposaba un punto ni aun de noche; tanto que fue necesario que los soldados, con instancias y clamores, le obligasen a mirar por sí.

[40] Mittuntur ad Caesarem confestim ab Cicerone litterae magnis propositis praemiis, si pertulissent: obsessis omnibus viis missi intercipiuntur. Noctu ex materia, quam munitionis causa comportaverant, turres admodum CXX excitantur incredibili celeritate; quae deesse operi videbantur, perficiuntur. Hostes postero die multo maioribus coactis copiis castra oppugnant, fossam complent. Eadem ratione, qua pridie, ab nostris resistitur. Hoc idem reliquis deinceps fit diebus. Nulla pars nocturni temporis ad laborem intermittitur; non aegris, non vulneratis facultas quietis datur. Quaecumque ad proximi diei oppugnationem opus sunt noctu comparantur; multae praeustae sudes, magnus muralium pilorum numerus instituitur; turres contabulantur, pinnae loricaeque ex cratibus attexuntur. Ipse Cicero, cum tenuissima valetudine esset, ne nocturnum quidem sibi tempus ad quietem relinquebat, ut ultro militum concursu ac vocibus sibi parcere cogeretur.
XLI. Entonces los jefes y personas de autoridad entre los nervios, que tenían alguna cabida y razón de amistad con Cicerón, dicen que quieren abocarse con él. Habida licencia, repiten la arenga de Ambiórige a Titurio: «estar armada toda la Galia: los germanos de esta parte del Rin: los cuarteles de César y de los otros, sitiados. Añaden lo de la muerte de Sabino. Ponente delante a Ambiórige, para que no dude de la verdad. Dicen ser gran desatino esperar socorro alguno de aquellos que no pueden valerse a sí mismos. Protestan, no obstante, que por el amor que tienen a Cicerón y al Pueblo Romano sólo se oponen a que invernen dentro de su país, y que no quisieran se avezasen a eso; que por ellos bien pueden salir libres de los cuarteles, y marchar seguros a cualquiera otra parte». La única respuesta de Cicerón a todo esto fue: «no ser costumbre del Pueblo Romano recibir condiciones del enemigo armado. Si dejan las armas podrán servirse de su mediación y enviar embajadores a César, que, según es de benigno, espera lograrán lo que pidieren».

[41] Tunc duces principesque Nerviorum qui aliquem sermonis aditum causamque amicitiae cum Cicerone habebant colloqui sese velle dicunt. Facta potestate eadem quae Ambiorix cum Titurio egerat commemorant: omnem esse in armis Galliam; Germanos Rhenum transisse; Caesaris reliquorumque hiberna oppugnari. Addunt etiam de Sabini morte: Ambiorigem ostentant fidei faciendae causa. Errare eos dicunt, si quidquam ab his praesidi sperent, qui suis rebus diffidant; sese tamen hoc esse in Ciceronem populumque Romanum animo, ut nihil nisi hiberna recusent atque hanc inveterascere consuetudinem nolint: licere illis incolumibus per se ex hibernis discedere et quascumque in partes velint sine metu proficisci. Cicero ad haec unum modo respondit: non esse consuetudinem populi Romani accipere ab hoste armato condicionem: si ab armis discedere velint, se adiutore utantur legatosque ad Caesarem mittant; sperare pro eius iustitia, quae petierint, impetraturos.
XLII. Los nervios, viendo frustradas sus ideas, cercan los reales con un bastión de once pies y su foso de quince. Habían aprendido esto de los nuestros con el trato de los años antecedentes, y no dejaban de tener soldados prisioneros que los instruyesen. Mas como carecían de las herramientas necesarias, les era forzoso cortar los céspedes con la espada, sacar la tierra con las manos y acarrearla en las haldas. De lo cual se puede colegir el gran gentío de los sitiadores, pues en menos de tres horas concluyeron una fortificación de diez millas de circuito; y los días siguientes, mediante la dirección de los mismos prisioneros, fueron levantando torres de altura igual a nuestras barreras, y fabricando guadañas y galápagos.

[42] Ab hac spe repulsi Nervii vallo pedum IX et fossa pedum XV hiberna cingunt. Haec et superiorum annorum consuetudine ab nobis cognoverant et, quos clam de exercitu habebant captivos, ab eis docebantur; sed nulla ferramentorum copia quae esset ad hunc usum idonea, gladiis caespites circumcidere, manibus sagulisque terram exhaurire nitebantur. Qua quidem ex re hominum multitudo cognosci potuit: nam minus horis tribus milium pedum XV in circuitu munitionem perfecerunt reliquisque diebus turres ad altitudinem valli, falces testudinesque, quas idem captivi docuerant, parare ac facere coeperunt.
XLIII. Al día séptimo del cerco, soplando un viento recio, empezaron a tirar con hondas bodoques caldeados y dardos encendidos a las barracas, que al uso de la Galia eran pajizas. Prendió al momento en ellas el fuego, que con la violencia del viento se extendió por todos los reales. Los enemigos cargando con grande algaraza, como seguros ya de la victoria, van arrimando las torres y galápagos, y empiezan a escalar el vallado. Mas fue tanto el valor de los soldados, tal su intrepidez, que sintiéndose chamuscar por todos lados y oprimir de una horrible lluvia de saetas, viendo arder todos sus ajuares y alhajas, lejos de abandonar nadie su puesto, ni aun casi quien atrás mirase, antes por lo mismo peleaban todos con mayor brío y coraje. Penosísimo sin duda fue este día para los nuestros; bien que se consiguió hacer grande estrago en los enemigos, por estar apiñados al pie del vallado mismo, ni dar los últimos, lugar de retirarse a los primeros. Cediendo un tanto las llamas, como los enemigos arrimasen por cierta parte una torre hasta pegarla con las trincheras, los oficiales de la tercera cohorte hicieron lugar retirándose atrás, con todos los suyos, y con ademanes y voces empezaron a provocarlos a entrar, «si eran hombres»; pero nadie osó aventurarse. Entonces los romanos, arrojando piedras, los derrocaron y les quemaron la torre.

[43] Septimo oppugnationis die maximo coorto vento ferventes fusili ex argilla glandes fundis et fervefacta iacula in casas, quae more Gallico stramentis erant tectae, iacere coeperunt. Hae celeriter ignem comprehenderunt et venti magnitudine in omnem locum castrorum distulerunt. Hostes maximo clamore sicuti parta iam atque explorata victoria turres testudinesque agere et scalis vallum ascendere coeperunt. At tanta militum virtus atque ea praesentia animi fuit, ut, cum undique flamma torrerentur maximaque telorum multitudine premerentur suaque omnia impedimenta atque omnes fortunas conflagrare intellegerent, non modo demigrandi causa de vallo decederet nemo, sed paene ne respiceret quidem quisquam, ac tum omnes acerrime fortissimeque pugnarent. Hic dies nostris longe gravissimus fuit; sed tamen hunc habuit eventum, ut eo die maximus numerus hostium vulneraretur atque interficeretur, ut se sub ipso vallo constipaverant recessumque primis ultimi non dabant. Paulum quidem intermissa flamma et quodam loco turri adacta et contingente vallum tertiae cohortis centuriones ex eo, quo stabant, loco recesserunt suosque omnes removerunt, nutu vocibusque hostes, si introire vellent, vocare coeperunt; quorum progredi ausus est nemo. Tum ex omni parte lapidibus coniectis deturbati, turrisque succensa est.
XLIV. Había en esta legión dos centuriones muy valerosos, Tito Pulfion y Lucio Vareno, a punto de ser promovidos al primer grado. Andaban éstos en continuas competencias sobre quién debía ser preferido, y cada año, con la mayor emulación, se disputaban la precedencia. Pulfion, uno de los dos, en el mayor ardor del combate al borde de las trincheras: « ¿En qué piensas, dice, oh Vareno?, ¿o a cuándo aguardas a mostrar tu valentía? Este día decidirá nuestras competencias. » En diciendo esto, salta las barreras y embiste al enemigo por la parte más fuerte. No se queda atrás Vareno, sino que temiendo la censura de todos, síguele a corta distancia. Dispara Pulfion contra los enemigos su lanza, y pasa de parte a parte a uno que se adelantó de los enemigos; el cual herido y muerto, es amparado con los escudos de los suyos, y todos revuelven contra Pulfion cerrándole el paso. Atraviésanle la rodela, y queda clavado el estoque en el tahalí. Esta desgracia le paró de suerte la vaina que, por mucho que forcejaba, no podía sacar la espada, y en esta maniobra le cercan los enemigos. Acude a su defensa el competidor Vareno, y socórrele en el peligro, punto vuelve contra este otro el escuadrón sus tiros, dando a Pulfion por muerto de la estocada. Aquí Vareno, espada en mano, arrójase a ellos, bátese cuerpo a cuerpo, y matando a uno, hace retroceder a los demás. Yendo tras ellos con demasiado coraje, resbala cuesta abajo, y da consigo en tierra. Pulfion que lo vio rodeado de enemigos, corre a librarle, y al fin ambos, sanos y salvos, después de haber muerto a muchos, se restituyen a los reales cubiertos de gloría. Así la fortuna en la emulación y en la contienda guío a entrambos, defendiendo el un émulo la vida del otro, sin que pudiera decirse cuál de los dos mereciese en el valor la primacía.

[44] Erant in ea legione fortissimi viri, centuriones, qui primis ordinibus appropinquarent, Titus Pullo et Lucius Vorenus. Hi perpetuas inter se controversias habebant, quinam anteferretur, omnibusque annis de locis summis simultatibus contendebant. Ex his Pullo, cum acerrime ad munitiones pugnaretur, "Quid dubitas," inquit, " Vorene? aut quem locum tuae probandae virtutis exspectas ? hic dies de nostris controversiis iudicabit." Haec cum dixisset, procedit extra munitiones quaque pars hostium confertissima est visa irrumpit. Ne Vorenus quidem tum sese vallo continet, sed omnium veritus existimationem subsequitur. Mediocri spatio relicto Pullo pilum in hostes immittit atque unum ex multitudine procurrentem traicit; quo percusso et exanimato hunc scutis protegunt, in hostem tela universi coniciunt neque dant regrediendi facultatem. Transfigitur scutum Pulloni et verutum in balteo defigitur. Avertit hic casus vaginam et gladium educere conanti dextram moratur manum, impeditumque hostes circumsistunt. Succurrit inimicus illi Vorenus et laboranti subvenit. Ad hunc se confestim a Pullone omnis multitudo convertit: illum veruto arbitrantur occisum. Gladio comminus rem gerit Vorenus atque uno interfecto reliquos paulum propellit; dum cupidius instat, in locum deiectus inferiorem concidit. Huic rursus circumvento fert subsidium Pullo, atque ambo incolumes compluribus interfectis summa cum laude sese intra munitiones recipiunt. Sic fortuna in contentione et certamine utrumque versavit, ut alter alteri inimicus auxilio salutique esset, neque diiudicari posset, uter utri virtute anteferendus videretur.
XLV. Cuanto más se agravaba cada día la fiereza del asedio, principalmente por ser muy pocos los defensores, estando gran parte de los soldados postrados de las heridas, tanto más se repetían correos a César, de los cuales algunos eran cogidos y muertos a fuerza de tormentos a vista de los nuestros. Había en nuestro cuartel un hidalgo llamado Verticón, que había desertado al primer encuentro, y dado a Cicerón pruebas de su lealtad. Este tal persuade a un su esclavo, prometiéndole la libertad y grandes galardones, que lleve una carta a César. Él la acomoda en su lanza, y como galo, atravesando por entre los galos sin la menor sospecha, la pone al fin en manos de César, por donde vino a saber el peligro de Cicerón y de su legión.

[45] Quanto erat in dies gravior atque asperior oppugnatio, et maxime quod magna parte militum confecta vulneribus res ad paucitatem defensorum pervenerat, tanto crebriores litterae nuntiique ad Caesarem mittebantur; quorum pars deprehensa in conspectu nostrorum militum cum cruciatu necabatur. Erat unus intus Nervius nomine Vertico, loco natus honesto, qui a prima obsidione ad Ciceronem perfugerat suamque ei fidem praestiterat. Hic servo spe libertatis magnisque persuadet praemiis, ut litteras ad Caesarem deferat. Has ille in iaculo illigatas effert et Gallus inter Gallos sine ulla suspicione versatus ad Caesarem pervenit. Ab eo de periculis Ciceronis legionisque cognoscitur.
XLVI. Recibida esta carta a las once del día, despacha luego aviso al cuestor Marco Craso que tenía sus cuarteles en los belovacos, a distancia de veinticinco millas, mandándole que se ponga en camino a medianoche con su legión y venga a toda prisa. Pártese Craso al aviso. Envía otro al legado Cayo Fabio, que conduzca la suya a la frontera de Artois, por donde pensaba él hacer su marcha. Escribe a Labieno, que, si puede buenamente, se acerque con su legión a los nervios. No le pareció aguardar lo restantedel ejército, por hallarse más distante. Saca de los cuarteles inmediatos hasta cuatrocientos caballos.

[46] Caesar acceptis litteris hora circiter XI diei statim nuntium in Bellovacos ad M. Crassum quaestorem mittit, cuius hiberna aberant ab eo milia passuum XXV; iubet media nocte legionem proficisci celeriterque ad se venire. Exit cum nuntio Crassus. Alterum ad Gaium Fabium legatum mittit, ut in Atrebatium fines legionem adducat, qua sibi iter faciendum sciebat. Scribit Labieno, si rei publicae commodo facere posset, cum legione ad fines Nerviorum veniat. Reliquam partem exercitus, quod paulo aberat longius, non putat exspectandam; equites circiter quadringentos ex proximis hibernis colligit.
XLVII. A las tres de la mañana supo de los batidores la venida de Craso. Este día caminó veinte millas. Da el gobierno de Samarobriva con una legión a Craso, porque allí quedaba todo el bagaje, los rehenes, las escrituras públicas, y todo el trigo acopiado para el invierno. Fabio, conforme a la orden recibida, sin detenerse mucho, sale al encuentro en el camino. Labieno, entendida la muerte de Sabino y el destrozo de sus cohortes, viéndose rodeado de todas las tropas trevirenses, temeroso de que, si salía como huyendo de los cuarteles, no podía sostener la carga del enemigo, especialmente sabiendo que se mostraba orgulloso con la recién ganada victoria, responde a César, representando el gran riesgo que correrá la legión si se movía. Escríbele por menor lo acaecido en los eburones, y añade que a tres millas de su cuartel estaban acampados los trevirenses con toda la infantería y caballería.

[47] Hora circiter tertia ab antecursoribus de Crassi adventu certior factus eo die milia passuum XX pro cedit. Crassum Samarobrivae praeficit legionemque attribuit, quod ibi impedimenta exercitus, obsides civitatum, litteras publicas frumentumque omne quod eo tolerandae hiemis causa devexerat relinquebat. Fabius, ut imperatum erat, non ita multum moratus in itinere cum legione occurrit. Labienus interitu Sabini et caede cohortium cognita, cum omnes ad eum Treverorum copiae venissent, veritus, si ex hibernis fugae similem profectionem fecisset, ut hostium impetum sustinere posset, praesertim quos recenti victoria efferri sciret, litteras Caesari remittit, quanto cum periculo legionem ex hibernis educturus esset; rem gestam in Eburonibus perscribit; docet omnes equitatus peditatusque copias Treverorum tria milia passuum longe ab suis castris consedisse.
XLVIII. César, pareciéndole bien esta resolución, dado que de tres legiones con que contaba se veía reducido a dos, sin embargo, en la presteza ponía todo el buen éxito. Entra, pues, a marchas forzadas por tierras de los nervios. Aquí le informan los prisioneros del estado de Cicerón y del aprieto en que se halla. Sin perder tiempo, con grandes promesas persuade a uno de la caballería galicana que lleve a Cicerón una carta. Iba ésta escrita en griego, con el fin de que, si la interceptaban los enemigos, no pudiesen entender nuestros designios; previénele, que si no puede dársela en su mano, la tire dentro del campo atada con la coleta de un dardo. El contenido era: «que presto le vería con sus legiones», animándole a perseverar en su primera constancia. El galo, temiendo ser descubierto, tira el dardo según la instrucción. Éste, por desgracia, quedó clavado en un cubo, sin advertirlo los nuestros por dos días. Al tercero reparó en él un soldado, que lo alcanzó, y trajo a Cicerón, quien después de leída, la publicó a todos, llenándolos de grandísimo consuelo. En eso se divisaban ya las humaredas a lo lejos, con que se aseguraron totalmente de la cercanía de las legiones.

[48] Caesar consilio eius probato, etsi opinione trium legionum deiectus ad duas redierat, tamen unum communis salutis auxilium in celeritate ponebat. Venit magnis itineribus in Nerviorum fines. Ibi ex captivis cognoscit, quae apud Ciceronem gerantur, quantoque in periculo res sit. Tum cuidam ex equitibus Gallis magnis praemiis persuadet uti ad Ciceronem epistolam deferat. Hanc Graecis conscriptam litteris mittit, ne intercepta epistola nostra ab hostibus consilia cognoscantur. Si adire non possit, monet ut tragulam cum epistola ad amentum deligata intra munitionem castrorum abiciat. In litteris scribit se cum legionibus profectum celeriter adfore; hortatur ut pristinam virtutem retineat. Gallus periculum veritus, ut erat praeceptum, tragulam mittit. Haec casu ad turrim adhaesit neque ab nostris biduo animadversa tertio die a quodam milite conspicitur, dempta ad Ciceronem defertur. Ille perlectam in conventu militum recitat maximaque omnes laetitia adficit. Tum fumi incendiorum procul videbantur; quae res omnem dubitationem adventus legionum expulit.
XLIX. Los galos, sabida esta novedad por sus espías, levantan el cerco, y con todas sus tropas, que se componíande sesenta mil hombres, van sobre César. Cicerón, valiéndose de esta coyuntura, pide a Verticón, aquel galo arriba dicho, para remitir con él otra carta a César, encargándole haga el viaje con toda cautela y diligencia; decía en la carta, cómo los enemigos, alzando el sitio, habían revuelto contra él todas las tropas. Recibida esta carta cerca de la medianoche, la participa César a los suyos y los esfuerza para la pelea. Al día siguiente muy temprano mueve su campo, y a cuatro días de marcha descubre la gente del enemigo que asomaba por detrás de un valle y de un arroyo. Era cosa muy arriesgada combatir con tantos en paraje menos ventajoso; no obstante, certificado ya de que Cicerón estaba libre del asedio, y por tanto no era menester apresurarse, hizo alto, atrincherándose lo mejor que pudo, según la calidad del terreno; y aunque su ejército ocupaban bien poco, que apenas era de siete mil hombres, y ésos sin ningún equipaje, todavía lo reduce a menor espacio, estrechando Lodo lo posible las calles de entre las tiendas con la mira de hacerse más y más despreciable al enemigo. Entre tanto despacha por todas partes batidores a descubrir el sendero más seguro por donde pasar aquel valle.

[49] Galli re cognita per exploratores obsidionem relinquunt, ad Caesarem omnibus copiis contendunt. Hae erant armata circiter milia LX. Cicero data facultate Gallum ab eodem Verticone, quem supra demonstravimus, repetit, qui litteras ad Caesarem deferat; hunc admonet, iter caute diligenterque faciat: perscribit in litteris hostes ab se discessisse omnemque ad eum multitudinem convertisse. Quibus litteris circiter media nocte Caesar adlatis suos facit certiores eosque ad dimicandum animo confirmat. Postero die luce prima movet castra et circiter milia passuum quattuor progressus trans vallem et rivum multitudinem hostium conspicatur. Erat magni periculi res tantulis copiis iniquo loco dimicare; tum, quoniam obsidione liberatum Ciceronem sciebat, aequo animo remittendum de celeritate existimabat: consedit et quam aequissimo loco potest castra communit atque haec, etsi erant exigua per se vix hominum milium septem praesertim nullis cum impedimentis, tamen angustiis viarum quam maxime potest contrahit, eo consilio, ut in summam contemptionem hostibus veniat. Interim speculatoribus in omnes partes dimissis explorat quo commodissime itinere vallem transire possit.
L. Este día, sin hacer más que tal cual ligera escaramuza de los caballos junto al arroyo, unos y otros se estuvieron quedos en sus puestos: los galos, porque aguardaban mayores refuerzos, que aun no se habían juntado; César, por si pudiese con muestras de temor atraer al enemigo a esta banda del valle, y darle la batalla sin mudar de terreno delante de las trincheras, donde no, sendereada la ruta, pasar el valle y el arroyo con menos riesgo. La mañana siguiente, la caballería enemiga se acerca a los reales, y trábase con la nuestra. César de intento la manda cejar y retirarse adentro, y manda juntamente alzar más la estacada, tapiar las puertas, y ejecutar todo esto con grandísimo atropellamiento y apariencias de miedo.

[50] Eo die parvulis equestribus proeliis ad aquam factis utrique sese suo loco continent: Galli, quod ampliores copias, quae nondum convenerant, exspectabant; Caesar, si forte timoris simulatione hostes in suum locum elicere posset, ut citra vallem pro castris proelio contenderet, si id efficere non posset, ut exploratis itineribus minore cum periculo vallem rivumque transiret. Prima luce hostium equitatus ad castra accedit proeliumque cum nostris equitibus committit. Caesar consulto equites cedere seque in castra recipere iubet, simul ex omnibus partibus castra altiore vallo muniri portasque obstrui atque in his administrandis rebus quam maxime concursari et cum simulatione agi timoris iubet.
LI. Cebados con eso los enemigos, pasan su ejército, y se apuestan en mal sitio; y viendo a los nuestros retirarse aun de las mismas barreras, dan un avance, y arrojando detodas partes dardos dentro de las trincheras, a voz de pregonero publican por todos los cantones: «que cualquiera sea galo, sea romano, tiene libertad antes de la hora tercia para pasarse a su campo; después de este plazo no habrá más recurso». Y llegó a tanto su menosprecio que, creyendo no poder forzar las puertas, tapiadas sólo en la apariencia con una somera capa de adobes, empezaron unos a querer aportillar el cercado con las manos, otros a llenar los fosos. Entonces César, abiertas todas las puertas, hace una salida y soltando a la caballería, al punto pone en fuga a los enemigos, de suerte que ni uno solo hizo la menor resistencia, con que mató a muchos de ellos y desarmó a todos.

[51] Quibus omnibus rebus hostes invitati copias traducunt aciemque iniquo loco constituunt, nostris vero etiam de vallo deductis propius accedunt et tela intra munitionem ex omnibus partibus coniciunt praeconibusque circummissis pronuntiari iubent, seu quis Gallus seu Romanus velit ante horam tertiam ad se transire, sine periculo licere; post id tempus non fore potestatem: ac sic nostros contempserunt, ut obstructis in speciem portis singulis ordinibus caespitum, quod ea non posse introrumpere videbantur, alii vallum manu scindere, alii fossas complere inciperent. Tum Caesar omnibus portis eruptione facta equitatuque emisso celeriter hostes in fugam dat, sic uti omnino pugnandi causa resisteret nemo, magnumque ex eis numerum occidit atque omnes armis exuit.
LII. No se atrevió a seguir el alcance por los bosques y pantanos intermedios, viendo que el sitio quedaba señalado con no pequeña pérdida del enemigo. En fin, sin daño alguno de sus tropas, el mismo día se juntó con Cicerón. Ve con asombro los torreones, galápagos y fortificaciones de los enemigos. Y hecha la revista de la legión, halla que ni de diez uno estaba sin herida, de lo cual infiere en qué conflicto se vieron y con qué valor se portaron. A Cicerón y a sus soldados hace los merecidos elogios; saluda por su nombre uno a uno a los centuriones y tribunos, de cuyo singular valor estaba bien informado por Cicerón. Cerciórase por los prisioneros de la desgracia de Sabino y Cota. El día inmediato, en presencia del ejército, la cuenta por extenso, consolando y animando a los soldados con decirles: que deben sufrir con paciencia este descalabro únicamente ocasionado por culpa y temeridad del comandante, ya que quedaba vengado por beneficio de los dioses inmortales y su propio valor, aguándoseles tan presto a los enemigos el gozo, como quedaba remediado para ellos el motivo de sentimiento.

[52] Longius prosequi veritus, quod silvae paludesque intercedebant neque etiam parvulo detrimento illorum locum relinqui videbat, omnibus suis incolumibus copiis eodem die ad Ciceronem pervenit. Institutas turres, testudines munitionesque hostium admiratur; legione producta cognoscit non decimum quemque esse reliquum militem sine vulnere: ex his omnibus iudicat rebus, quanto cum periculo et quanta cum virtute res sint administratae. Ciceronem pro eius merito legionemque collaudat; centuriones singillatim tribunosque militum appellat, quorum egregiam fuisse virtutem testimonio Ciceronis cognoverat. De casu Sabini et Cottae certius ex captivis cognoscit. Postero die contione habita rem gestam proponit, milites consolatur et confirmat: quod detrimentum culpa et temeritate legati sit acceptum, hoc aequiore animo ferendum docet, quod beneficio deorum immortalium et virtute eorum expiato incommodo neque hostibus diutina laetatio neque ipsis longior dolor relinquatur.
LIII. La fama en tanto de la victoria de César vuela con increíble velocidad por los remenses a Labieno; pues distando cincuenta millas de los cuarteles de Cicerón, dondeCésar entró después de las nueve del día, se oyó antes de medianoche a la puerta de los reales el alborozo de los remenses, que aclamaban la victoria con parabienes a Labieno. Divulgada esta noticia entre los trevirenses, Induciomaro, que había resuelto asaltar el día siguiente los reales de Labieno, huye aquella noche con todas sus tropas a Tréveris. César hace que Fabio con la legión vuelva a sus cuarteles de invierno; él con tres de ellas determina invernar en las inmediaciones de Samarobriva en tres distintos alojamientos; y a causa de tantas sublevaciones de la Galia, mantenerse al frente del ejército todo aquel invierno, porque con la nueva del desastre de Sabino, casi todos los pueblos de la Galia trataban de guerra despachando mensajes y embajadas por todas partes, con el fin de averiguar cómo pensaban los otros, y por dónde se daría principio al rompimiento. Tenían sus juntas a deshoras de noche y en parajes ocultos, y no hubo día en todo aquel invierno que no fuese de algún cuidado para César, recibiendo continuos avisos de los proyectos y alborotos de los galos. Uno de ellos le comunicó el legado Lucio Roscio, a quien había dado el mando de la legión decimotercia; y fue que los pueblos llamados armóricos habían levantado un grueso ejército con el fin de atacarle, y ya no distaba de sus cuarteles sino solas ocho millas, pero sabida la noticia de la victoria de César, se retiraron tan apresuradamente que más parecía fuga que retirada.

[53] Interim ad Labienum per Remos incredibili celeritate de victoria Caesaris fama perfertur, ut, cum ab hibernis Ciceronis milia passuum abesset circiter LX, eoque post horam nonam diei Caesar pervenisset, ante mediam noctem ad portas castrorum clamor oreretur, quo clamore significatio victoriae gratulatioque ab Remis Labieno fieret. Hac fama ad Treveros perlata Indutiomarus, qui postero die castra Labieni oppugnare decreverat, noctu profugit copiasque omnes in Treveros reducit. Caesar Fabium cum sua legione remittit in hiberna, ipse cum tribus legionibus circum Samarobrivam trinis hibernis hiemare constituit et, quod tanti motus Galliae exstiterant, totam hiemem ipse ad exercitum manere decrevit. Nam illo incommodo de Sabini morte perlato omnes fere Galliae civitates de bello consultabant, nuntios legationesque in omnes partes dimittebant et quid reliqui consili caperent atque unde initium belli fieret explorabant nocturnaque in locis desertis concilia habebant. Neque ullum fere totius hiemis tempus sine sollicitudine Caesaris intercessit, quin aliquem de consiliis ac motu Gallorum nuntium acciperet. In his ab Lucio Roscio, quem legioni tertiae decimae praefecerat, certior factus est magnas Gallorum copias earum civitatum, quae Armoricae appellantur, oppugnandi sui causa convenisse neque longius milia passuum octo ab hibernis suis afuisse, sed nuntio allato de victoria Caesaris discessisse, adeo ut fugae similis discessus videretur.
LIV. Sin embargo, César, llamando ante sí los principales de cada nación, metiendo a unos miedo con darles a entender que sabía todas sus tramas, y amonestando a otros, tuvo a raya gran parte de la Galia. Todavía los de Sens, república de las primeras entre los galos en poder y autoridad, intentaron unidos matar a Cavarino, que César les había dado por rey, cuyo hermano Moritasgo lo era cuando César vino a la Galia, como lo habían sido antes sus abuelos. Como él lo barruntase y escapase, lo fueron persiguiendo hasta echarle de su casa y reino, y enviando embajada a César a fin de disculparse, mandando éste comparecer ante sí el Senado, no le obedecieron. Tanta impresión hizo en estos bárbaros el ejemplo de los autores de la rebelión, y trocó tanto sus voluntades, que fuera de los eduos y remenses, a quienes César trató siempre con distinción, a aquéllos por su antigua y constante fidelidad al Pueblo Romano, a éstos por sus buenos oficios en la guerra presente, casi no quedó ciudad de quien podernos fiar. Lo que bien mirado quizá no debe causar maravilla, así por otros varios motivos, como principalmente porque una nación tenida por superior a todas en la gloria militar, a más de haberla perdido, sentía en el alma verse súbdita de los romanos.

[54] At Caesar principibus cuiusque civitatis ad se evocatis alias territando, cum se scire quae fierent denuntiaret, alias cohortando magnam partem Galliae in officio tenuit. Tamen Senones, quae est civitas in primis firma et magnae inter Gallos auctoritatis, Cavarinum, quem Caesar apud eos regem constituerat, cuius frater Moritasgus adventu in Galliam Caesaris cuiusque maiores regnum obtinuerant, interficere publico consilio conati, cum ille praesensisset ac profugisset, usque ad fines insecuti regno domoque expulerunt et, missis ad Caesarem satisfaciendi causa legatis, cum is omnem ad se senatum venire iussisset, dicto audientes non fuerunt. Tantum apud homines barbaros valuit esse aliquos repertos principes inferendi belli tantamque omnibus voluntatum commutationem attulit, ut praeter Aeduos et Remos, quos praecipuo semper honore Caesar habuit, alteros pro vetere ac perpetua erga populum Romanum fide, alteros pro recentibus Gallici belli officiis, nulla fere civitas fuerit non suspecta nobis. Idque adeo haud scio mirandumne sit, cum compluribus aliis de causis, tum maxime quod ei, qui virtute belli omnibus gentibus praeferebantur, tantum se eius opinionis deperdidisse ut a populo Romano imperia perferrent gravissime dolebant.
LV. Lo cierto es que Induciomaro y los trevirenses emplearon todo el invierno en despachar embajadas a la otra parte del Rin, ganar los pueblos y prometer dineros, asegurándoles ser poquísimos los nuestros, destrozada ya la mayor parte del ejército. Mas no por eso pudieron persuadir a ninguno a pasar el Rin, respondiendo todos, que habiéndoles ya salido mal dos veces, en la guerra de Ariovisto y en la trasmigración de los feneceros, no querían aventurarse la tercera. Sin embargo de estas repulsas, Induciomaro empezó a juntar gente de los suyos y de los confinantes, aparejar caballos y enganchar con grandes promesas a los bandidos y proscritos de la Galia; y con estas artes se había granjeado tanto crédito en la nación, que le venían embajadas de todas partes a nombre de comunidades y particulares solicitando su gracia y amistad.

[55] Treveri vero atque Indutiomarus totius hiemis nullum tempus intermiserunt, quin trans Rhenum legatos mitterent, civitates sollicitarent, pecunias pollicerentur, magna parte exercitus nostri interfecta multo minorem superesse dicerent partem. Neque tamen ulli civitati Germanorum persuaderi potuit, ut Rhenum transiret, cum se bis expertos dicerent, Ariovisti bello et Tencterorum transitu: non esse amplius fortunam temptaturos. Hac spe lapsus Indutiomarus nihilo minus copias cogere, exercere, a finitimis equos parare, exules damnatosque tota Gallia magnis praemiis ad se allicere coepit. Ac tantam sibi iam his rebus in Gallia auctoritatem comparaverat ut undique ad eum legationes concurrerent, gratiam atque amicitiam publice privatimque peterent.
LVI. Cuando él se vio buscado, y que por una parte los de Sens y de Chartres andaban despechados por el remordimiento de su atentado; que por otra los nervios y aduáticos se armaban contra los romanos, y que no le faltaría tampoco cohortes de voluntarios, si una vez salía a campaña, convoca una junta general de gente armada. Tal es la usanza de los galos en orden a emprender la guerra: obligan por ley a todos los mozos a que se presenten armados, y al que llega el último, a la vista de todo el concurso, descuartízanlo. En esta junta Induciomaro hace declarar enemigo de la patria y confiscar los bienes a Cingetórige su yerno, cabeza del bando contrario, el cual, como se ha dicho, siempre se mantuvo fiel a César. Concluido este auto, publica en la junta cómo venía llamado de los de Sens y Chartres, y de otras varias ciudades de la Galia; que pensaba dirigir allá su marcha por el territorio remensetalando sus campos, y antes de esto forzar las trincheras de Labieno, para lo cual da sus órdenes.

[56] Vbi intellexit ultro ad se veniri, altera ex parte Senones Carnutesque conscientia facinoris instigari, altera Nervios Aduatucosque bellum Romanis parare, neque sibi voluntariorum copias defore, si ex finibus suis progredi coepisset, armatum concilium indicit. Hoc more Gallorum est initium belli, quo lege communi omnes puberes armati convenire consuerunt; qui ex eis novissimus convenit, in conspectu multitudinis omnibus cruciatibus affectus necatur. In eo concilio Cingetorigem, alterius principem factionis, generum suum, quem supra demonstravimus Caesaris secutum fidem ab eo non discessisse, hostem iudicat bonaque eius publicat. His rebus confectis, in concilio pronuntiat arcessitum se a Senonibus et Carnutibus aliisque compluribus Galliae civitatibus; huc iturum per fines Remorum eorumque agros popula turum ac, priusquam id faciat, castra Labieni oppugnaturum. Quae fieri velit praecipit.
LVII. A Labieno, estando como estaba en puesto muy bien fortificado por naturaleza y arte, ninguna pena le daba el peligro de su persona y de la legión; andaba sí cuidadoso de no perder ocasión de algún buen lance. En consecuencia, informado por Cingetórige y sus allegados del discurso de Induciomaro en el congreso, envía mensajeros a los pueblos comarcanos pidiendo soldados de a caballo, y que vengan sin falta para tal día. Entre tanto Induciomaro casi diariamente andaba girando alrededor de los reales con toda su caballería, ya para observar el sitio, ya para trabar conversación, o poner espanto. Los soldados, al pasar, todos de ordinario tiraban sus dardos dentro del cercado. Labieno tenía a los suyos encerrados en las trincheras, y procuraba por todos los medios aumentar en el enemigo el concepto de su miedo.

[57] Labienus, cum et loci natura et manu munitissumis castris sese teneret, de suo ac legionis periculo nihil timebat; ne quam occasionem rei bene gerendae dimitteret, cogitabat. Itaque a Cingetorige atque eius propinquis oratione Indutiomari cognita, quam in concilio habuerat, nuntios mittit ad finitimas civitates equitesque undique evocat: his certum diem conveniendi dicit. Interim prope cotidie cum omni equitatu Indutiomarus sub castris eius vagabatur, alias ut situm castrorum cognosceret, alias colloquendi aut territandi causa: equites plerumque omnes tela intra vallum coniciebant. Labienus suos intra munitionem continebat timorisque opinionem, quibuscumque poterat rebus, augebat.
LVIII. Mientras de día en día prosigue con mayor avilantez Induciomaro insultando al campo, una noche Labieno, introducido todo el cuerpo de caballería congregado de la comarca, dispuso con tanta cautela las guardias para tener quietos dentro a los suyos, que por ninguna vía pudo traslucirse ni llegar a los trevirenses la noticia de este refuerzo. Induciomaro en tanto viene a los reales como solía todos los días, y gasta en eso gran parte del día. La caballería hizo su descarga de flechas, y con grandes baldones desafían a nuestro campo. Callando los nuestros a todo, ellos, cuando les pareció, al caer del día se van desparramados y sin orden. Entonces Labieno suelta toda la caballería por dos puertas, mandando expresamente que, al ver asustados y puestos en huida los enemigos, lo que sucedería infaliblemente como sucedió, todos asestasen a solo Induciomaro, sin herir a nadie hasta ver a éste muerto; que no quería que deteniéndose con otros, él aprovechándose de la ocasión, escapase. Promete grandes premios al que le mate, y destaca parte de la legión para sostener a la caballería. La fortuna favorece la traza de Labieno; pues yendo todos tras de solo Induciomaro, preso al vadear un río, es muerto, y su cabeza traída en triunfo a los reales. La caballería de vuelta persigue y mata a cuantos puede. Con esta noticia todas las tropas armadas de eburones y nervios se disipan; y después de este suceso, logró César tener más sosegada la Galia.

[58] Cum maiore in dies contemptione Indutiomarus ad castra accederet, nocte una intromissis equitibus omnium finitimarum civitatum quos arcessendos curaverat, tanta diligentia omnes suos custodiis intra castra continuit, ut nulla ratione ea res enuntiari aut ad Treveros perferri posset. Interim ex consuetudine cotidiana Indutiomarus ad castra accedit atque ibi magnam partem diei consumit; equites tela coniciunt et magna cum contumelia verborum nostros ad pugnam evocant. Nullo ab nostris dato responso, ubi visum est, sub vesperum dispersi ac dissipati discedunt. Subito Labienus duabus portis omnem equitatum emittit; praecipit atque interdicit, proterritis hostibus atque in fugam coniectis (quod fore, sicut accidit, videbat) unum omnes peterent Indutiomarum, neu quis quem prius vulneret, quam illum interfectum viderit, quod mora reliquorum spatium nactum illum effugere nolebat; magna proponit eis qui occiderint praemia; summittit cohortes equitibus subsidio. Comprobat hominis consilium fortuna, et cum unum omnes peterent, in ipso fluminis vado deprehensus Indutiomarus interficitur, caputque eius refertur in castra: redeuntes equites quos possunt consectantur atque occidunt. Hac re cognita omnes Eburonum et Nerviorum quae convenerant copiae discedunt, pauloque habuit post id factum Caesar quietiorem Galliam.