C. IVLI CAESARIS COMMENTARIORVM

DE BELLO GALLICO


LIBER TERTIVS


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I. Estando César de partida para Italia, envió a Servio Galba con la duodécima legión y parte de la caballería a los nantuates, venagros y sioneses, que desde los confines de los olóbroges, lago Lemán y río Ródano se extienden hasta lo más encumbrado de los Alpes. Su mira en eso era franquear aquel camino, cuyo pasaje solía ser de mucho riesgo y de gran dispendio para los mercaderes por los portazgos. Diole permiso para invernar allí con la legión, si fuese menester. Galba, después que hubo ganado algunas batallas, conquistado varios castillos de estas gentes, y recibido embajadores de aquellos contornos y rehenes en prendas de la paz concluida, acordó alojar a dos cohortes en los nantuates, y él con las demás irse a pasar el invierno en cierta aldea de los venagros, llamada Octoduro, sita en una hondonada, a que seguía una llanura de corta extensión entre altísimas montañas. Como el lugar estuviese dividido por un río en dos partes, la una dejó a los vencidos; la otra desocupada por éstos destinó para cuartel de las cohortes, guarneciéndola con estacada y foso.

[1] Cum in Italiam proficisceretur Caesar, Ser. Galbam cum legione XII et parte equitatus in Nantuates, Veragros Sedunosque misit, qui a finibus Allobrogum et lacu Lemanno et flumine Rhodano ad summas Alpes pertinent. Causa mittendi fuit quod iter per Alpes, quo magno cum periculo magnisque cum portoriis mercatores ire consuerant, patefieri volebat. Huic permisit, si opus esse arbitraretur, uti in his locis legionem hiemandi causa conlocaret. Galba secundis aliquot proeliis factis castellisque compluribus eorum expugnatis, missis ad eum undique legatis obsidibusque datis et pace facta, constituit cohortes duas in Nantuatibus conlocare et ipse cum reliquis eius legionis cohortibus in vico Veragrorum, qui appellatur Octodurus hiemare; qui vicus positus in valle non magna adiecta planitie altissimis montibus undique continetur. Cum hic in duas partes flumine divideretur, alteram partem eius vici Gallis [ad hiemandum] concessit, alteram vacuam ab his relictam cohortibus attribuit. Eum locum vallo fossaque munivit.
II. Pasada ya buena parte del invierno, y habiendo dado sus órdenes para el acarreo de las provisiones, repentinamente le avisaron los espías cómo los galos, de noche, habían todos abandonado el arrabal que les concedió para su morada, y que las alturas de las montañas estaban ocupadas de grandísimo gentío de sioneses y veragros. Los motivos que tuvieron los galos para esta arrebatada resolución de renovar la guerra con la sorpresa de la legión, fueron éstos: primero, porque les parecía despreciable por su corto número una legión, y ésta no completa, por haberse destacado de ella dos cohortes y estar ausentes varios piquetes de soldados enviados a buscar víveres por varias partes. Segundo, porque considerada la desigualdad del sitio, bajando ellos de corrida desde los montes al valle, disparando continuamente, se les figuraba que los nuestros no podrían aguantar ni aun la primera descarga. Por otra parte, sentían en el alma se les hubiesen quitado sus hijos a títulos de rehenes, y daban por cierto que los romanos pretendían apoderarse de los puertos de los Alpes, no sólo para segundad de los caminos, sino también para señorearse de aquellos lugares y unirlos a su provincia confinante.

[2] Cum dies hibernorum complures transissent frumentumque eo comportari iussisset, subito per exploratores certior factus est ex ea parte vici, quam Gallis concesserat, omnes noctu discessisse montesque qui impenderent a maxima multitudine Sedunorum et Veragrorum teneri. Id aliquot de causis acciderat, ut subito Galli belli renovandi legionisque opprimendae consilium caperent: primum, quod legionem neque eam plenissimam detractis cohortibus duabus et compluribus singillatim, qui commeatus petendi causa missi erant, absentibus propter paucitatem despiciebant; tum etiam, quod propter iniquitatem loci, cum ipsi ex montibus in vallem decurrerent et tela coicerent, ne primum quidem impetum suum posse sustineri existimabant. Accedebat quod suos ab se liberos abstraetos obsidum nomine dolebant, et Romanos non solum itinerum causa sed etiam perpetuae possessionis culmina Alpium occupare conari et ea loca finitimae provinciae adiungere sibi persuasum habebant.
III. Luego que recibió Galba este aviso (no estando todavía bien atrincherado ni proveído de víveres, por padecerle que supuesta la entrega y las prendas que tenía, no era de temer ninguna sorpresa), convocando de pronto consejo de guerra, puso el caso en consulta. Entre los vocales, a vista de peligro tan grande, impensado y urgente, y de las alturas casi todas cubiertas de gente armada, sin poder ser socorridos con tropas ni víveres, cerrados los pasos, dándose casi por perdidos, eran algunos de dictamen que, abandonado el bagaje, rompiendo por medio de los enemigos, por los caminos que habían traído, se esforzasen a ponerse a salvo. Pero la mayor parte fue de sentir que, reservado este partido para el último trance, por ahora se probase fortuna, haciéndose fuertes en los reales.

[3] His nuntiis acceptis Galba, cum neque opus hibernorum munitionesque plene essent perfectae neque de frumento reliquoque commeatu satis esset provisum quod deditione facta obsidibusque acceptis nihil de bello timendum existimaverat, consilio celeriter convocato sententias exquirere coepit. Quo in consilio, cum tantum repentini periculi praeter opinionem accidisset ac iam omnia fere superiora loca multitudine armatorum completa conspicerentur neque subsidio veniri neque commeatus supportari interclusis itineribus possent, prope iam desperata salute non nullae eius modi sententiae dicebantur, ut impedimentis relictis eruptione facta isdem itineribus quibus eo pervenissent ad salutem contenderent. Maiori tamen parti placuit, hoc reservato ad extremum casum consilio interim rei eventum experiri et castra defendere.
IV. A poco rato, cuanto apenas bastó para disponer y ejecutar lo acordado, los enemigos, dada la señal, hételos que bajan corriendo a bandadas, arrojando piedras y dardos a las trincheras. Al principio los nuestros, estando con las fuerzas enteras, se defendían vigorosamente sin perder tiro desde las barreras, y en viendo peligrar alguna parte de los reales por falta de defensores, corrían allá luego a cubrirla. Mas los enemigos tenían esta ventaja: que cansados unos del choque continuado, los reemplazaban otros de refresco, lo que no era posible por su corto número a los nuestros; pues no sólo el cansado no podía retirarse de la batalla, mas ni aun el herido desamparar su puesto.

[4] Brevi spatio interiecto, vix ut iis rebus quas constituissent conlocandis atque administrandis tempus daretur, hostes ex omnibus partibus signo dato decurrere, lapides gaesaque in vallum coicere. Nostri primo integris viribus fortiter propugnare neque ullum flustra telum ex loco superiore mittere, et quaecumque pars castrorum nudata defensoribus premi videbatur, eo occurrere et auxilium ferre, sed hoc superari quod diuturnitate pugnae hostes defessi proelio excedebant, alii integris viribus succedebant; quarum rerum a nostris propter paucitatem fieri nihil poterat, ac non modo defesso ex pugna excedendi, sed ne saucio quidem eius loci ubi constiterat relinquendi ac sui recipiendi facultas dabatur.
V. Continuado el combate por más de seis horas, y faltando no sólo las fuerzas, sino también las armas a los nuestros, cargando cada vez con más furia los enemigos; como por la suma flaqueza de los nuestros comenzasen a llenar el foso y a querer forzar las trincheras, reducidas ya las cosas al extremo, el primer centurión Publio Sestio Báculo, que, como queda dicho, recibió tantas heridas en la jornada de los nervios, vase corriendo a Galba y tras él Cayo Voluseno, tribuno, persona de gran talento y valor, y le representan que no resta esperanza de salvarse si no se aventuran a salir rompiendo por el campo enemigo. Galba, con esto, convocando a los centuriones, advierte por su medio a los soldados que suspendan por un poco el combate, y que no haciendo más que recoger las armas que les tiren, tomen aliento; que después, al dar la señal, saliesen de rebato, librando en su esfuerzo toda la esperanza de la vida.

[5] Cum iam amplius horis sex continenter pugnaretur, ac non solum vires sed etiam tela nostros deficerent, atque hostes acrius instarent languidioribusque nostris vallum scindere et fossas complere coepissent, resque esset iam ad extremum perducta casum, P. Sextius Baculus, primi pili centurio, quem Nervico proelio compluribus confectum vulneribus diximus, et item C. Volusenus, tribunus militum, vir et consilii magni et virtutis, ad Galbam accurrunt atque unam esse spem salutis docent, si eruptione facta extremum auxilium experirentur. Itaque convocatis centurionibus celeriter milites certiores facit, paulisper intermitterent proelium ac tantum modo tela missa exciperent seque ex labore reficerent, post dato signo ex castris erumperent, atque omnem spem salutis in virtute ponerent.
VI. Como se lo mandaron, así lo hicieron: rompen de golpe por todas las puertas, sin dar lugar al enemigo ni para reconocer qué cosa fuese, ni menos para unirse. Con eso, trocaba la suerte, cogiendo en medio a los que se imaginaban ya dueños de los reales, los van matando a diestro y siniestro; y muerta más de la tercera parte de más de treinta mil bárbaros (que tantos fueron, según consta, los que asaltaron los reales), los restantes, atemorizados, son puestos en fuga, sin dejarlos hacer alto ni aun en las cumbres de los montes. Batidas así y desarmadas las tropas enemigas, se recogieron los nuestros a sus cuarteles y trincheras. Pasada esta refriega, no queriendo Galba tentar otra vez fortuna, atento que el suceso de su jornada fue muy diverso del fin que tuvo en venir a inventar en estos lugares; sobre todo, movido de la escasez de bastimentos, al día siguiente, pegando fuego a todos los edificios del burgo, dio la vuelta hacia la provincia, y sin oposición ni embarazo de ningún enemigo condujo sana y salva la legión, primero a los nantuates, y de allí a los alóbroges, donde pasó el resto del invierno.

[6] Quod iussi sunt faciunt, ac subito omnibus portis eruptione facta neque cognoscendi quid fieret neque sui colligendi hostibus facultatem relinquunt. Ita commutata fortuna eos qui in spem potiundorum castrorum venerant undique circumventos intercipiunt, et ex hominum milibus amplius XXX, quem numerum barbarorum ad castra venisse constabat, plus tertia parte interfecta reliquos perterritos in fugam coiciunt ac ne in locis quidem superioribus consistere patiuntur. Sic omnibus hostium copiis fusis armisque exutis se intra munitiones suas recipiunt. Quo proelio facto, quod saepius fortunam temptare Galba nolebat atque alio se in hiberna consilio venisse meminerat, aliis occurrisse rebus videbat, maxime frumenti [commeatusque] inopia permotus postero die omnibus eius vici aedificiis incensis in provinciam reverti contendit, ac nullo hoste prohibente aut iter demorante incolumem legionem in Nantuates, inde in Allobroges perduxit ibique hiemavit.
VII Después de estos sucesos, cuando todo le persuadía a César que la Galia quedaba enteramente apaciguada, por haber sido sojuzgados los belgas, ahuyentados los germanos, vencidos en los Alpes los sioneses; y como en esa confianza entrado el invierno se partiese para el Ilírico con deseo de visitar también estas naciones y enterarse de aquellos países, se suscitó de repente una guerra imprevista en la Galia, con esta ocasión: Publio Craso el mozo, con la legión séptima, tenía sus cuarteles de invierno en Anjou, no lejos del Océano. Por carecer de granos aquel territorio, despachó a las ciudades comarcanas algunos prefectos y tribunos militares en busca de provisiones. De éstos era Tito Terrasidio enviado a los únelos, Marco Trebio Galo a los curiosolitas, Quinto Velanio con Tito Silio a los vanes es.

[7] His rebus gestis cum omnibus de causis Caesar pacatam Galliam existimaret, [superatis Belgis, expulsis Germanis, victis in Alpibus Sedunis,] atque ita inita hieme in Illyricum profectus esset, quod eas quoque nationes adire et regiones cognoseere volebat, subitum bellum in Gallia coortum est. Eius belli haec fuit causa. P. Crassus adulescens eum legione VII. proximus mare Oceanum in Andibus hiemabat. Is, quod in his locis inopia frumenti erat, praefectos tribunosque militum complures in finitimas civitates frumenti causa dimisit; quo in numero est T. Terrasidius missus in Esuvios, M. Trebius Gallus in Coriosolites, Q. Velanius eum T. Silio in Venetos.
VIII. La república de estos últimos es la más poderosa entre todas las de la costa, por cuanto tienen gran copia de navíos con que suelen ir a comerciar en Bretaña. En la destreza y uso de la náutica se aventajaban éstos a los demás, y como son dueños de los pocos puertos que se encuentran en aquel golfo borrascoso y abierto, tienen puestos en contribución a cuantos por él navegan. Los vaneses, pues, dieron principio a las hostilidades, arrestando a Silio y Velanio, con la esperanza de recobrar, en cambio, de Craso sus rehenes. Movidos de su ejemplo los confinantes (que tan prontas y arrebatadas son las resoluciones de los galos) arrestan por el mismo fin a Trebio y Terrasidio, y al punto con recíprocas embajadas conspiran entre sí por medio de sus cabezas, juramentándose de no hacer cosa sino de común acuerdo, y de correr una misma suerte en todo acontecimiento. Inducen igualmente a las demás comunidades a querer antes conservar la libertad heredada que no sufrir la esclavitud de los romanos. Atraídos en breve todos los de la costa a su partido, despachan de mancomún a Publio Craso una embajada, diciendo: «que si quiere rescatar los suyos, les restituya los rehenes».

[8] Huius est civitatis longe amplissima auctoritas omnis orae maritimae regionum earum, quod et naves habent Veneti plurimas, quibus in Britanniam navigare consuerunt, et scientia atque usu rerum nauticarum ceteros antecedunt et in magno impetu maris atque aperto paucis portibus interiectis, quos tenent ipsi, omnes fere qui eo mari uti consuerunt habent vectigales. Ab his fit initium retinendi Silii atque Velanii, quod per eos suos se obsides, quos Crasso dedissent, recuperaturos existimabant. Horum auctoritate finitimi adducti, ut sunt Gallorum subita et repentina consilia, eadem de causa Trebium Terrasidiumque retinent et celeriter missis legatis per suos principes inter se coniurant nihil nisi communi consilio acturos eundemque omnes fortunae exitum esse laturos, reliquasque civitates sollicitant, ut in ea libertate quam a maioribus acceperint permanere quam Romanorum servitutem perferre malint. Omni ora maritima celeriter ad suam sententiam perducta communem legationem ad P. Crassum mittunt, si velit suos recuperare, obsides sibi remittat.
IX. Enterado César de estas novedades por Craso, como estaba tan distante, da orden de construir en tanto galeras en el río Loire, que desagua en el Océano, de traer remeros de la provincia, y juntar marineros y pilotos. Ejecutadas estas órdenes con gran diligencia, él, luego que se lo permitió la estación, vino derecho al ejército. Los vaneses y demás aliados, sabida su llegada y reconociendo juntamente la enormidad del delito que cometieron en haber arrestado y puesto en prisiones a los embajadores (cuyo carácter fue siempre inviolable y respetado de todas las naciones), conforme a la grandeza del peligro que les amenazaba, tratan de hacer los preparativos para la guerra, mayormente todo lo necesario para el armamento de los navíos, muy esperanzados del buen suceso por la ventaja del sitio. Sabían que los caminos por tierra estaban a cada paso cortados por los pantanos; la navegación, embarazosa por la ninguna práctica de aquellos parajes y ser muy contados los puertos. Presumían además que nuestras tropas no podrían subsistir mucho tiempo en su país por falta de víveres, y pensaban que aun cuando todo les saliese al revés, todavía por mar serían superiores sus fuerzas; pues los romanos ni tenían navíos ni conocimiento de los bajíos, islas y puertos de los lugares en que habían de hacer la guerra; además, que no es lo mismo navegar por el Mediterráneo entre costas, como por el Océano, mar tan dilatado y abierto. Con estos pensamientos fortifican sus ciudades, transportan a ellas el trigo de los cortijos, juntan cuantas naves pueden en el puerto de Vanes, no dudando que César abriría por aquí la campaña. Se confederan con los osismios, lisienses, nanteses, ambialites, merinos, dublintes, menapios, y piden socorro a la Bretaña, isla situada enfrente de estas regiones.

[9] Quibus de rebus Caesar a Crasso certior factus, quod ipse aberat longius, naves interim longas aedificari in flumine Ligeri, quod influit in Oceanum, remiges ex provincia institui, nautas gubernatoresque comparari iubet. His rebus celeriter administratis ipse, cum primum per anni tempus potuit, ad exercitum contendit. Veneti reliquaeque item civitates cognito Caesaris adventu [certiores facti], simul quod quantum in se facinus admisissent intellegebant, [legatos, quod nomen ad omnes nationes sanctum inviolatumque semper fuisset, retentos ab se et in vincula coniectos,] pro magnitudine periculi bellum parare et maxime ea quae ad usum navium pertinent providere instituunt, hoc maiore spe quod multum natura loci confidebant. Pedestria esse itinera concisa aestuariis, navigationem impeditam propter inscientiam locorum paucitatemque portuum sciebant, neque nostros exercitus propter inopiam frumenti diutius apud se morari posse confidebant; ac iam ut omnia contra opinionem acciderent, tamen se plurimum navibus posse, [quam] Romanos neque ullam facultatem habere navium, neque eorum locorum ubi bellum gesturi essent vada, portus, insulas novisse; ac longe aliam esse navigationem in concluso mari atque in vastissimo atque apertissimo Oceano perspiciebant. His initis consiliis oppida muniunt, frumenta ex agris in oppida comportant, naves in Venetiam, ubi Caesarem primum bellum gesturum constabat, quam plurimas possunt cogunt. Socios sibi ad id bellum Osismos, Lexovios, Namnetes, Ambiliatos, Morinos, Diablintes, Menapios adsciscunt; auxilia ex Britannia, quae contra eas regiones posita est, arcessunt.
X. Tantas como hemos dicho eran las dificultades de hacer la guerra, pero no eran menos los incentivos que tenía César para emprender ésta: el atentado de prender a los caballeros romanos; la rebelión después de ya rendidos; las deslealtad contra la seguridad dada con rehenes; la conjura de tantos pueblos, y sobre todo el recelo de que si no hacía caso de esto, no siguiesen su ejemplo otras naciones. Por tanto, considerando que casi todos los galos son amibos de novedades, fáciles y ligeros en suscitar guerras y que todos los hombres naturalmente son celosos de su libertad y enemigos de la servidumbre, antes que otras naciones se ligasen con los rebeldes, acordó dividir en varios trozos su ejército distribuyéndolos después por las provincias.

[10] Erant hae difficultates belli gerendi quas supra ostendimus, sed tamen multa Caesarem ad id bellum incitabant: iniuria retentorum equitum Romanorum, rebellio facta post deditionem, defectio datis obsidibus, tot civitatum coniuratio, in primis ne hac parte neglecta reliquae nationes sibi idem licere arbitrarentur. Itaque cum intellegeret omnes fere Gallos novis rebus studere et ad bellum mobiliter celeriterque excitari, omnes autem homines natura libertati studere et condicionem servitutis odisse, prius quam plures civitates conspirarent, partiendum sibi ac latius distribuendum exercitum putavit.
XI. Con este fin envió a los trevirenses, que lindan con el Rin, al legado Tito Labieno con la caballería, encargándole visitase de pasada a los remenses y demás belgas, y los tuviese a raya; que si los germanos, llamados, a lo que se decía, por los belgas, intentasen pasar por fuerza en barcas el río, se lo estorbase. A Publio Craso, con doce cohortes de las legiones y buen número de caballos, manda ir a Aquitania para impedir que de allá suministren socorros a la Galia, y se coliguen naciones tan poderosas. Al legado Quinto Triturio Sabino, con tres legiones, envía contra los únelos, curiosolitas y lisienses para contenerlos dentro de sus límites. Da el mando de la escuadra y de las naves que hizo aprestar del Poitu, del Santonge y de otros países fieles, al joven Décimo Bruto, con orden de hacerse cuanto antes a la vela para Vannes, adonde marchó él mismo por tierra con la infantería.

[11] Itaque T. Labienum legatum in Treveros, qui proximi flumini Rheno sunt, cum equitatu mittit. Huic mandat, Remos reliquosque Belgas adeat atque in officio contineat Germanosque, qui auxilio a Belgis arcessiti dicebantur, si per vim navibus flumen transire conentur, prohibeat. P. Crassum cum cohortibus legionariis XII et magno numero equitatus in Aquitaniam proficisci iubet, ne ex his nationibus auxilia in Galliam mittantur ac tantae nationes coniungantur. Q. Titurium Sabinum legatum cum legionibus tribus in Venellos, Coriosolites Lexoviosque mittit, qui eam manum distinendam curet. D. Brutum adulescentem classi Gallicisque navibus, quas ex Pictonibus et Santonis reliquisque pacatis regionibus convenire iusserat, praeficit et, cum primum possit, in Venetos proficisci iubet. Ipse eo pedestribus copiis contendit.
XII. Estando, como están, aquellas poblaciones fundadas sobre cabos y promontorios, ni por tierra eran accesibles en la alta marea que allí se experimenta cada doce horas ni tampoco, por la mar en la baja, quedando entonces las naves encalladas en la arena. Con que así por el flujo, como por el reflujo, era dificultoso combatirlas; que si tal vez a fuerza de obras, atajado el mar con diques y muelles terraplenados hasta casi emparejar con las murallas, desconfiaban los sitiados de poder defenderse, a la hora teniendo a mano gran número de bajeles, embarcábanse con todas sus cosas y se acogían a los lugares vecinos, donde se hacían fuertes de nuevo, logrando las mismas ventajas en la situación. Esto gran parte del estío lo podían hacer más a su salvo, porque nuestra escuadra estaba detenida por los vientos contrarios, y era sumamente peligroso el navegar por mar tan vasto y abierto, siendo tan grandes las mareas y casi ningunos los puertos.

[12] Erant eius modi fere situs oppidorum ut posita in extremis lingulis promunturiisque neque pedibus aditum haberent, cum ex alto se aestus incitavisset, quod [bis] accidit semper horarum XII spatio, neque navibus, quod rursus minuente aestu naves in vadis adflictarentur. Ita utraque re oppidorum oppugnatio impediebatur. Ac si quando magnitudine operis forte superati, extruso mari aggere ac molibus atque his oppidi moenibus adaequatis, suis fortunis desperare coeperant, magno numero navium adpulso, cuius rei summam facultatem habebant, omnia sua deportabant seque in proxima oppida recipiebant: ibi se rursus isdem oportunitatibus loci defendebant. Haec eo facilius magnam partem aestatis faciebant quod nostrae naves tempestatibus detinebantur summaque erat vasto atque aperto mari, magnis aestibus, raris ac prope nullis portibus difficultas navigandi.
XIII. La construcción y armadura de las naves enemigas se hacía por esto en la forma siguiente: las quillas algo más planas que las nuestras, a fin de manejarse más fácilmente en la baja marea; la proa y popa muy erguidas contra las mayores olas y borrascas; maderamen todo él de roble capaz de resistir a cualquier golpe de viento; los bancos de vigas tirante de un pie de tabla, y otro de canto, clavadas con clavos de hierro gruesos como el dedo pulgar. Tenían las áncoras, en vez de cables, amarradas con cadenas de hierro, y en lugar de velas llevaban pieles y badanas delgadas, o por falta de lino, o por ignorar su uso, o lo que parece más cierto, por juzgar que las velas no tendrían aguante contra las tempestades deshechas del Océano y la furia de los vientos en vasos de tanta carga. Nuestra escuadra viniéndose a encontrar con semejantes naves, sólo les hacía ventaja en la ligereza y manejo de los remos. En todo lo demás, según la naturaleza del golfo y agitación de sus olas, nos hacían notables ventajas; pues ni los espolones de nuestras proas podían hacerles daño (tanta era su solidez), ni era fácil alcanzasen a su borde los tiros por ser tan altas, y por la misma razón estaban menos expuestas a varar. Demás de eso, en arreciándose el viento, entregadas a él, aguantaban más fácilmente la borrasca, y con mayor seguridad daban fondo en poca agua; y aun quedando en seco, ningún riesgo temían de las peñas y arrecifes, siendo así que nuestras naves estaban expuestas a todos estos peligros.

[13] Namque ipsorum naves ad hunc modum factae armataeque erant: carinae aliquanto planiores quam nostrarum navium, quo facilius vada ac decessum aestus excipere possent; prorae admodum erectae atque item puppes, ad magnitudinem fluctuum tempestatumque accommodatae; naves totae factae ex robore ad quamvis vim et contumeliam perferendam; transtra ex pedalibus in altitudinem trabibus, confixa clavis ferreis digiti pollicis crassitudine; ancorae pro funibus ferreis catenis revinctae; pelles pro velis alutaeque tenuiter confectae, [hae] sive propter inopiam lini atque eius usus inscientiam, sive eo, quod est magis veri simile, quod tantas tempestates Oceani tantosque impetus ventorum sustineri ac tanta onera navium regi velis non satis commode posse arbitrabantur. Cum his navibus nostrae classi eius modi congressus erat ut una celeritate et pulsu remorum praestaret, reliqua pro loci natura, pro vi tempestatum illis essent aptiora et accommodatiora. Neque enim iis nostrae rostro nocere poterant (tanta in iis erat firmitudo), neque propter altitudinem facile telum adigebatur, et eadem de causa minus commode copulis continebantur. Accedebat ut, cum [saevire ventus coepisset et] se vento dedissent, et tempestatem ferrent facilius et in vadis consisterent tutius et ab aestu relictae nihil saxa et cautes timerent; quarum rerum omnium nostris navibus casus erat extimescendus.
XIV. César, viendo que si bien lograba apoderarse de los lugares, nada adelantaba, pues ni incomodar podía a los enemigos ni estorbarles la retirada, se resolvió a aguardar a la escuadra. Luego que arribó ésta y fue avistada de los enemigos, salieron contra ella del puerto casi doscientas veinte naves, bien tripuladas y provistas de toda suerte de municiones. Pero ni Bruto, director de la escuadra, ni los comandantes y capitanes de los navíos sabían qué hacerse, o cómo entrar en batalla, porque visto estaba que con los espolones no podían hacerles mella; y aun erigidas torres encima, las sobrepujaba tanto la popa de los bajeles bárbaros, que sobre río ser posible disparar bien desde abajo contra ellos, los tiros de los enemigos, por la razón contraria, nos habían de causar mayor daño. Una sola cosa prevenida de antemano nos hizo muy al caso, y fueron ciertas hoces bien afiladas, caladas en varapalos a manera de guadañas murales. Enganchadas éstas una vez en las cuerdas con que ataban las entenas a los mástiles, remando de boga, hacían pedazos el cordaje; con ello caían de su peso las vergas, por manera que consistiendo toda la ventaja de la marina galicana en velas y jarcias, perdidas éstas, por lo mismo quedaban inservibles las naves. Entonces lo restante del combate dependía del valor, en que sin disputa se aventajaban los nuestros, y más, que peleaban a vista de César y de todo el ejército, sin poder ocultarse hazaña de alguna cuenta, pues todos los collados y cerros que tenían las vistas al mar estaban ocupados por las tropas.

[14] Compluribus expugnatis oppidis Caesar, ubi intellexit frustra tantum laborem sumi neque hostium fugam captis oppidis reprimi neque iis noceri posse, statuit expectandam classem. Quae ubi convenit ac primum ab hostibus visa est, circiter CCXX naves eorum paratissimae atque omni genere armorum ornatissimae profectae ex portu nostris adversae constiterunt; neque satis Bruto, qui classi praeerat, vel tribunis militum centurionibusque, quibus singulae naves erant attributae, constabat quid agerent aut quam rationem pugnae insisterent. Rostro enim noceri non posse cognoverant; turribus autem excitatis tamen has altitudo puppium ex barbaris navibus superabat, ut neque ex inferiore loco satis commode tela adigi possent et missa a Gallis gravius acciderent. Una erat magno usui res praeparata a nostris, falces praeacutae insertae adfixaeque longuriis, non absimili forma muralium falcium. His cum funes qui antemnas ad malos destinabant comprehensi adductique erant, navigio remis incitato praerumpebantur. Quibus abscisis antemnae necessario concidebant, ut, cum omnis Gallicis navibus spes in velis armamentisque consisteret, his ereptis omnis usus navium uno tempore eriperetur. Reliquum erat certamen positum in virtute, qua nostri milites facile superabant, atque eo magis quod in conspectu Caesaris atque omnis exercitus res gerebatur, ut nullum paulo fortius factum latere posset; omnes enim colles ac loca superiora, unde erat propinquus despectus in mare, ab exercitu tenebantur.
XV. Derribadas las entenas en la forma dicha, embistiendo a cada navío dos o tres de los nuestros, los soldados hacían el mayor esfuerzo por abordar y saltar dentro. Los bárbaros, visto el efecto, y muchas de sus naves apresadas, no teniendo ya otro recurso, tentaron huir por salvarse. Mas apenas enderezaron las proas hacia donde las conducía el viento, de repente se les echó y calmó tanto, que no podían menearse ni atrás ni adelante; que fue gran ventura para completar la victoria, porque, siguiendo los nuestros al alcance, las fueron apresando una por una, a excepción de muy pocas, que sobreviniendo la noche, pudieron arribar a tierra, con ser que duró el combate desde las cuatro del día hasta ponerse el Sol.

[15] Deiectis, ut diximus, antemnis, cum singulas binae ac ternae naves circumsteterant, milites summa vi transcendere in hostium naves contendebant. Quod postquam barbari fieri animadverterunt, expugnatis compluribus navibus, cum ei rei nullum reperiretur auxilium, fuga salutem petere contenderunt. Ac iam conversis in eam partem navibus quo ventus ferebat, tanta subito malacia ac tranquillitas exstitit ut se ex loco movere non possent. Quae quidem res ad negotium conficiendum maximae fuit oportunitati: nam singulas nostri consectati expugnaverunt, ut perpaucae ex omni numero noctis interventu ad terram pervenirent, cum ab hora fere IIII usque ad solis occasum pugnaretur.
XVI. Con esta batalla se terminó la guerra de los vaneses y de todos los pueblos marítimos; pues no sólo concurrieron a ella todos los mozos y ancianos de algún crédito en dignidad y gobierno, sino que trajeron también de todas partes cuantas naves había, perdidas las cuales, no tenían los demás dónde guarecerse, ni arbitrio para defender los castillos. Por eso se rindieron con todas sus cosas a merced de César, quien determinó castigarlos severísimamente, a fin de que los bárbaros aprendiesen de allí adelante a respetar con mayor cuidado el derecho de los embajadores. Así que, condenados a muerte todos los senadores, vendió a los demás por esclavos.

[16] Quo proelio bellum Venetorum totiusque orae maritimae confectum est. Nam cum omnis iuventus, omnes etiam gravioris aetatis in quibus aliquid consilii aut dignitatis fuit eo convenerant, tum navium quod ubique fuerat in unum locum coegerant; quibus amissis reliqui neque quo se reciperent neque quem ad modum oppida defenderent habebant. Itaque se suaque omnia Caesari dediderunt. In quos eo gravius Caesar vindicandum statuit quo diligentius in reliquum tempus a barbaris ius legatorum conservaretur. Itaque omni senatu necato reliquos sub corona vendidit.
XVII. Mientras esto pasaba en Vannes. Quinto Titurio Sabino llegó con su destacamento a la frontera de los únelos, cuyo caudillo era Viridovige, como también de todas las comunidades alzadas, en donde había levantado un grueso ejército. Asimismo en este poco tiempo los aulercos, ebreusenses y lisienses, degollando a sus senadores porque se oponían a la guerra, cerraron las puertas y se ligaron con Viridovige juntamente con una gran chusma de bandoleros y salteadores que se les agregó de todas partes, los cuales, por la esperanza del pillaje y afición a la milicia, tenían horror al oficio y continuo trabajo de la labranza. Sabino, que se había acampado en lugar ventajoso para todo, no salía de las trincheras, dado que Viridovige, alojado a dos millas de distancia, sacando cada día sus tropas afuera, le presentaba la batalla, con que ya no sólo era despreciado Sabino de los contrarios, sino también zaherido de los nuestros. A tanto llegó la persuasión de su miedo, que ya los enemigos se arrimaban sin recelo a las trincheras. Hacía él esto por juzgar que un oficial subalterno no debía exponerse a pelear con tanta gente sino en sitio seguro, o con alguna buena ocasión, mayormente en ausencia del general.

[17] Dum haec in Venetis geruntur, Q. Titurius Sabinus cum iis copiis quas a Caesare acceperat in fines Venellorum pervenit. His praeerat Viridovix ac summam imperii tenebat earum omnium civitatum quae defecerant, ex quibus exercitum [magnasque copias] coegerat; atque his paucis diebus Aulerci Eburovices Lexoviique, senatu suo interfecto quod auctores belli esse nolebant, portas clauserunt seque cum Viridovice coniunxerunt; magnaque praeterea multitudo undique ex Gallia perditorum hominum latronumque convenerat, quos spes praedandi studiumque bellandi ab agri cultura et cotidiano labore revocabat. Sabinus idoneo omnibus rebus loco castris sese tenebat, cum Viridovix contra eum duorum milium spatio consedisset cotidieque productis copiis pugnandi potestatem faceret, ut iam non solum hostibus in contemptionem Sabinus veniret, sed etiam nostrorum militum vocibus non nihil carperetur; tantamque opinionem timoris praebuit ut iam ad vallum castrorum hostes accedere auderent. Id ea de causa faciebat quod cum tanta multitudine hostium, praesertim eo absente qui summam imperii teneret, nisi aequo loco aut oportunitate aliqua data legato dimicandum non existimabat.
XVIII. Cuando andaba más válida esta opinión de su miedo, puso los ojos en cierto galo de las tropas auxiliares, hombre abonado y sagaz a quien con grandes premios y ofertas le persuade se pase a los enemigos, dándole sus instrucciones. Él, llegado como desertor al campo de los enemigos, les representa el miedo de los romanos; pondera cuan apretado se halla César de los vaneses; que a más tardar, levantando el campo Sabino secretamente la noche inmediata, iría a socorrerle. Lo mismo fue oír esto, que clamar todos a una voz que no era de perder tan buen lance, ser preciso ir contra ellos. Muchas razones los incitaban a eso: la irresolución de Sabino en los días antecedentes; el dicho del desertor; la escasez de bastimentos, de que por descuido estaban mal provistos; la esperanza de que venciesen los vaneses; y en fin, porque de ordinario los hombres creen fácilmente lo que desean. Movidos de esto, no dejan a Viridovige ni a los demás capitanes salir de la junta hasta darles licencia de tomar las armas e ir contra el enemigo. Conseguida, tan alegres como si ya tuviesen la victoria en las manos, cargados de fagina con que llenar los fosos de los romanos, van corriendo a los reales.

[18] Hac confirmata opinione timoris idoneum quendam hominem et callidum deligit, Gallum, ex iis quos auxilii causa secum habebat. Huic magnis praemiis pollicitationibusque persuadet uti ad hostes transeat, et quid fieri velit edocet. Qui ubi pro perfuga ad eos venit, timorem Romanorum proponit, quibus angustiis ipse Caesar a Venetis prematur docet, eque longius abesse quin proxima nocte Sabinus clam ex castris exercitum educat et ad Caesarem auxilii ferendi causa proficiscatur. Quod ubi auditum est, conclamant omnes occasionem negotii bene gerendi amittendam non esse: ad castra iri oportere. Multae res ad hoc consilium Gallos hortabantur: superiorum dierum Sabini cunctatio, perfugae confirmatio, inopia cibariorum, cui rei parum diligenter ab iis erat provisum, spes Venetici belli, et quod fere libenter homines id quod volunt credunt. His rebus adducti non prius Viridovicem reliquosque duces ex concilio dimittunt quam ab iis sit concessum arma uti capiant et ad castra contendant. Qua re concessa laeti, ut explorata victoria, sarmentis virgultisque collectis, quibus fossas Romanorum compleant, ad castra pergunt.
XIX. Estaba el campamento en un altozano que poco a poco se levantaba del llano, y a él vinieron apresuradamente corriendo casi una milla por quitarnos el tiempo de apercibirnos, si bien ellos llegaron jadeando. Sabino, animados los suyos, da la señal que tanto deseaban. Mandóles salir de rebato por dos puertas, estando aún los enemigos con las cargas a cuestas. La ventaja del sitio, la poca disciplina y mucho cansancio de los enemigos, el valor de los nuestros y su destreza adquirida en tantas batallas fueron causa de que los enemigos, sin resistir ni aun la primera carga nuestra, volviesen al instante las espaldas. Mas como iban tan desordenados, alcanzados de los nuestros que los perseguían con las fuerzas enteras, muchos quedaron muertos en el campo; los demás, fuera de algunos que lograron escaparse, perecieron en el alcance de la caballería. Con esto, al mismo tiempo que Sabino recibió la noticia de la batalla naval, la tuvo César de la victoria de Sabino, a quien luego se rindieron todos aquellos pueblos, porque los galos son tan briosos y arrojados para emprender guerras, como afeminados y mal sufridos en las desgracias.

[19] Locus erat castrorum editus et paulatim ab imo acclivis circiter passus mille. Huc magno cursu contenderunt, ut quam minimum spatii ad se colligendos armandosque Romanis daretur, exanimatique pervenerunt. Sabinus suos hortatus cupientibus signum dat. Impeditis hostibus propter ea quae ferebant onera subito duabus portis eruptionem fieri iubet. Factum est oportunitate loci, hostium inscientia ac defatigatione, virtute militum et superiorum pugnarum exercitatione, ut ne unum quidem nostrorum impetum ferrent ac statim terga verterent. Quos impeditos integris viribus milites nostri consecuti magnum numerum eorum occiderunt; reliquos equites consectati paucos, qui ex fuga evaserant, reliquerunt. Sic uno tempore et de navali pugna Sabinus et de Sabini victoria Caesar est certior factus, civitatesque omnes se statim Titurio dediderunt. Nam ut ad bella suscipienda Gallorum alacer ac promptus est animus, sic mollis ac minime resistens ad calamitates ferendas mens eorum est.
XX. Casi a la misma sazón, llegado Publio Craso a la Aquitania, que, como queda dicho, por la extensión del país y por sus poblaciones merece ser reputada por la tercera parte de la Galia; considerando que iba a guerrear donde pocos años antes el legado Lucio Valerio Preconino perdió la vida con el ejército, y de donde Lucio Manilio, procónsul, perdido el bagaje, había tenido que escapar, juzgó que debía prevenirse con la mayor diligencia. Con esa mira, proveyéndose bien de víveres, de socorros y de caballos, convidando en particular a muchos militares conocidos por su valor de Tolosa, Carcasona y Narbona, ciudades de nuestra provincia confinantes con dichas regiones, entró con su ejército por las fronteras de los sociates. Los cuales al punto que lo supieron, juntando gran número de tropas y su caballería, en que consistía su mayor fuerza, acometiendo sobre la marcha a nuestro ejército, primero avanzaron con la caballería; después, rechazada ésta, y yendo al alcance los nuestros, súbitamente presentaron la infantería que tenían emboscada en una hondonada, con lo cual, arremetiendo a los nuestros, renovaron la batalla.

[20] Eodem fere tempore P. Crassus, cum in Aquitaniam pervenisset, quae [pars], ut ante dictum est, [et regionum latitudine et multitudine hominum] tertia pars Galliae est [aestimanda], cum intellegeret in iis locis sibi bellum gerendum ubi paucis ante annis L. Valerius Praeconinus legatus exercitu pulso interfectus esset atque unde L. Manlius proconsul impedimentis amissis profugisset, non mediocrem sibi diligentiam adhibendam intellegebat. Itaque re frumentaria provisa, auxiliis equitatuque comparato, multis praeterea viris fortibus Tolosa et Carcasone et Narbone, quae sunt civitates Galliae provinciae finitimae, ex his regionibus nominatim evocatis, in Sotiatium fines exercitum introduxit. Cuius adventu cognito Sotiates magnis copiis coactis, equitatuque, quo plurimum valebant, in itinere agmen nostrum adorti primum equestre proelium commiserunt, deinde equitatu suo pulso atque insequentibus nostris subito pedestres copias, quas in convalle in insidiis conlocaverant, ostenderunt. Hi nostros disiectos adorti proelium renovarunt.
XXI. El combate fue largo y porfiado; como que, ufanos los sociates por sus antiguas victorias, estaban persuadidos que de su valor pendía la libertad de toda la Aquitania. Los nuestros, por su parte, deseaban mostrar por la obra cuál era su esfuerzo aun en ausencia del general y sin ayuda de las otras legiones, mandándolos un mozo de poca edad. Al fin, acuchillados los enemigos, volvieron las espaldas, y muertos ya muchos, Craso de camino se puso a sitiar la capital de los sociates. Viendo que era vigorosa la resistencia, armó las baterías. Los sitiados, a veces, tentaban hacer salidas, a veces minar las trincheras y obras, en lo cual son diestrísimos los aquitanos a causa de las minas que tienen en muchas partes. Mas visto que nada les valía contra nuestra vigilancia, envían diputados a Craso, pidiéndole los recibiese a partido. Otorgándoselo, y mandándoles entregar las armas, las entregan.

[21] Pugnatum est diu atque acriter, cum Sotiates superioribus victoriis freti in sua virtute totius Aquitaniae salutem positam putarent, nostri autem quid sine imperatore et sine reliquis legionibus adulescentulo duce efficere possent perspici cuperent; tandem confecti vulneribus hostes terga verterunt. Quorum magno numero interfecto Crassus ex itinere oppidum Sotiatium oppugnare coepit. Quibus fortiter resistentibus vineas turresque egit. Illi alias eruptione temptata, alias cuniculis ad aggerem vineasque actis (cuius rei sunt longe peritissimi Aquitani, propterea quod multis locis apud eos aerariae secturaeque sunt), ubi diligentia nostrorum nihil his rebus profici posse intellexerunt, legatos ad Crassum mittunt seque in deditionem ut recipiat petunt.
XXII. Estando todos los nuestros ocupados en esto, he aquí que sale por la otra parte de la ciudad su gobernador Adcantuano con seiscientos de su devoción, a quienes llaman ellos soldurios. Su profesión es participar de todos los bienes de aquellos a cuya amistad se sacrifican, mientras viven, y si les sucede alguna desgracia, o la han de padecer con ellos, o darse la muerte, y jamás hubo entre los tales quien, muerto su dueño, quisiese sobrevivirle. Habiendo, pues, hecho su salida con estos adcuatanos, a la gritería que alzaron los nuestros por aquella parte, corrieron los soldados a las armas, y después de un recio combate los hicieron retirar adentro. No obstante, recabó de Craso el ser comprendido en la misma suerte de los ya entregados.

[22] Qua re impetrata arma tradere iussi faciunt. Atque in eam rem omnium nostrorum intentis animis alia ex parte oppidi Adiatunnus, qui summam imperii tenebat, cum DC devotis, quos illi soldurios appellant, quorum haec est condicio, ut omnibus in vita commodis una cum iis fruantur quorum se amicitiae dediderint, si quid his per vim accidat, aut eundem casum una ferant aut sibi mortem consciscant; neque adhuc hominum memoria repertus est quisquam qui, eo interfecto cuius se amicitiae devovisset, mortem recusaret---cum his Adiatunnus eruptionem facere conatus clamore ab ea parte munitionis sublato cum ad arma milites concurrissent vehementerque ibi pugnatum esset, repulsus in oppidum tamen uti eadem deditionis condicione uteretur a Crasso impetravit.
XXIII. Craso, luego que recibió las armas y rehenes, marchó la vuelta de los vocates y tarusates. En consecuencia, espantados los bárbaros de ver tomada a pocos días de cerco una plaza no menos fuerte por naturaleza que por arte, trataron, por medio de mensajeros despachados a todas partes, de mancomunarse, darse rehenes y alistar gente. Envían también embajadores a las ciudades de la España Citerior que confinan con Aquitania, pidiendo tropas y oficiales expertos. Venidos que fueron, emprenden la guerra con gran reputación y fuerzas muy considerables. Eligen por capitanes a los mismos que acompañaron siempre a Quinto Sertorio, y tenían fama de muy inteligentes en la milicia. En efecto, abren la campaña conforme a la disciplina de los romanos, tomando los puestos, fortificando los reales, y cortándonos los bastimentos. Craso, advirtiendo no serle fácil dividir por el corto número sus tropas, cuando el enemigo andaba suelto ya en correrías ya en cerrarle los pasos, dejando buena guarnición en sus estancias, que con eso le costaba no poco el proveerse de víveres, que por días iba creciendo el número de los enemigos, determinóse a no esperar más, sino venir luego a batalla. Propuesta su resolución en consejo, viendo que todos la aprobaban, dejóla señalada para el día siguiente.

[23] Armis obsidibusque acceptis, Crassus in fines Vocatium et Tarusatium profectus est. Tum vero barbari commoti, quod oppidum et natura loci et manu munitum paucis diebus quibus eo ventum erat expugnatum cognoverant, legatos quoque versum dimittere, coniurare, obsides inter se dare, copias parare coeperunt. Mittuntur etiam ad eas civitates legati quae sunt citerioris Hispaniae finitimae Aquitaniae: inde auxilia ducesque arcessuntur. Quorum adventu magna cum auctoritate et magna [cum] hominum multitudine bellum gerere conantur. Duces vero ii deliguntur qui una cum Q. Sertorio omnes annos fuerant summamque scientiam rei militaris habere existimabantur. Hi consuetudine populi Romani loca capere, castra munire, commeatibus nostros intercludere instituunt. Quod ubi Crassus animadvertit, suas copias propter exiguitatem non facile diduci, hostem et vagari et vias obsidere et castris satis praesidii relinquere, ob eam causam minus commode frumentum commeatumque sibi supportari, in dies hostium numerum augeri, non cunctandum existimavit quin pugna decertaret. Hac re ad consilium delata, ubi omnes idem sentire intellexit, posterum diem pugnae constituit.
XXIV. En amaneciendo, hizo salir todas sus tropas, y habiéndolas formado en dos cuerpos con las auxiliares en el centro, estaba atento a lo que harían los contrarios. Ellos, si bien por su muchedumbre y antigua gloria en las armas, y a vista del corto número de los nuestros se daban por seguros del feliz éxito en el combate, todavía juzgaban por más acertado, tomando los pasos e interceptando los víveres, conseguir la victoria sin sangre; y cuando empezasen los romanos a retirarse por falta de provisiones, tenían ideado dejarse caer sobre ellos a tiempo que con la faena de la marcha y del peso de las cargas se hallasen con menos bríos. Aprobada por los capitanes la idea, aunque los romanos presentaron la batalla, ellos se mantuvieron dentro de las trincheras. Penetrado este designio Craso, como con el crédito adquirido en haber esperado a pie firme al enemigo, hubiese infundido temor a los contrarios y ardor a los nuestros para la pelea, clamando todos que ya no se debía dilatar un punto el asalto de las trincheras, exhortando a los suyos, conforme al deseo de todos, marchó contra ellas.

[24] Prima luce productis omnibus copiis duplici acie instituta, auxiliis in mediam aciem coniectis, quid hostes consilii caperent expectabat. Illi, etsi propter multitudinem et veterem belli gloriam paucitatemque nostrorum se tuto dimicaturos existimabant, tamen tutius esse arbitrabantur obsessis viis commeatu intercluso sine vulnere victoria potiri, et si propter inopiam rei frumentariae Romani se recipere coepissent, impeditos in agmine et sub sarcinis infirmiore animo adoriri cogitabant. Hoc consilio probato ab ducibus, productis Romanorum copiis, sese castris tenebant. Hac re perspecta Crassus, cum sua cunctatione atque opinione timoris hostes nostros milites alacriores ad pugnandum effecissent atque omnium voces audirentur expectari diutius non oportere quin ad castra iretur, cohortatus suos omnibus cupientibus ad hostium castra contendit.
XXV. Unos se ocupaban en cegar los fosos, otros en derribar a fuerza de dardos a los que montaban las trincheras, y hasta los auxiliares, de quienes Craso fiaba poco en orden de pelear, con aprontar piedras y armas y traer céspedes para el terraplén, pasaban por combatientes. Defendíanse asimismo los enemigos con tesón y bravura, disparando a golpe seguro desde arriba, por lo que nuestros caballos, dado un giro a los reales, avisaron a Craso que hacia la puerta trasera no se veía igual diligencia y era fácil la entrada.

[25] Ibi cum alii fossas complerent, alii multis telis coniectis defensores vallo munitionibusque depellerent, auxiliaresque, quibus ad pugnam non multum Crassus confidebat, lapidibus telisque subministrandis et ad aggerem caespitibus comportandis speciem atque opinionem pugnantium praeberent, cum item ab hostibus constanter ac non timide pugnaretur telaque ex loco superiore missa non frustra acciderent, equites circumitis hostium castris Crasso renuntiaverunt non eadem esse diligentia ab decumana porta castra munita facilemque aditum habere.
XXVI. Craso, exhortando a los capitanes de caballería que animasen a sus soldados prometiéndoles grandes premios, les dice lo que han de hacer. Ellos, según la orden, sacadas de nuestros reales cuatro cohortes que estaban de guardia y descansadas, conduciéndolas por un largo rodeo, para que no pudieran ser vistas del enemigo, cuando todos estaban más empeñados en la refriega, llegaron sin detención al lugar sobredicho de las trincheras; y rompiendo por ellas, ya estaban dentro cuando los enemigos pudieron caer en cuenta de lo acaecido. Los nuestros sí que, oída la vocería de aquella parte, cobrando nuevo aliento, como de ordinario acontece cuando se espera la victoria, comenzaron con mayor denuedo a batir los enemigos, que acordonados por todas partes y perdida toda esperanza, se arrojaban de las trincheras abajo por escaparse. Mas perseguidos de la caballería por aquellas espaciosas llanuras, de cincuenta mil hombres, venidos, según constaba, de Aquitania y Cantabria, apenas dejó con vida la cuarta parte, y ya muy de noche se retiró a los cuarteles.

[26] Crassus equitum praefectos cohortatus, ut magnis praemiis pollicitationibusque suos excitarent, quid fieri vellet ostendit. Illi, ut erat imperatum, eductis iis cohortibus quae praesidio castris relictae intritae ab labore erant, et longiore itinere circumductis, ne ex hostium castris conspici possent, omnium oculis mentibusque ad pugnam intentis celeriter ad eas quas diximus munitiones pervenerunt atque his prorutis prius in hostium castris constiterunt quam plane ab his videri aut quid rei gereretur cognosci posset. Tum vero clamore ab ea parte audito nostri redintegratis viribus, quod plerumque in spe victoriae accidere consuevit, acrius impugnare coeperunt. Hostes undique circumventi desperatis omnibus rebus se per munitiones deicere et fuga salutem petere contenderunt. Quos equitatus apertissimis campis consectatus ex milium L numero, quae ex Aquitania Cantabrisque convenisse constabat, vix quarta parte relicta, multa nocte se in castra recepit.
XXVII. A la nueva de esta batalla, la mayor parte de Aquitania se rindió a Craso, enviándole rehenes espontáneamente, como fueron los tarbelos, los bigorreses, los precíanos, vocates, tarusates, elusates, garites, los de Aux y Carona, sibutsates y cocosates. Solas algunas naciones más remotas, confiadas en la inmediación del invierno, dejaron de hacerlo.

[27] Hac audita pugna maxima pars Aquitaniae sese Crasso dedidit obsidesque ultro misit; quo in numero fuerunt Tarbelli, Bigerriones, Ptianii, Vocates, Tarusates, Elusates, Gates, Ausci, Garumni, Sibusates, Cocosates: paucae ultimae nationes anni tempore confisae, quod hiems suberat, id facere neglexerunt.
XXVIII. César casi por entonces, aunque va el estío se acababa, sin embargo, viendo que después de sosegada toda la Galia, solos los merinos y menapios se mantenían rebeldes, sin haber tratado con él nunca de paz, pareciéndole ser negocio de pocos días esta guerra, marchó contra ellos. Éstos habían determinado hacerla siguiendo muy diverso plan que los otros galos, porque considerando cómo habían de ser destruidas y sojuzgadas naciones muy poderosas que se aventuraron a pelear, teniendo ellos alrededor grandes bosques y lagunas, trasladáronse a ellas con todos sus haberes. Llegado César a la entrada de los bosques, y empezando a fortificarse, sin que por entonces apareciese enemigo alguno, cuando nuestra gente andaba esparcida en los trabajos, de repente se dispararon por todas las partes de la selva y echáronse sobre ella. Los soldados tomaron al punto las armas, y los rebatieron matando a muchos aunque, por querer seguirlos, entre las breñas» perdieron tal cual de los suyos.

[28] Eodem fere tempore Caesar, etsi prope exacta iam aestas erat, tamen, quod omni Gallia pacata Morini Menapiique supererant, qui in armis essent neque ad eum umquam legatos de pace misissent, arbitratus id bellum celeriter confici posse eo exercitum duxit; qui longe alia ratione ac reliqui Galli bellum gerere coeperunt. Nam quod intellegebant maximas nationes, quae proelio contendissent, pulsas superatasque esse, continentesque silvas ac paludes habebant, eo se suaque omnia contulerunt. Ad quarum initium silvarum cum Caesar pervenisset castraque munire instituisset neque hostis interim visus esset, dispersis in opere nostris subito ex omnibus partibus silvae evolaverunt et in nostros impetum fecerunt. Nostri celeriter arma ceperunt eosque in silvas repulerunt et compluribus interfectis longius impeditioribus locis secuti paucos ex suis deperdiderunt.
XXIX. Los días siguientes empleó César en rozar el bosque, formando de la leña cortada bardas opuestas al enemigo por las dos bandas, a fin de que por ninguna pudiesen asaltar a los soldados cuando estuvieran descuidados y sin armas. De este modo, avanzando en poco tiempo gran trecho con presteza increíble; tanto que ya los nuestros iban a tomar sus ganados y la zaga del bagaje, emboscándose ellos en lo más fragoso de las selvas, sobrevinieron temporales tan recios, que fue necesario interrumpir la obra, pues no podían ya los soldados guarecerse por las continuas lluvias en las tiendas. Así que, talados sus campos, quemadas las aldeas y caseríos, César retiró su ejército, alojándolo en cuarteles de invierno, repartido por los aulercos, lisienses y demás naciones que acababan de hacer la guerra.

[29] Reliquis deinceps diebus Caesar silvas caedere instituit, et ne quis inermibus imprudentibusque militibus ab latere impetus fieri posset, omnem eam materiam quae erat caesa conversam ad hostem conlocabat et pro vallo ad utrumque latus extruebat. Incredibili celeritate magno spatio paucis diebus confecto, cum iam pecus atque extrema impedimenta a nostris tenerentur, ipsi densiores silvas peterent, eius modi sunt tempestates consecutae uti opus necessario intermitteretur et continuatione imbrium diutius sub pellibus milites contineri non possent. Itaque vastatis omnibus eorum agris, vicis aedificiisque incensis, Caesar exercitum reduxit et in Aulercis Lexoviisque, reliquis item civitatibus quae proxime bellum fecerant, in hibernis conlocavit.